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Triunfo israelí treinta años después del septiembre negro

Actualizado 11/08/2002 - 00:28:54
Alex Averbukh celebró de esta forma, ante el público alemán, su victoria. Reuters
Alex Averbukh celebró de esta forma, ante el público alemán, su victoria. Reuters
MÚNICH. El pertiguista Alex Averbukh escribió ayer el libro blanco del atletismo israelí en Múnich. Un diez de agosto de 2002, unos días antes de cumplirse los treinta años justos del desastre de los Juegos Olímpicos celebrados en este mismo estadio, un judío de 27 años y origen ruso otorgó a su nuevo país la única medalla que ha conquistado en este Campeonato de Europa de atletismo. Además, de oro.
Averbukh vivió en Rusia hasta 1999, año en el que emigró a Israel, como han hecho otros tres millones de rusos desde que Gorbachov abrió fronteras y cerró sinrazones.
Dicen ahora que su medalla de oro es una sorpresa. Incierto. Alex, judío de nacimiento y de cultura, adquirió la nacionalidad israelita en cuanto llegó a Tel Aviv en 1999 y rápidamente participó en el Mundial de Sevilla, donde obtuvo la medalla de bronce. En Edmonton alcanzó la plata y ahora, en la ciudad de la obsesión para los israelíes, ha conseguido el oro, con un salto de 5,85 que era, eso sí, su mejor marca del año.
Dedicado al pueblo de Israel
Alex dedicó su victoria al pueblo de Israel en un día especial. Sabe que con su triunfo ha roto un trauma que sus compatriotas deseaban superar. Toda la delegación israelí presente en Múnich expuso su deseo de competir en este estadio olímpico. Su visita al Memorial creado en recuerdo de los once atletas fallecidos aquel 5 de septiembre de 1972 fue un acto más de demostración de que había que vencer las tragedias pasadas para vivir en el presente.
Aquel 5 de septiembre de 1972, el mundo situaba su epicentro de atracción en los Juegos Olímpicos de Múnich. En esta ciudad y en esa fecha, el grupo terrorista palestino Septiembre Negro asesinó inicialmente a dos atletas israelitas y secuestró a otros nueve, a los que utilizó para solicitar a cambio la liberación de doscientos palestinos en las cárceles de Israel, país que no accedió al chantaje. Los terroristas se confinaron en el aeropuerto militar de Furstenfeld, cerca de la capital bávara, desde donde esperaban partir en un avión que habían solicitado. Pasadas veinte horas, la Policía alemana intentó un rescate. Los palestinos asesinaron a los nueve atletas secuestrados, murieron cinco terroristas y también un policía.
Hoy, treinta años después, los diecisiete atletas israelíes participantes en estos Europeos viven en los mismos edificios de apartamentos olímpicos que sus compatriotas utilizaron en 1972. En recuerdo.
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