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Eloy Velasco, camino de ida y vuelta

El sustituto de Del OlmoEloy Velasco llegó a la Audiencia Nacional en agosto de 2008 para hacerse cargo del juzgado que había dejado vacante Juan del Olmo. Junto a los retales pendientes de la

Actualizado 14/03/2010 - 02:55:10
ABC  Velasco interrogó en Marruecos a Mohamed Belhadj por el 11-M
ABC Velasco interrogó en Marruecos a Mohamed Belhadj por el 11-M
El sustituto de Del Olmo
Eloy Velasco llegó a la Audiencia Nacional en agosto de 2008 para hacerse cargo del juzgado que había dejado vacante Juan del Olmo. Junto a los retales pendientes de la investigación sobre los atentados del 11-M, Velasco asumió la instrucción, entre otros, del «caso Saqueo» y de una de las causas que por enaltecer a ETA tiene abiertas el portavoz batasuno Arnaldo Otegi. También instruye el único sumario que queda contra De Juana Chaos y por el que este terrorista podría ser extraditado desde Irlanda
«M uy lanzado». La escueta descripción corresponde al juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco. La hace otro magistrado de ese mismo tribunal y, vista desde fuera, parece encajar a la perfección con el carácter de alguien que acaba de poner negro sobre blanco en una resolución judicial lo que todo el mundo intuía pero nadie había dicho ni oficialmente ni de forma tan clara: que el régimen venezolano de Hugo Chávez ha «cooperado» con ETA y las FARC. Su auto ha estado a punto de provocar un conflicto diplomático entre Madrid y Caracas y aún está por ver si el dictador bolivariano cooperará también con el juez Velasco, como se espera del mandatario de un «aliado» de España.
La trayectoria profesional de Velasco no se limita al ejercicio de la función judicial. Es uno de los que se ha atrevido a dar el salto a la política y, ya de vuelta a los juzgados, se muestra abiertamente comprometido con la defensa de los derechos de quienes integran este colectivo y muy crítico con la politización de la Justicia. «Es el eterno cabreado con los problemas de la Justicia», dicen quienes le conocen.
Un juez en huelga
Miembro de la Asociación Profesional de la Magistratura, fue el único magistrado de la Audiencia Nacional que secundó la histórica huelga de jueces del 18 de febrero de 2009, la que supuso el principio del fin de la carrera ministerial de Mariano Fernández Bermejo. Y es también uno de los promotores del manifiesto que desde el pasado mes de enero ha logrado el apoyo de más de 1.200 miembros de un colectivo de aproximadamente 4.400. La autodenominada «Plataforma por la despolitización y la independencia judicial» denuncia la injerencia del poder político en la Administración de Justicia y sitúa el germen de este mal en la reforma que en 1985 permitió a los partidos intervenir en el nombramiento de los vocales del Consejo General del Poder Judicial.
Nacido en Bilbao hace 47 años, Velasco se estrenó como juez a los 25, después de licenciarse en Derecho por la Universidad de Deusto, donde también se diplomó en la especialidad jurídico económica. Lejos de dejar la vida académica, en la actualidad prepara su doctorado con una tesis sobre ciberdelincuencia.
En 1990 ascendió a magistrado y cinco años después abandonó la judicatura para dedicarse a la política de la mano del entonces presidente de la Generalitat valenciana Eduardo Zaplana. Fue director general de Justicia hasta octubre 2003, fechas en las que fue cesado tras sucesivos roces con el nuevo equipo de gobierno, dirigido por Francisco Camps. En aquella etapa hizo gala de ese carácter «fuerte», «duro» e incluso «hosco en las formas» que no duda en sacar cuando no está cómodo.
Todo cambia junto a sus amigos, que le describen como una persona «afable», con gran sentido del humor y capaz de encajar muy bien las críticas, aunque no de dar su brazo a torcer cuando se equivoca. Esa testarudez le ha costado incluso algún disgusto. El Consejo General del Poder Judicial ha tenido que abrir una investigación -que aún se encuentra en una fase preliminar- tras una denuncia del Sindicato Unificado de Policía. Por orden de Velasco, la Ertzaintza detuvo a un miembro de ETA en Huesca, fuera de su ámbito legal de actuación, que se limita al territorio del País Vasco.
Detrás de este juez, al que le gusta poco tener periodistas merodeando a diario por la Audiencia Nacional, habita un hombre «muy familiar», amante de escaparse fuera de Madrid los fines de semana junto a su mujer y a sus dos hijos de corta edad
TEXTO: NIEVES COLLI
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