Sociedad

null

Hemeroteca > 11/06/2007 > 

El discreto adiós de una actriz sin estridencias

Isabel de Pomés _ ActrizRosario SanzAunque se alejó de las pantallas con tan sólo 36 años, Isabel de Pomés puede ser considerada algo así como una actriz legendaria en el cine español de los años

Actualizado 11/06/2007 - 03:26:03
Isabel de Pomés _ Actriz
Rosario Sanz
Aunque se alejó de las pantallas con tan sólo 36 años, Isabel de Pomés puede ser considerada algo así como una actriz legendaria en el cine español de los años cuarenta. Dedicó veinte de sus mejores años a la interpretación y si por dos papeles estelares debe ser reconocida es por haber encarnado en «Marcelino Pan y Vino» a la madre del niño y por haber compartido romance cinematográfico con un jovencísimo Antonio Casal, que se enamoraba de ella en la pantalla en «Huella de luz», una comedia que Rafael Gil estrenó en 1942.
Isabel de Pomés nació en Barcelona el 10 de abril de 1924. Su padre, Félix de Pomés, era todo un personaje de la época: pintor, periodista, dibujante y paradójicamente un actor que había trabajado en sus primeros años para el cine alemán. También era director de cine, y con él inició Isabel su trayectoria profesional, trabajando en dos películas de poca relevancia, «La madre guapa» y «Pilar Guerra».
Pero su verdadero début pudo haberse producido en 1940, cuando se puso a las órdenes de López Rubio en «La malquerida».
Isabel de Pomés era una actriz de «brillante discreción» y sus interpretaciones, de hondo calado expresivo, estaban muy alejadas del cine banal y chabacano que ya comenzaba a despuntar por esos años.
«La culpa del otro», de Iquino, y «Vidas cruzadas», de Luis Marquina, fueron apuntalando poco a poco su carrera cinematográfica hacia papeles más relevantes, como el que haría en 1943 en «Noche fantástica», también de Luis Marquina, o al año siguiente, dirigida por Edgar Neville, en «La torre de los siete jorobados», en la que volvería a coincidir con Antonio Casal.
En 1948 llegó una de sus mejores oportunidades con la popularísima película «Botón de ancla», dirigida por Ramón Torrado y con la que empezó a hacerse famosa en las carteleras españolas. Le quedaba aún otro gran éxito, el de encarnar a la madre de «Marcelino Pan y Vino», filme emblemático de los años cincuenta (1956), dirigido por Ladislao Vajda.
Tres años más tarde haría de esposa del científico Ramón y Cajal, en la película «Salto a la gloria», de León Klimovsky, que resutó ser muy galardonada.
A Isabel de Pomés se la calificaba como «una belleza suave» por su físico delicado y sereno, capaz de transmitir sin embargo multitud de registros dramáticos. Se dice que recibió ofertas para trabajar fuera de España, y más concretamente en Estados Unidos, pero ella prefirió permanecer fiel a su público y rodar en Barcelona o Madrid, alternativamente.
Deben anotarse en su filmografía «La sirena negra» (1947), «Vida en sombras» (1948), «La ley del mar» (1952), «El alcalde de Zalamea», «Viento del Norte», «Amanecer en Puerta Oscura«, «La noche y el alba» y muchas otras, películas que la convirtieron en una de las actrices más discretas y significativas del momento.
En 1957 Isabel de Pomés volvió a brillar en «Un ángel pasó por Brooklyn» y dos años más tarde en la adaptación del serial radiofónico de Guillermo Sautier Casaseca «Ama Rosa».
«Historia de una noche» fue su última película. No cosechó demasiado éxito y la actriz comenzó a ser consciente de que había comenzado su decadencia. Se alejó de los focos con la misma discrección y naturalidad con que se había enfrentado a ellos.
ABC
Isabel de Pomés, en una instantánea tomada en los
años cuarenta, cuando se convirtió en una de las divas más
discretas y significativas del cine español
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.