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Uno de cada cuatro niños españoles es pobre

La crisis ha destapada una triste realidad. La de casi dos millones de niños españoles que se encuentran en riesgo de caer en la pobreza. No es que les falten alimentos, agua o los más esenciales

Actualizado 14/03/2009 - 06:12:59
La crisis ha destapada una triste realidad. La de casi dos millones de niños españoles que se encuentran en riesgo de caer en la pobreza. No es que les falten alimentos, agua o los más esenciales servicios sanitarios. Pero sí que muchas de sus necesidades básicas no están cubiertas. Ya hay ejemplos: niños que no pueden practicar actividades deportivas porque sus padres no cuentan con recursos suficientes para facilitarles un chándal o unas zapatillas adecuadas. Menores que no tienen la posibilidad de mejorar en sus estudios porque su familia tampoco puede permitirse un profesor de apoyo. Pequeños que se avergüenzan de invitar a sus amigos a casa por la precariedad de la vivienda en la que residen. Incluso una consulta a un dentista se convierte en un privilegio prohibitivo que muchos progenitores no pueden ofrecer a sus hijos.
Así se está cebando la crisis con uno de los colectivos más vulnerables de nuestra sociedad: la infancia. Los anteriores son casos que han salido a la luz en las jornadas sobre «Pobreza infantil», organizadas por la Fundación la Caixa y Unicef, clausuradas ayer en Madrid. En este foro los expertos han puesto sobre la mesa una cruel realidad: uno de cada cuatro niños se encuentra en la pobreza. Pequeños que pertenecen a familias (dos adultos con dos hijos) que viven con 15.100 euros al año, o menos. Hay cifras descorazonadoras: nuestro país figura entre los seis primeros con mayor tasa de pobreza infantil (24% de la población menor de 18 años) de la Unión Europea, al mismo nivel que Rumanía, Polonia y Lituania. Por si fuera poco, España es además el Estado que menos porcentaje de su gasto social destina a familias e infancia.
Los más afectados
Los hijos de familias monoparentales son los más afectados, sobre todo de mujeres divorciadas, separadas o viudas que aportan los únicos ingresos que llegan al hogar y que ahora se ven sin empleo por los estragos de la crisis. Tampoco las familias numerosas con un solo sueldo se salvan. Y la pobreza no hace distinción. «No sólo los inmigrantes con hijos que han nacido en España están en esa situación. Cada día hay más parejas españolas pobres, suelen ser mileuristas con hijos que también se quedan sin trabajo o tienen empleos muy precarios», explica Gabriel González-Bueno, de Unicef. Y todo hace pensar que cada día más pequeños se encontrarán en esa situación, diezmando así sus oportunidades de futuro. Unas expectativas nada alentadoras para un colectivo que es un motor en la sociedad.
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