Economía

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Hemeroteca > 15/04/2002 > 

Rato cree que la UE cerrará un tratado comercial con Chile que dará paso a otro con Mercosur

Las relaciones comerciales entre la Unión Europea (UE)y América Latina fueron el tema central del foro organizado ayer en Madrid por ABC y la Fundación Euroamérica. El ministro de Economía, Rodrigo Rato, afirmó que espera que la UE cierre un tratado comercial con Chile. en la Cumbre de Madrid de mayo, y que esto dará paso a un acuerdo general entre Bruselas y Mercosur.

Actualizado 16/04/2002 - 23:51:39
MADRID. «La Unión Europea llegó tarde a la firma del Tratado de Libre Comercio con México». Con estas palabras Rodrigo Rato explicó ayer lo que a su juicio fue una oportunidad perdida, que en cambio sí supo aprovechar Estados Unidos, y que se ha traducido para ambos países en significativos aumentos de las relaciones comerciales en los últimos años.
Esta es una las razones por las que los máximos representantes de la Unión Europea se esforzarán todo lo posible en conseguir cerrar un acuerdo comercial con Chile. La cita tendrá lugar en la Cumbre que celebrarán la Unión Europea y América Latina a mediados de mayo en Madrid.
El Gobierno español, que además preside este semestre la Unión Europea, cree que un acuerdo comercial con Chile será la mejor antesala para un acuerdo más global entre Bruselas y el Mercosur.
Deberes hechos en macro
Sobre la situación general de la economía iberoamericana, Rato explicó ayer que, desde su punto de vista, la mayoría de estos países han hecho los deberes en el terreno de la macroeconomía, lo que se ha traducido en una cierta contención tanto de los déficit públicos como de la inflación. Sin embargo, según el vicepresidente del Gobierno, ésto no se ha traducido en una mejora sustancial de las economía reales de estos países porque no han realizado una serie de reformas imprescindibles, lo que ha dado como resultado mercados ineficaces que no han sabido sacar provecho de la relativa mejora de la situación económica.
Entre las reformas imprescindibles figuran las de los sistemas tributarios, ya que los Estados no son capaces en ocasiones de recaudar el dinero suficiente para atender las necesidades básicas de la población en materia social y asistencial, lo que dificulta el crecimiento y mina la confianza de los ciudadanos en sus Gobiernos.
Otro de los intervinientes en el foro fue el presidente de BBVA, Francisco González, quien explicó la necesidad de que los países de América Latina lleven a cabo reformas profundas «ya que el mayor o menor éxito de esos países depende de ellos mismos, aunque a veces hay que realizar reformas muy profundas que a veces imponen sacrificios a corto plazo de la población y, desde luego, con frecuencia afectan a intereses creados muy poderosos». Por su parte Juan Costa, secretario de Estado de Comercio y Turismo, resaltó que la inversión directa española en el extranjero cayó un 34% en 2001, hasta los 32.000 millones de euros, aunque calificó de «coyuntural» el descenso por la crisis tras los atentados el 11 de septiembre.
América Latina sigue siendo el principal receptor de las inversiones extranjeras españolas «por las relaciones de amistad política, las ventajas culturales y el potencial del mercado iberoamericano», aseguró Costa.
Dentro del área empresarial Fernando Abril-Martorell, consejero delegado de Telefónica aprovechó su intervención para explicar la apuesta que ha hecho esta empresa en ese área del mundo, que en la actualidad supone el 50% de los clientes y el 43% de los de los ingresos del ejercicio 2001.
Abril Martorell explicó que Telefónica invierte cada año en el extranjero una media de 70.000 millones de dólares por año, cantidad que ha aumentado un 20% desde la década de los 90.
Desregulación
Por su parte Alfonso Cortina, presidente de Repsol, otra de las empresas españolas con fuertes intereses en la zona, explicó que las privatizaciones, desregulaciones y la mayor apertura al exterior favorece la entrada del capital en estos países e incentiva un crecimiento de su economía superior al potencial que tendrían si dependiese sólo de la evolución de la demanda interior.
En su opinión, el desarrollo no puede sustentarse, sin embargo, sólo en políticas macroeconómicas sino que «las autoridades deben atender por igual a otras microeconómicas o sectoriales» en las que juega un papel importante el aspecto regulatorio.
Por su parte, James Rubin, ex portavoz del Departamento de Estado para Asuntos Públicos de Estados Unidos, explicó ayer en el foro, en relación con el conflicto del acero que enfrenta a la Unión Europea con Estados Unidos que lo que no puede ser es que «si estamos a favor del libre comercio lo estamos, aunque a veces nos cueste».
En relación con Argentina, Rubin afirmó que la creciente incertidumbre que ha habido en esa nación ha provocado que se dispare el riesgo país.
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