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Nules, bajo el lodazal

NULES. «Esto es algo que nunca se ha conocido». Así calificaba José Franch, un vecino de 70 años que ha vivido toda su vida en la localidad castellonense de Nules, cómo fue de intensa la tromba de agua que el pasado martes convirtió al municipio, durante varias horas, en una versión valenciana de Venecia. El día después de la inundación, Nules ha pasado del agua al barro. Toda la población, de unos 12.000 habitantes, tiene las calles rebosantes de fango, restos de la catástrofe vivida apenas veinticuatro horas antes. Durante la mañana de ayer, los habitantes de la población se dedicaron exclusivamente a la limpieza: de calles, de casas, de tiendas o de coches. El barro, omnipresente, ha dejado su huella en cada rincón de Nules. Carmen, una vecina cuya vivienda ha sido afectada por el aluvión de agua, asegura que, aunque Nules ha sufrido muchas veces lluvias torrenciales, «nunca había entrado agua a las casas del pueblo». Señala que el momento en el que el pueblo quedó totalmente anegado fue paradójicamente cuando dejó de llover, «al desbordarse el barranco de la Serraleta -que pasa pegado a la localidad- por la lluvias que cayeron sobre las montañas». Otro vecino indica que la causa del desbordamiento del barranco se debe «a que no se han limpiado los barrancos de la zona de Bechí». No todos opinan igual, y las teorías sobre la inundación de Nules varían: «Esto ha sucedido por culpa de la nueva ronda norte, que ha tapado el barranco de Vilavella», indica José Franch. Comercios inundados Los desperfectos en los comercios de la localidad son muy amplios. Todos los propietarios demandan ayudas para poder arreglar los desperfectos que el agua y, sobre todo, el barro, han ocasionado. Adela, copropietaria de una tienda de muebles, acepta lo ocurrido con resignación. «En el seguro me han dicho que no me pagarán nada si la causa de los daños es una catástrofe natural», señala. «La mayoría de los muebles ya los he tirado porque el barro los ha dejado inservibles», indica seguidamente. María Dolores, propietaria de un bar que se encuentra a 500 metros del barranco, se lamenta de que se han estropeado todos los electrodomésticos. De los momentos más tensos de la jornada del martes, recuerda cuando los vecinos de las casas situadas enfrente del bar pedían ayuda desesperados. «Nadie podía acudir a ayudarles porque había una gran corriente de agua de metro y medio de altura». Ningún edificio de Nules quedó intacto. La piscina cubierta municipal es ahora mismo un estanque de barro. Un encargado recuerda «cómo una fuerte tromba de agua abrió las puertas y se introdujo con fuerza». Ni el cementerio se salvó del desbordamiento del barranco. El agua se llevó por delante las macetas y las flores y anegó los nichos más bajos. La playa, todavía anegada Pero la peor parte del temporal la sufrió la playa de Nules, donde el pasado martes 2.000 personas quedaron incomunicadas. El agua aún estaba presente durante la jornada de ayer. La mayoría de los chalés siguen anegados y multitud de calles continúan intransitables. Los vecinos más valientes se remangaron los pantalones o utilizaron barcas para poder acceder a sus viviendas. Arturo, un residente de Vall d´Uxó que tiene un chalé en la playa de Nules, afirma que no es la primera vez que se inunda la zona. «Cuando llueve, todo el agua de Vall d´Uxó y de Bechí viene a parar aquí», señala indignado. La única esperanza que les queda a los residentes de Nules es que se declare la población como zona catastrófica y así, que las ayudas que reciban mitiguen los costes del arreglo de los desperfectos.

Actualizado 09/09/2004 - 03:01:22

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