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El centro-derecha cree que aún puede ganar la Alcaldía de París

Philippe Seguin, candidato conservador, perdedor de la primera vuelta, estima que todavía puede ganar la batalla de París, en la segunda vuelta del domingo. Bertrand Delanoë, socialista, cree que todo continúa en el aire. Unidos, socialistas y ecologistas temen perder electores. Dividido, el centro-derecha cree poder recuperar una parte de su electorado.

Actualizado 15/03/2001 - 00:45:46
Philippe Seguin, a la derecha, con el presidente del RPR de la región del Loira, François Fillon, el pasado martes en París. Epa
Philippe Seguin, a la derecha, con el presidente del RPR de la región del Loira, François Fillon, el pasado martes en París. Epa
Philippe Seguin, candidato oficial del centro-derecha a la Alcaldía de París, declaró ayer al vespertino «Le Monde», que lo destacó en su primera página, a cuatro columnas, que todavía confía en una victoria, el domingo, a pesar de su enfrentamiento personal con Jean Tiberi, alcalde saliente y disidente, y a pesar de la presentación de listas fratricidas, en 9 de los 20 distritos de la capital, porque cree que los electores conservadores pueden movilizarse «para evitar un triunfo socialista».
Michélle Alliot-Marie, presidenta del Reagrupamiento para la República (RPR, conservador), el partido al que pertenecen los dos candidatos rivales, estima que una movilización al alza del 2 al 3 por ciento de los electores centristas o conservadores «sería suficiente para evitar que París elija un alcalde socialista».
Hay una parte de voluntarismo y razonable intoxicación en las declaraciones muy optimistas de Philippe Seguin y Michélle Alliot-Marie, pero también hay una parte de realidad aritmética. En la primera vuelta, Seguin fue derrotado, pero sólo la presentación de listas fratricidas facilitó un triunfo socialista más modesto de lo esperado. Ante la segunda vuelta, el centro-derecha presenta un candidato único en 11 de los distritos parisinos, mientras que continúa en suspenso la suerte de los 9 distritos restantes, donde el centro-derecha presenta dos listas rivales.
Ante esa realidad muy compleja y confusa, serán decisivos los trasvases de votos de la segunda vuelta. Ayer, el diputado socialista Christophe Caresche, director de campaña del candidato socialista Bertrand Delanoë, declaraba: «El domingo pasado, tuvimos unos resultados estimulantes, que nos permiten esperar la victoria. Pero la primera vuelta no fue decisiva. Todo continúa en el aire». Hay en ese análisis una parte de «alarmismo táctico».
Pero también hay una parte de evidente realidad: el futuro alcalde de París será elegido en un pañuelo de votos y concejales mucho más modesto e imprevisible de lo esperado. Una ligera abstención de los electores ecologistas, y una ligera movilización del voto conservador pudiera modificar todos los pronósticos.
En la recta final de la batalla de París, la movilización de los electores de cada bando será finalmente decisiva. Socialistas y ecologistas esperan que su unión sea suficiente para inclinar la balanza de manera definitiva. El centro-derecha confía que los reflejos de sus electores modifiquen el curso de los acontecimientos precipitado por sus dirigentes partidistas.
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