Sociedad

null

Hemeroteca > 11/01/2005 > 

Ramona Maneiro, amiga de Ramón Sampedro, reconoce que le ayudó a morir

«Creo que sí sufrió en el momento de su muerte. Me tuve que escapar al cuarto de baño, yo lo único que le decía era «hasta luego cariño»»

Actualizado 11/01/2005 - 12:10:12
Ramona Maneiro. EFE
Ramona Maneiro. EFE

SANTIAGO DE COMPOSTELA. Desde que Ramón Sampedro, el tetrapléjico gallego que reclamó durante años el derecho a la eutanasia, murió se ha especulado en más de una ocasión que quizá fue su amiga, Ramona Maneiro, la persona que le prestó ayuda para realizar su último viaje. Ayer las dudas se despejaron cuando Maneiro plantó cara a las especulaciones y, finalmente, reconoció en un programa de Telecinco que fue ella quien le dio el vaso con una solución letal de agua con cianuro.

Una confesión que prácticamente coincide con la celebración del séptimo aniversario de la muerte de Sampedro. Mañana hace siete años que falleció (12 de enero de 1998) ante el asombro y conmoción de una opinión pública que descubrió, a los pocos días, que su muerte fue realmente un suicidio asistido. Ahora sabemos, por las palabras de Maneiro que él pudo despedirse de sus amigos: «Les decía que se marchaba de viaje y eso fue lo que me quedó a mí».

La escena final

En su relato, Maneiro describió con todo lujo de detalles cómo preparó la mortífera mezcla que acabó con la vida de su mejor amigo. «Hice una serie de reparticiones con el cianuro que él tenía allí. Cogí un vaso de la cocina con la cantidad de agua que él me decía y le eché la proporción de veneno. Le puse la pajita y se lo dejé donde él quería». Después, ella se situó detrás de la cámara de vídeo en la que se grabó toda la escena. Y escuchó. Sampedro entonces la dio un último consejo: «Después de que yo beba no me des un beso en los labios». Maneiro admitió que no pudo resistir el último aliento de su amigo y abandonó la habitación. «Aún no entiendo quién le aconsejó el método elegido. Pensé que al cerrar los ojos se dormiría como siempre», añadió. Sampedro debió sufrir una gran agonía en los últimos momentos de su vida. «Creo que sí sufrió en el momento de su muerte -afirmó Maneiro-. Me tuve que escapar al cuarto de baño, yo lo único que le decía era «hasta luego cariño»». En su última reflexión, señaló: «No soy una samaritana. En mi vida estar con Ramón fue una de las dos cosas que he hecho por amor. La otra, tener a mi hijo. Siempre estará en mi corazón».

Miguel Bajo, abogado de Maneiro en el proceso abierto por la muerte de Sampedro, recordó ayer a Efe que la causa en la que él defendió a Ramona Maneiro fue archivada en 1999 por un Juzgado de Ribeira (La Coruña) porque no se conocía al autor de los hechos. Miguel Bajo explicó que el Juzgado encargó a la Guardia Civil la práctica de una diligencia consistente en comprobar si era de Ramona Maneiro la voz que se oía en la grabación de la muerte de Ramón Sampedro. Añadió que la Guardia Civil contestó que no era posible realizar tal comprobación porque la calidad de la cinta no era suficiente para su identificación.

Bajo, que es catedrático de Derecho, aseguró que las declaraciones efectuadas ahora por Ramona Maneiro no tienen trascendencia penal para ella pues las penas relacionadas con una muerte eutanásica van de seis meses a dos años y medio y prescriben a los tres años, por lo que no hay posibilidades de proceder contra ella.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.