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Las tribulaciones de un cónsul español en Australia

E.. J. BLASCO. CORRESPONSALLONDRES.Una pequeña disputa de alcoba ha acabado en los tribunales de Australia, en una situación en la que la diplomacia española no sale muy bien parada.El cónsul general

Actualizado 15/11/2006 - 03:09:54
E.. J. BLASCO. CORRESPONSAL
LONDRES.Una pequeña disputa de alcoba ha acabado en los tribunales de Australia, en una situación en la que la diplomacia española no sale muy bien parada.
El cónsul general español en Nueva Gales del Sur, Enrique Sardá Valls, llamó a la Policía para denunciar que su compañero, Michael Kopietz, le había amenazado durante una crisis de la pareja. Los tribunales han condenado a doce meses de «buena conducta» por abofetear a Sardá. Han pasado por alto que Kopietz, de 34 años, estaba en posesión de droga, y que llegó a romper intencionadamente dos macetas propiedad del cónsul.
La noticia la cuenta el «Daily Telegraph» australiano, que explica que la pareja se unió legalmente en España a comienzos de año y que los problemas surgieron tras el traslado de ambos a Vaucluse, la principal ciudad de Nueva Gales del Sur.
Los incidentes ocurrieron el pasado 6 de octubre. La discusión comenzó en el dormitorio, después de que Kopietz, que se dedica a la pintura, destruyera algunos de sus cuadros. Según el comunicado de la Policía, la pelea tuvo lugar cuando Kopietz se encaró con Sardá apuntándole con las tijeras. Temiendo por su seguridad, el cónsul avisó a las fuerzas del orden.
Su «marido» (el periódico australiano insiste en ponerlo entre comillas, por más que la ley española considera esa unión pleno matrimonio) abandonó la casa y volvió más tarde. Aún no habían llegado los agentes y entonces tuvo lugar otra discusión, en la que Kopietz abofetó a Sardá antes de salir de nuevo.
Cuando regresó a las siete de la tarde, Kopietz agarró dos candeleros y los usó para romper dos macetas de plantas al serle negada la entrada en el domicilio. Entonces fue arrestado por la Policía.
Kopietz se declaró ante las autoridades culpable de asalto y de destruir maliciosamente las macetas de Sardá, el diplomático español de mayor rango en el Estado federado de Nueva Gales del Sur, como destaca el «Daily Telegraph». Durante el juicio, se atribuyó la reacción del artista a que la mudanza a Australia le había transtornado ligeramente.
Según su abogado, el episodio había sido un enfrentamiento temporal, ya que la pareja luego se reconcilió y vuelve a vivir junta.
Una orden de detención por la fuerza de Kopietz, solicitada por la Policía en nombre de Sardá, fue desestimada ante la decisión del diplomático de no aparecer ante los tribunales. Éstos condenaron a su compañero por asalto. La magistrada le impuso una «fianza de buena conducta de doce meses». No tuvo en cuenta ni las macetas ni su posesión de metanfetamina, la droga de moda.
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