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La Guardia Civil no frena su investigación, a la espera de conocer cómo murió el detenido

Según fuentes de la investigación, los análisis toxicólogicos confirmarían que la víctima había consumido heroína y cocaína, sustancias halladas en su coche

Actualizado 10/08/2005 - 08:39:47

CRUZ MORCILLO

MADRID. Los nueve guardias civiles imputados por la muerte de un detenido en el cuartel de Roquetas acudieron ayer a la Comandancia de Almería, donde un teniente coronel instructor les notificó el contenido de los expedientes disciplinarios abiertos por Interior y Defensa. Todos los funcionarios se negaron a declarar ante el instructor y se remitieron a sus declaraciones judiciales, según informó el abogado de la Asociación Independiente de la Guardia Civil (ASIGC), Antonio Suárez-Valdés, que los asistió durante su comparecencia.Los agentes permanecieron durante dos horas ante el encargado de la investigación interna, que les comunicó la suspensión de funciones de seis meses -excepto para el guardia alumno, que es de tres-.

Pruebas criminalísticas

Al término del encuentro, el letrado informó de que el expediente basado en «la alarma social» había quedado paralizado a la espera de la decisión judicial. Sin embargo, desde la Dirección General de la Guardia Civil, se negó este extremo. «El expediente sigue su curso y la instrucción de diligencias internas continúa», aunque eso no significa que «mañana o pasado, o en próximos días, quedeparado». Según Suárez-Valdés, el instructor está de acuerdo en que la medida «quede en suspenso», pero desde el Instituto Armado se subraya que esa decisión corresponde al director general.

Ayer, los ánimos estaban más calmados en Roquetas, tras los incidentes vividos el lunes, aunque se esperaba con expectación el resultado de las pruebas pendientes: de un lado, las toxicológicas, y de otro, las criminalísticas, que deben confirmar de qué y cómo murió el detenido. Sobre los resultados de los análisis toxicológicos, fuentes de la investigación señalaron que todo apunta a que éstos prueban que Juan Martínez había consumido heroína y cocaína, tal y como han sostenido los imputados desde el primer momento, lo que justificarían la violencia y el desconcierto de la víctima. Los forenses enviaron junto a sus restos orgánicos, una papelina de heroína hallada en el parasol izquierdo de su coche, así como dos envases de medicamentos.

Del resto de las pruebas criminalísticas y biológicas nada ha trascendido, aunque la defensa de los agentes confía en que el estudio del esternón demuestre que «no hay evidencias de ningún golpe contundente» y que su rotura se produjo durante los intentos de reanimación de la víctima. Esta prueba pericial, junto al estudio del corazón, se considera clave para las pesquisas, ya que determinará si hubo o no homicidio por imprudencia. Hasta el momento, tal y como consta en el auto judicial, «no puede afirmarse contundentemente la relación causal entre la actuación de los imputados y el fallecimiento del detenido».

Mientras, la familia de Juan Martínez Galdeano manifestó su decepción por la decisión de la juez de dejar en libertad sin fianza a los imputados, aunque el cuñado de la víctima, Leonardo Montoya, aseguró que no le sorprende porque en un pueblo tan pequeño «todos se conocen y jueces y guardias civiles tienen que trabajar codo con codo».

Por otra parte, el hombre que ayer disparó con una pistola de fogueo ante los juzgados de Roquetas aseguró que lo hizo para defender a las mujeres que apoyaban a los guardias civiles y agregó que se «puso delante de ellas porque allí no había ningún varón que pudiera ayudarlas», informa Efe.

Luis Álvarez, vecino de Roquetas de 65 años, explicó que «si tuviera que hacerlo lo volvería a hacer y si eso es delito pues que venga Dios y lo vea, no solamente por ellos, por mi patria y por cualquier semejante». Ayer quedó en libertad por orden judicial.

La calma vuelve poco a poco también al cuartel en el ojo del huracán, aunque según denunció la Asociación Independiente de la Guardia Civil (ASIGC), un tercio de la plantilla está inoperativo, ya que a los guardias suspendidos de funciones se suman un total de 14 que han pedido la baja por motivos psicológicos -en el puesto están destinados 75 funcionarios-. Como informó ABC, el Instituto Armado envió durante dos días a un teniente psicólogo para atender a los agentes que lo necesitaran y ofreció ayuda a los imputados, aunque la mayoría la rechazó.
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