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«Al denunciar a mi marido, el sargento me dijo que me fuera a fregar los platos»

MERCEDES BENÍTEZSEVILLA. La historia de Adelina Gómez López es la de años de vejaciones, malos tratos y acoso por parte del que hoy es su ex marido. Y también la de un cúmulo de juicios, la mayoría de

Actualizado 14/01/2010 - 02:59:57
MERCEDES BENÍTEZ
SEVILLA. La historia de Adelina Gómez López es la de años de vejaciones, malos tratos y acoso por parte del que hoy es su ex marido. Y también la de un cúmulo de juicios, la mayoría de los cuales terminaban con multas mientras que, tras las dos veces que él ha intentado matarla, está a la espera de que se celebre el juicio.
Esta mujer que estuvo veinte años casada con su agresor (con el que tuvo cuatro hijos) logró separarse en 2001. Tras el divorcio, el juez estimó que su marido (que entonces se había quedado en paro tras el cierre de la mina de Aznalcóllar) debía pasarle una pensión de 360 euros al mes con la que debía hacer frente a la manutención de lo s hijos,entonces todos menores. Pero la llamaba a diario y le decía que si no se acostaba con él no le pagaría la pensión. Por ello, Adelina decidió ponerse a trabajar. Sin embargo la separación no evitó que su ex siguiera acosándola. Se presentaba en los trabajos que tenía hasta lograr que la echaran. Así le ocurrió cuando consiguió colocarse como camarera de varios hoteles. «Cuando la gobernanta se enteraba de que mi marido era un maltratador, me echaba», afirma.
Esa falta de sensibilidad llegó incluso desde el sargento de la Guardia Civil de Gerena ante el que denunció los malos tratos en 2002, recién separada. «Me dijo que me fuera a fregar los platos y que cuando él golpeaba la mesa, su mujer se callaba», afirma Adelina denunciando que en estos años ha estado sola.
Tras presentar denuncias y denuncias ha pasado por docenas de juicios, la mayoría de los cuales-cuenta- acababan con multas de veinte o treinta euros. Lo único que consiguió fue que la Junta de Andalucía le diera una ayuda tras una orden de alejamiento de poco más de 300 euros. Ahora no sólo se le ha acabado ya sino que lo peor ha sido más reciente.
Desde que se enteró que ella tenía una nueva pareja ha intentado matarla dos veces. La primeraen marzo del pasado año cuando entró en su vivienda de Gerena con un palo. «Llamé a la Guardia Civil, pero no lo llevaron a la cárcel». Únicamente le pusieron una orden de alejamiento de 200 metros. La incumplió y el 3 de noviembre pasado intentó atropellarla. Entonces la orden se amplió a 500 metros. Ahora sigue esperando juicio y ni siquiera se ha entrevistado con el abogado de oficio.«Es una vergüenza, en el juzgado me dicen que están acumulando mis casos para hacerlo todo junto. El sistema no funciona», dice achacando a la Ley el desastre de su vida.
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