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El más buscado del mundo

Distribuyendo plata y repartiendo plomo, Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, «El Chapo» Guzmán, se ha convertido en el principal narcotraficante de México y, probablemente, del mundo. «De los pies a la

Actualizado 09/03/2009 - 04:01:36
Distribuyendo plata y repartiendo plomo, Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, «El Chapo» Guzmán, se ha convertido en el principal narcotraficante de México y, probablemente, del mundo. «De los pies a la cabeza es bajito de estatura», lo describe el narcocorrido que le dedicara El Potro de Sinaloa. Con 54 años y apenas metro cincuenta y cinco de estatura, el FBI ofrece por él una recompensa de cinco millones de dólares. En México, nadie daría un peso por quien osara delatarlo.
«Ya conoció la pobreza, ya conoció la riqueza (...) Y del infierno se escapa y se persigna en la iglesia». Desde su evasión de la cárcel en 2001, el «Escobar mexicano» -nacido en La Tuna, humilde localidad del municipio sinaloense de Badiraguato- vive oculto entre las sierras de Durango, Sinaloa y Chihuahua, aunque hay quien dice haberlo visto en Guatemala y Honduras. «Durmiendo en piso, en la cama, de techo a veces las cuevas». Desde allí «El Chapo» maneja el cártel de Sinaloa (o «La federación», o «La alianza de sangre»), la más mortífera organización mafiosa del país, que se disputa a sangre y fuego con otras bandas el control del tráfico de drogas en México y Estados Unidos.
«Sobresalió entre los grandes, chequeen su historia no más». Guzmán personifica la transición entre los viejos narcos, «rancheros con cierto arraigo social», y los actuales «asesinos entrenados en tácticas militares» que cuentan con economistas para blanquear sus negocios y abogados para burlar la ley.
Primera división
Su prontuario criminal arranca hace un cuarto de siglo, al asociarse con Miguel Ángel Félix Gallardo «El Padrino», jefe del cártel de Guadalajara. Tras la captura de éste en 1989, el cártel se divide y sus sobrinos, los hermanos Arellano Félix, establecen el cártel de Tijuana, mientras Guzmán funda el de Sinaloa.
La violenta rivalidad entre clanes culmina en 1993 con un tiroteo en el aeropuerto de Guadalajara, entre cuyas víctimas está el cardenal Posadas Ocampo. La repercusión de esa muerte estrecharía el cerco sobre «El Chapo», quien semanas después era detenido en Guatemala. Deportado en 1995 y recluido en la prisión de Puente Grande (Jalisco), en enero de 2001 se da a la fuga, escondido en un camión de lavandería, tras haber sobornado a autoridades y custodios del penal.
A tiros con el cártel de Juárez
Entonces, Joaquín Guzmán -junto a su lugarteniente, Ismael «El Mayo» Zambada- se dedicará a recomponer alianzas y recuperar territorios. Para ello se ha liado a tiros con el cártel de Juárez de los hermanos Carrillo Fuentes y, también, con los hermanos Beltrán Leyva, antiguos socios y líderes del cártel del Golfo. Estas luchas le llevarán a perder, asesinados, un hijo (Édgar) y un hermano (Arturo).
Guzmán estuvo a punto de ser capturado en 2004, pero una llamada de alerta le permitió eludir por minutos la llegada de cien soldados a su rancho de Sinaloa. También fue localizado en 2007, cuando celebraba en Canelas (Durango) su boda con una joven belleza local, pero iba tan protegido que el Ejército no intervino. Al parecer, Guzmán es romántico y mujeriego: «Echó raíz en el amor, hay muchos hijos por ahí».
Una leyenda de su vida clandestina cuenta que «El Chapo» llegó a un restaurante de Ciudad Juárez con treinta sicarios, quienes, cortésmente, pidieron a los comensales que les entregaran sus móviles. Almorzó, pagó su cuenta y la de toda la clientela, devolvió los teléfonos y se esfumó. Esta historia se repite también en Culiacán y en Nuevo Laredo. «Es una sombra silenciosa: está en todas partes», sentencia un militar con galones.
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