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Hilos de esplendor

POR CARLOTA FOMINAYAMADRID. La treintena de tapices barrocos expuesta en el Palacio Real e inaugurada ayer por la Infanta Cristina es sencillamente «un festín para la vista». Palabras textuales del

Actualizado 12/03/2008 - 02:44:16
POR CARLOTA FOMINAYA
MADRID. La treintena de tapices barrocos expuesta en el Palacio Real e inaugurada ayer por la Infanta Cristina es sencillamente «un festín para la vista». Palabras textuales del comisario de la muestra «Hilos de Esplendor, Tapices del Barroco», y conservador del Metropolitan Museum de Nueva York, Thomas P. Campell. Y lo es, remarca, en base a dos motivos principales. «Por la contribución tan importante que hicieron los tapices en la época histórica en la que fueron realizados (1580-1700), y porque junto con la pintura, constituían el escenario de las Cortes de Europa, ya que representaron todos los grandes sucesos ocurridos en la época».
De hecho, casi todos los tapices de esta exhibición fueron encargados por y para Reyes, Papas o grandes nobles. Y los encargos de tapices figuraron a su vez en la mayoría de las carreras de pintores de la talla de Peter Paul Rubens, Jacob Jordaens, Pietro da Cortona, Giovanni Romanelli, Simon Vouet y Charles Le Brun, quien encumbró la tapicería a la altura de las nobles artes. «Se produjo un fenómeno de competitividad entre todos ellos, -explica Campbell-, que luchaban en belleza pero también en términos de esplendor».
Distintos talleres
En esta muestra, organizada por Patrimonio Nacional en colaboración con el Metropolitan Museum de Nueva York, y que ha contado con el apoyo del Centro de Estudios Europa Hispánica y la Fundación Pryconsa, además de con una colaboración histórica entre museos de todo el mundo, es fácil apreciar los hechos o los escenarios que se sitúan detrás de la obra, y las corrientes entre los distintos talleres europeos.
Estructurada en once grandes bloques, informa sobre la historia de la industria tapicera, de la técnica que se utilizaba para hacer los tapices, de los talleres que hubo en Europa, y de la relevancia que tuvieron en concreto los Países Bajos en la producción y ejecución de estas obras. Pero no se olvida de manufacturas que provienen de Florencia, de Roma, de Paris o de Mortlake. Y si la colección real española es considerada la más excelsa en términos de calidad artística y material, no hay que minusvalorar, por tamaño y calidad, las colecciones reales británica, austriaca y francesa.
«La mejor del mundo»
En la muestra destacan, según el comisario Thomas P. Campell, cuatro óleos sobre tabla que constituyen el estudio previo y boceto de uno de los principales tapices que se exponen, «Triunfo de la Iglesia», de la serie «El Triunfo de la Eucaristia», cedido por Patrimonio Nacional, y que procede del Monasterio de las Descalzas Reales. También lo hacen, añade el comisario, «el «Triunfo de la Iglesia sobre la ignorancia y la ceguera», de la Serie Apoteosis de la Eucaristía, «La Colación», de la Serie Historia del Emperador de China, o la «Entrada de Luis XIV en Dunquerque», del taller de Gobelinos».
El conjunto supone, puntualiza el presidente de Patrimonio Nacional, Yago Pico de Coaña, «la mejor colección de tapices del mundo, y una excelente ocasión de poner estas obras a disposición de todos». «No se puede comparar, además, con la pintura», continua, «porque muchas de las obras que hay aquí son las mejores de su género». No es el tapiz, insiste, un arte menor. Al contrario. es «magnificiencia».
El género del tapiz tampoco se puede pasar por alto como se ha hecho, indica el comisario, en muchos estudios anglosajones. «De hecho este arte era un gran reto para el artista, y la muestra contribuirá a demostrar el proceso de esplendor que se vivió este campo, del cual los distintos reyes españoles fueron de los mecenas más importantes. Es más, se gastaron auténticas fortunas en el mismo, y puso de manifiesto que la escala de los tapices suponía la forma más poderosa de propaganda en una época en la que no había imprentas».
Muestra rotatoria
La muestra «Hilos de Esplendor» es «rotatoria» y las obras expuestas proceden de importantes museos, «como puedan ser el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, el Museo del Louvre, en París, el Rijkmuseum, de Amsterdam, la Galería degli Uffici, de Florencia, o la Galería d´Arte Antica, de Roma, pero sin duda con la relevante aportación realizada por Patrimonio Nacional y el Museo Nacional del Prado». Con una sola mirada a la lista de «prestadores», sugiere Pico de Coaña, «comprenderemos la generosidad y colaboración con la que han participado no los principales sino los mejores del mundo».
Esta exposición se ha planteado como una versión adaptada de la que en otoño de 2007 se celebró en el Metropolitan Museum de Nueva York, considerando las especiales características del entorno en que ahora se realiza «Hilos de Esplendor». Y ambas son continuadoras de la celebrada en el año 2002 «Tapestry in the Renaissance: Art and Magnificence», que en su día fuera declarada, recordó el presidente de Patrimonio Nacional, ««Exposición del Año en Estados Unidos», porque llegó a despertar en el público americano un interés por el tapiz inusitado hasta entonces. Ahora le toca el turno a Madrid gracias, entre otros, «al auspicio del Centro de Estudios Europa Hispánica y la Fundación Pryconsa», recalcó.
Junto con la excelsa treintena de tapices, se incluyen una serie de pequeñas obras entre óleos sobre tabla, grabados, y aguafuertes como apoyo al discurso científico y técnico. Para ayudar al visitante la información que se ofrece de cada una de las obras, y que se plasma en las cartelas explicativas de los tapices ha estado a cargo de importantes especialistas en el tema o bien de los conservadores de las colecciones.
También se ha hecho «un importante esfuerzo por plasmar en fotos estas obras, tarea que ha sido realizada por el fotógrafo Bruce White. El resultado es un magnífico catálogo, que contiene excelentes imágenes de las obras expuestas.
La entrada de la exposición, ubicada en las Salas Temporales del Palacio Real, es libre. Hasta el 30 de marzo, de 9.30 a 17.00 horas en laborables, y de 9.00 a 13.30 en domingos y festivos.
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