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Carmen Machi:«Cuando voy a hacer la compra la gente se parte de risa»

La actriz protagonizará la próxima temporada una comedia que llevará el título de «Aída», y que supone una continuación de su personaje en la exitosa serie de televisión «Siete Vidas»

Actualizado 14/08/2004 - 10:53:35

Hay quien dice que es una de las grandes del humor, pero Carmen Machi acepta el cumplido con modestia. «Alucinada» por la popularidad de su personaje en «Siete Vidas», la actriz busca refugio en el anonimato perdido. Sus planes de verano pasan por disfrutar de un libro y «recargar pilas» para su próximo proyecto, una serie protagonizada por Aída con la que inicia una aventura en solitario.

-¡Por fin un respiro!

-Un merecido descanso. Lo pasamos genial grabando y lo llevamos con alegría, pero cansa tanta actualidad.

-No se le ve este verano.

-En agosto grabamos, pero me gusta desaparecer un poco y sentarme con un libro. Hace mucho que no leo.

-Y Aída, ¿qué planes tiene?

-¡Pobrecilla, si no tiene dinero para vacaciones! Debe conformarse con la piscina del barrio. El sueldo no le llega.

-Vaya...

-Lo suyo es ficción, pero refleja la realidad de mucha gente que no tiene vacaciones.

-Demasiado sacrificio después de un año de trabajo.

-Mucho. Ella está sola, ha tocado muchas veces fondo, socialmente es un personaje fracasado y tiene muchos vacíos.

-Pero el personaje llega.

-Claro, porque es real, es una luchadora que tiene efecto rebote. Sale del pozo con optimismo, y las pocas alegrías que tiene las exprime al máximo.

-No las que le da su hijo...

-El niño es un bandarra, pero muy tierno. Ahora está en una edad difícil, pero cuando crezca será uno de esos que ayuda a su madre y no dejará que le toquen un pelo, seguro.

-Aída dejará pronto «Siete vidas» y se independizará.

-Sí. Vamos a sacar al personaje de «Siete Vidas» para descubrir su entorno. En la nueva serie, Jonathan tiene protagonismo. Lloraré mucho, porque me da pena dejar la serie, pero el proyecto es un regalo.

-¿Será Aída toda la vida?

-No lo sé. Quizá luego venga otro pelotazo y la gente se olvide de este personaje. Nunca se sabe en esta profesión.

-Según Gonzalo de Castro, la gente de la calle reconoce al personaje y no al actor.

-¡Claro! Yo entro a hacer la compra y la gente se parte de risa. Esperan mis respuestas de televisión, algo gracioso.

-¿Y eso le incomoda?

-No, pero tengo la sensación de que no dejo jamás de trabajar. Y lo asumo. Va por fases.

-¿Y en cuál está ahora?

-Afortunadamente, he llegado a ésa en que casi no me doy ni cuenta de que me miran.

-¿Es la parte de todo actor?

-Es delicado, pero lo llevo bien, porque el público es amable y educado. Oigo comentarios francamente emotivos.

-Eva Hache la considera una de las mejores cómicas.

-¡Pues me la como con patatas! Ya le mandaré un jamón, ja, ja, ja. Es una exagerada, es una compañera y me quiere.Por eso dice esas cosas.

-Llum Barrera, sin embargo, opina que la mujer lo tiene más difícil en el humor.

-Yo nunca lo he sentido así. Es más, la mujer es más compleja, le saca punta a todo, tiene un sentido del humor más elevado, es más irónica.

-¿De qué no haría chistes?

-Del dolor, la desgracia ajena. Hay que reírse de la vida. Hacer humor de lo de Madrid, por ejemplo, sería descabellado.

-Viene del teatro, y algunos sólo la sitúan en la tele.

-Normal, no me ofende en absoluto. Soy consciente de que estoy aquí por mi trayectoria.

-Pero, ¿no es injusto?

-No lo sé. La televisión tiene mucha más repercusión, pero mi último fin es que me reconozcan. Yo no trabajo en televisión para hacerme famosa.

-Se le ve encantada.

-Hago lo que me gusta y me pagan. Lo negativo es que no eres anónimo como en teatro.

-La fórmula «Siete Vidas» es similar a la del teatro: tienen al público delante.

-Es maravilloso. Sientes el vértigo de que no te puedes equivocar. A mí lo del corta y pega no me estimula. Si tuviera que hacer un programa grabado, perdería interés.

-Prefiere decenas de ojos que la miren. ¿Hay algo de masoquismo, o es vanidad?

-Ja, ja, ja. Ni una cosa ni la otra. Simplemente me gusta la relación que se establece con el público. Es íntima.

-¿Y los millones de espectadores que la ven desde casa?

-Cuando actúo, pienso en la persona que tengo delante, no en los que me verán luego.
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