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«El Solitario» se cree Curro Jiménez

Asalariado de la mafia marsellesa, fan de Curro Jiménez, «coleccionista» de mujeres extranjeras y atracador, «pero no asesino». El perfil de Jaime Giménez Arbe, alias «el Solitario», trazado ayer por

Actualizado 10/08/2007 - 16:55:14
Asalariado de la mafia marsellesa, fan de Curro Jiménez, «coleccionista» de mujeres extranjeras y atracador, «pero no asesino». El perfil de Jaime Giménez Arbe, alias «el Solitario», trazado ayer por su abogado, agranda el esperpento en el que se está convirtiendo el caso del que era el asaltante de bancos más buscado. No ha matado (está acusado de tres muertes); ha robado, pero para la «liberación del pueblo español»; está arrepentido y la culpa de su vida de truhán la tiene el sistema que lo encarceló a los 16 años por robar cuatro guitarras eléctricas y un equipo de música.
Con más detalles e infinitas reiteraciones de aderezo, este es el resumen de la circense rueda de prensa ofrecida ayer en Madrid por el letrado José Mariano Trillo-Figueroa, que defiende a Giménez Arbe. Bajo el reclamo de «desvelar nuevos datos» y «hechos insospechados» y al más puro estilo «speaker», el letrado puso voz a las palabras y al escrito inducido de su cliente. Arbe, detenido el pasado 23 de julio en Portugal, está encarcelado en la prisión lisboeta de máxima seguridad de Monsanto, que el abogado no tuvo empacho en calificar de «más dura que Guantánamo».
Dice Trillo que «el Solitario» (por cierto ahora no le gusta que le llamen así porque mucha gente le quiere) tiene 36 causas pendientes en España -atracos a bancos-, pero que no mató al policía local de Vall d´Uxó (Castellón) sino que lo hizo otro agente; tampoco a los dos guardias civiles tiroteados en Castejón (Navarra). Sabe quién lo hizo, pero como a ambos les gusta la intriga lo dejan para otro capítulo, no sin antes apuntar a la socorrida mafia marsellesa con la que, según Trillo, se destetó «el Solitario» en su carrera criminal.
«No es autodidacta, lo inició la mafia marsellesa para la que estuvo trabajando diez años, hasta 1993». Según la macarrónica explicación, uno de estos delincuentes, compinche suyo, asesinó a los agentes. La coartada de «el Solitario» es más que endeble, sobre todo porque su abogado ofreció en menos de diez minutos dos versiones distintas. «El Solitario» no pudo matar a los agentes; estaba ingresado en la clínica Cemtro de Madrid tras una operación de rodilla. Oyó la noticia días después en la radio y creyó que había sido ETA (versión uno). La segunda asegura que se enteró cuando estaba en un polígono de Zaragoza. Sólo admite que el asesino (presunto marsellés) conducía su famoso Suzuki.

A la ronda de exculpaciones le siguió la de acusaciones, aún más chirriantes. Trillo explicó a los periodistas que su cliente atracó la Caja de Ahorros de Zafra en 1996 y obtuvo un botín de 55.000 euros. La Guardia Civil lo esperaba y se produjo un tiroteo en el que dos agentes y él mismo resultaron heridos. La «hazaña» (sic) acabó, siempre según el relato del preso, con un pastor asesinado días después con el que le confundieron los funcionarios porque «el Solitario» había copiado sus placas de matrícula. «Lo acribillaron a tiros. El autor fue Rodríguez Galindo (el general de la Guardia Civil) y el encubridor Rodríguez Ibarra (el ex presidente de la Junta de Extremadura)».
No quedó títere con cabeza. Antes el letrado ya había apuntado a otros culpables: los policías que lo detuvieron lo maltrataron; en la prisión, «siete gorilas» lo cachean y «manosean» a diario, le dan palizas y lo tiran de la cama.
La puesta en escena del «speaker», con un manuscrito del tamaño de un mapa incluido, no dejó de lado un farragoso relato de la vida y milagros del atracador por el que su abogado parece sentir devoción. «Es un cuatrero, un cimarrón, sólo tenerle delante impresiona». «Nunca ha querido hacer daño a nadie».
Entre las «hazañas» coló Trillo que Jaime Giménez ha tenido tres mujeres: una finlandensa (un hijo), una inglesa (dos hijos) y su brasileña, con la que iba a casarse a la vuelta de la esquina. Nadie sabía de su doble vida. Técnico de refrigeración industrial unos días, atracador armado hasta los dientes otros, según el humor. Porque aunque eso no lo contó el abogado, «el Solitario» debe cambiar con frecuencia su cara -se le diagnosticó esquizofrenia antes de ser llamado a filas-. Ahora tiene miedo de que le maten en España. Si elige cárcel quiere ir a Picassent que allí vive «su único amigo», el batería de los «Burning».
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