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Bon Jovi colapsa Montjuïc con un recital gratuito

Actualizado 13/11/2002 - 23:49:10
BARCELONA. Barcelona ya huele a famoso. Con la gala de entrega de los MTV Europe Music Awards a la vuelta de la esquina, la capital catalana ultima los preparativos y comienza a recibir a los protagonistas del mayor desfile de ídolos musicales de su historia. Como en todo, la acumulación de estrellas por metro cuadrado potencia el ego y agudiza el ingenio: todos quieren brillar más que el vecino. De ahí que la mayoría de artistas estén aprovechando su estancia para venderse, promocionarse y, si se tercia, alquilarse por horas.
Algo así debía rondar por la cabeza de Bon Jovi cuando decidió organizar un concierto gratuito en la Font Màgica de Montjuïc. Horas antes, el músico estadounidense explicó que sólo quería hacer «algo divertido; un regalo sorpresa para Barcelona». La sorpresa, que no era tanta -ya había aparecido en letra de la gorda en toda la prensa catalana- consistía en un recital acústico. Olvidado el AOR durete con envoltorio pop y lacito de radiofórmula que proponen los de Nueva Jersey, el recital se centró en exhibir la cara más reposada de la banda. También la más exótica: «Alguna vez éste era mi país; mi abuelo era de aquí», aseguró Tico Torres, batería relegado en esta ocasión a funciones de percusionista poco resultón.
Himnos sin maquillaje
El fuerte de Bon Jovi siempre ha sido la épica de estadios; la contundencia rockera al servicio de estribillos almibarados. Con lo primero convertido en contención acústica, el repertorio de los estadounidenses no sólo pierde «punch» escénico, sino que diluye toda la gracia que pueda tener. Aún y así, cerca de 10.000 personas asardinadas entre carpetas universitarias y máquinas de fotos desechables corearon esqueléticas versiones de «Livin´ on a prayer», «Wanted dead or alive», «I´ll sleep when I´m dead» o «Bed of roses».
Una hora escasa de himnos pretéritos y estrenos de «Bounce», su nuevo trabajo, rematados por una tanda de bises delirante. Primero, «That´s Allright», tema popularizado por un Elvis del que, visto lo visto, sólo se le ha pegado el movimiento de caderas. Después, un «Always» al borde de la afonía -ante tal desbarajuste, la banda optó por cortar la canción en seco- improvisado a petición de los fans.
Conclusión: a Bon Jovi le sientan pero que muy mal los arrebatos de autenticidad acústica. Lo suyo es vender discos como churros, apelar a los espectáculos gigantinos y acomodarse en su condición de «stadium-band». De hecho, el propio Jon Bon Jovi aseguraba horas antes que «llegar a los cien millones de discos vendidos sería algo muy tentador», Poco le falta para llegar a tan astronómica cifra y, a fe que con montajes como el de ayer en Barcelona, cada vez menos.
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