Nacional

null

Hemeroteca > 14/10/2002 > 

La mezquita del barrio de Tetuán, vivero de «combatientes» de Al Qaida

De la mezquita Abu Baker, conocida también como la de «Tetuán», partió la primera pista que ha llevado a la Policía a golpear la red de Al Qaida en España. «Abu Dahdah», uno de los detenidos, se dedicaba dos veces por semana a sembrar de propaganda extremista, incluidos comunicados de Osama Bin Laden, los pasillos del centro religioso. Todo se hizo a espaldas del imán

Actualizado 14/10/2002 - 01:00:03
MADRID. Fue en la mezquita Abu Baker, de Madrid, donde la Policía encontró las primeras pistas que siete años más tarde desembocarían en las operaciones contra la infraestructura de la red terrorista de Al Qaida (La Base) en España. Además de neutralizar sus actividades, las detenciones registradas se hicieron con la esperanza de encontrar respuesta a estas preguntas: ¿a qué vino Mohameh Atta a España dos meses antes de los atentados de Estados Unidos? ¿Fue en nuestro país donde se engarzó el último eslabón de estos actos terroristas?
El punto de partida de las operaciones policiales realizadas contra la red de Bin Laden en España se sitúa en los pasillos que conducen a la sala de oración de la mezquita de Abu Baker, en el distrito de Tetuán. En 1995, dos días a la semana, el suelo aparecía literalmente cubierto con revistas de las organizaciones radicales Hamas (palestino), Jihad en Bosnia, Jihad en Afganistán, GIA (argelino) y Jihad Islámica Egipcia, dirigida en aquellas fechas por el entonces número dos de Osama bin Laden, Ayman Zawaheri. La «siembra» se completaba con comunicados del multimillonario saudí. Era la primera vez que en esta mezquita se producía un hecho de estas características. El imán, ajeno a lo que sucedía, no encontraba respuesta. La Policía, sin embargo, tenía claro el móvil: captar entre los fieles a «jóvenes combatientes» para la guerra de Bosnia.
Red de confidentes
Aunque resulte un tanto sorprendente, dar con la persona que durante meses estuvo haciendo esta labor no fue tarea fácil para los investigadores, más aún si se trataba de un individuo que «se las conocía todas», como lo demostró. Además, en las mezquitas todos se conocen y la presencia de un extraño, en este caso un «infiltrado», hubiera sido detectada nada más cruzar el umbral de la puerta. De hecho, fue por medio de la «red de colaboradores», es decir, de confidentes, como los policías pudieron identificarle. Y no fue pronto, tardaron un año y medio.
Imad Eddin Barakat, «Abu Dahdah», iba dos veces por semana a la mezquita de Abu Baker; estacionaba su coche en el aparcamiento del centro religioso y, aprovechando la hora de la oración, cubría el suelo de propaganda extremista. Nadie le vio y si alguno tuvo la ocasión, debía estar mudo. Son episodiosque nada extrañan a los investigadores. Por así decirlo, es el pan nuestro de cada día en este mundo.
Los pasos de «Abu Dahdah» fueron seguidos y este «operativo» policial sí dio pronto resultados positivos. Así, se pudo identificar a su jefe: Anwar Adnan Ahmad Salah, alias Chej Salah, quien en enero de 1995 se trasladaría a Peshawar (Pakistán) para ponerse a las órdenes de Abu Zubaida, uno de los jefes de «más alto nivel» de Al Qaida.
Salah, de origen palestino, era una «pieza importante» y de hecho durante su estancia en España creó un grupo llamado Alianza Islámica con el objetivo de desplazar al por entonces imán de la mezquita de Abu Baker e imponer una nueva directiva de corte fundamentalista. Además, este grupo, que tenía una facción llamada los «Los soldados de Alá», utilizaba el centro religioso, a espaldas de su imán, para captar a jóvenes que, tras un periodo de adoctrinamiento, fueron enviados a Bosnia, país que en aquellas fechas estaba en plena guerra y donde actuaban comandos de mujahidines procedentes de todo el mundo árabe y también de Europa. Y el primer cebo que «Abu Dahdad» y «Chej Salah» pusieron en la mezquita fueron los cientos de revistas extremistas con los que dos días por semana y durante meses cubrieron los pasillos próximos a la sala de oración.
Contactos en Indonesia
Con la marcha a Pakistán de «Chej Salah», «Abu Dahdah» heredó la responsabilidad de controlar las labores de reclutamiento y propaganda. Así, durante años estuvo enviando a su contacto en Peshawar -es decir, a su anterior jefe- a los jóvenes captados en España para que fueran adiestrados en los campos de entrenamiento de Bin Laden. Por su condición de líder, hacía frecuentes viajes para coordinar con otros miembros de Al Qaida las actividades de la «causa mujahidin». Visitó en veinte ocasiones el Reino Unido para contactar con destacados dirigentes del Movimiento Mujahidin, y también estuvo en Turquía, Bélgica, Dinamarca, Malasia, Jordania e Indonesia. En este último país, contactó con Parlindungan Siregar, dirigente de un campamento de Al Qaida. En definitiva, muchos gastos para un individuo que, desde 1996 hasta su detención en 2001, nunca «trabajó».
Pese a que la Policía sospechaba de sus actividades, en aquellas fechas no disponía de las pruebas suficientes. Además, con este tipo de individuos, a no ser que se les sorprenda con las «manos en la masa», es más rentable someterlos a estrechos seguimientos que ponerlos entre rejas. La razón es obvia: conocer sus movimientos y contactos son preciadas fuentes de información en las que recabar datos sobre «la tela de araña» en la que se desenvuelve el terrorismo de origen islámico.
Pero se produjeron los atentados del 11-S y la colaboración internacional en la lucha contra la red terrorista de Osama bin Laden exigía desentrañar cómo se planearon los atentados. «Abu Dahdad» fue detenido el 13 de noviembre de 2001 junto a otras diez personas como presunto «representante» de la organización de Osama bin Laden en España. Entonces se desveló que entre los contactos internacionales que tuvo estaba Mamoun Darkazanli, «Abu Ilyas», a quien las autoridades alemanas bloquearon sus cuentas por sus conexiones con Said Bahaji, Ramzi bin al Shib y Mohamed Atta. Los tres participaron en la preparación de los atentados de Nueva York y Washington.
Las cuatro operaciones realizadas contra Al Qaida no sólo han revelado que la mezquita Abu Baker fue utilizada como lugar de captación, sino que Mohamed Galeb Kalaje, «Abu Talha», que montó una red de empresas en España para financiar al grupo terrorista, utilizaba también otras mezquitas para este fin. Su detención, el pasado mes de abril, puso al descubierto las ganancias que obtuvo de sus negocios en el campo de la construcción desde que llegó a España: 2.404.048 euros(unos 400 millones de pesetas), de los que 601.012 euros (100 millones) llegaron a manos de destacados miembros de Al Qaida. Con parte de este dinero se compró a la guerrilla albano-kosovar una partida de armas destinada al cuartel general de Bin Laden en Afganistán. La operación se realizó desde Bélgica y la llevó a cabo el «representante» de Al Qaida en ese país.
Fueronmezquitas deChicago, Kosovo, Siria y Jordania las que utilizó Mohamed Galeb para allegar fondos a Al Qaida. En 1998, hizo dos envíos a la de Kosovo, uno de 6.500 dólares y otro de 12.000 y, al año siguiente, otro de 6.500. Al centro religioso islámico de Chicago transfirió 5.000 dólares en 1998.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.