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El penúltimo diputado de la Transición se retira

POR ÁNGEL COLLADOFOTO JAIME GARCÍAMADRID. Juan Carlos Guerra Zunzunegui (Madrid, 1935) se despide de la política después de 31 años en el Parlamento. Es, con Alfonso Guerra, el único diputado testigo

Actualizado 15/01/2008 - 02:46:44
POR ÁNGEL COLLADO
FOTO JAIME GARCÍA
MADRID. Juan Carlos Guerra Zunzunegui (Madrid, 1935) se despide de la política después de 31 años en el Parlamento. Es, con Alfonso Guerra, el único diputado testigo de la Transición que ha ocupado escaño ininterrumpidamente en las Cortes desde 1977. Primero como senador -vicepresidente de la Cámara Alta- y después 22 años como diputado, completa todas las legislaturas de la democracia, hasta la última que ha sido la primera en que se han cuestionado las bases del consenso constitucional y sus logros claves, «como el de acabar con las dos Españas».
Diputado por Palencia igual que su padre -asesinado en octubre de 1936 por ser de la CEDA-, democristiano de la oposición al franquismo, monárquico de los tiempos de Don Juan, fundador del grupo Tácito, primero de UCD luego del PP, Guerra ha sido testigo y protagonista de toda la etapa predemocrática, de la constituyente y de la constitucional. Como portavoz parlamentario o especialista en Educación o Administraciones Públicas ha sido uno de esos diputados consagrados a las cuestiones más técnicas, que casi nunca han saltado a la primera línea de la actualidad política pero han garantizado el funcionamiento de las Cámaras en sus tareas básicas como hacer las leyes.
«En la Transición nuestros objetivos básicos eran dejar atrás «las dos Españas» y crear un Parlamento como los de los demás países europeos», recuerda Guerra Zunzunegui para añadir que, en líneas generales, se había conseguido hasta la legislatura que ahora termina. Recurre a citas y conversaciones con otros políticos de largo recorrido como Justino Azcárate, testigo de los tiempos de la República, cuando los diputados de la izquierda y de la derecha ni se hablaban. «Sin embargo, aquí tomábamos café y éramos amigos», apostilla sobre la etapa de la Transición.
El parlamentario más veterano achaca a Rodríguez Zapatero que haya reabierto con la «ley de memoria histórica» problemas superados y que lo haga también desde la ignorancia, «porque la mayoría de los españoles estuvieron en un lado u otro, según les cogió la guerra».
Guerra Zunzunegui es monárquico, «no por cuestiones de tradición, sino porque la República fue un fracaso, la Monarquía nos une y el Rey lo es de todos, acabó con la división de vencedores y vencidos y ha hecho que España sea hoy un país como el resto de los europeos, que era nuestro reto en 1977». De sus antiguos jefes destaca la habilidad de Adolfo Suárez para pilotar la Transición y la inteligencia de Leopoldo Calvo-Sotelo; de José María Aznar que supiera hacer realidad la unión del centro y la derecha desde la oposición, que se rodeara siempre de gente de valía, el éxito de su proyecto de reformas, «y de su política económica, que es de lo que hemos vivido estos últimos cuatro años».
Guerra se deshace en elogios hacia Mariano Rajoy: «Es una persona muy preparada, que sabe escuchar, amable, que tiene claro lo que hay que hacer, con principios éticos. Además, tiene una cualidad rara y muy positiva en la política: no lo necesita para vivir». Comparte con su partido y desde su dilatada experiencia que Zapatero encabeza el peor Gobierno de la democracia -«lo es sin duda, lo dice todo el mundo»- y desprecia la discusión sobre la blandura o excesiva dureza del PP en la oposición: «¿Qué íbamos a hacer cuando el PSOE, con el pacto del Tinell, nos quiere presentar como apestados, como los osos panda en el zoológico, algo raro que hay que tener en algún sitio?, ¿Qué íbamos a hacer ante esta política exterior, ante las negociaciones con? Puede haber sido una oposición diferente, pero era inevitable».
El diputado sostiene que estamos ante la carrera electoral más abierta de la democracia. «Hasta ahora las campañas han servido para ratificar las tendencias conocidas; en esta los resultados se decidirán al final, sobre todo con los debates en televisión y bajo la influencia de los datos y la percepción de la marcha de la economía. Todo puede pasar y nosotros estamos en condiciones de sacar 160-162 diputados».
Ni Zapatero ni Bono
Para Guerra Zunzunegui está claro que una nueva victoria de Zapatero derivaría en otro intento de cambiar la Constitución sin pasar por los trámites obligados. Un posible pacto entre el PP y el PSOE frente a la ofensiva nacionalista lo ve «imposible con Zapatero». Sí que considera que en el Partido Socialista hay otros dirigentes de corte «socialdemócrata europeo» con los que sería más fácil un acuerdo de Estado, «pero no con Bono, que juega a todo».
Juan Carlos Guerra se jubila como tenía previsto -«por la edad y porque llega un momento en que hay que marcharse»-, pero seguirá con sus actividades en el mundo educativo y se dedicará «a la vida familiar plena». Tiene cinco hijos y ninguno en política: «Ya les dije, primero una profesión». Todos tienen la vida resuelta y ninguno se ha interesado por seguir los pasos del padre, el penúltimo parlamentario de la Transición.
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