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Cartas al director

«Presidente Tomásy Valiente»Creo que hay que apoyar las propuestas, en distintos lugares de España, de dedicar calles y plazas a quienes fueran víctimas de los terroristas. Son unos actos de

Actualizado 13/06/2008 - 02:54:28
«Presidente Tomás
y Valiente»
Creo que hay que apoyar las propuestas, en distintos lugares de España, de dedicar calles y plazas a quienes fueran víctimas de los terroristas. Son unos actos de justicia.
Hace unos años pedí al Ayuntamiento de Madrid que la calle Doménico Scarlatti, donde se encuentra la sede del Tribunal Constitucional, cambiara el nombre del músico italiano por el de «Presidente Tomás y Valiente». Hay que no olvidar que este presidente del Tribunal Constitucional fue vilmente asesinado por ETA. Mi petición encontró dificultades burocráticas en el Ayuntamiento y al ser yo entonces presidente del Tribunal Constitucional me pareció prudente no entrar en polémica con quienes ponían obstáculos. Ahora, con la amplia solicitud de homenaje a las víctimas, y encontrándome apartado de las tareas del Tribunal Constitucional, reitero mi petición con la esperanza de que en el Ayuntamiento harán justicia a la memoria de Francisco Tomás y Valiente, el extraordinario jurista que dedicó sus mejores esfuerzos al Tribunal que presidió.
La calle Doménico Scarlatti es corta, pero acreditará su valor bajo el nombre de «Presidente Tomás y Valiente».
Manuel Jiménez de Parga
ex presidente del Tribunal Constitucional
Greenpeace nunca reniega de la verdad
Tras leer el artículo de Edurne Uriarte publicado en este periódico el 10 de junio titulado «El ecologista renegado», desde Greenpeace nos gustaría aclarar algunos aspectos mencionados en el citado escrito.
Acerca de Patrick Moore, hay que señalar que fue director de Greenpeace Canadá a comienzos de los años 80, de donde se marchó para fundar una consultora llamada Greeenspirit. En 1991 Moore se convirtió en el representante de la British Columbia Forest Alliance (BCFA), un grupo creado por la industria maderera canadiense para oponerse a las tesis de protección defendidas por los grupos ecologistas. La BCFA era una rama de la compañía de relaciones públicas Burson-Marsteller (de hecho, Gary Ley, vicepresidente de Burson-Masteller en Canadá, fue el primer director de la BCFA), contratada por la industria maderera canadiense para limpiar su imagen. Patrick Moore no sólo ha defendido la destrucción de los bosques canadienses, también ha apoyado con fervor la industria del DDT, los cultivos transgénicos, la energía nuclear...
Sobre este tema, al que Edurne Uriarte también hace referencia en su artículo, desde Greenpeace consideramos necesario explicar que Patrick Moore era un activo anti nuclear y suya es la declaración: «Las centrales nucleares son, por decirlo simplemente, bombas atómicas lentas. Los promotores de la energía nuclear son siempre remisos a abordar los problemas de los residuos nucleares y sus implicaciones para las generaciones futuras». Estas declaraciones encierran la verdad que algunos ocultan con empeño de la energía nuclear, junto a otro tema: su supuesto bajo coste.
Es necesario señalar que la energía nuclear ha perdido la batalla de la competitividad económica en unos mercados energéticos cada vez más liberalizados. Analizada la experiencia nuclear en EE.UU, la prestigiosa revista «Forbes» calificó a la energía nuclear como «el mayor fiasco en la historia económica norteamericana». Asimismo, el Banco Mundial y otros bancos multilaterales no financian desde hace tiempo proyectos nucleares, por no ser una opción eficiente en coste. La energía nuclear sólo ha sido capaz de sobrevivir en los países donde ha contado con fuertes subsidios estatales y con apoyo político cuando surgían los problemas financieros.
Hasta el Protocolo de Kioto considera que la energía nuclear no cumple los requisitos necesarios para ejercer un papel significativo en la lucha contra el cambio climático. ¿Cómo debemos entender la reciente irrupción de artículos y opiniones a favor de un resurgimiento de la energía nuclear?
Evidentemente, es un intento desesperado de la industria para sobrevivir y hundir cualquier intento serio de implantación de las energías renovables, su antítesis energética y única solución eficaz al cambio climático. Las inversiones dirigidas a promover la eficiencia energética son siete veces más efectivas que las dirigidas a la energía nuclear a la hora de evitar emisiones de CO2. ¿Por qué renegar de esta verdad?
Juan López de Uralde,
director de Greenpeace España
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