Castilla y León

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Carlos III, apegado a su pedestal

La estatua de Carlos III, que preside la plaza Mayor de Burgos desde el año 1784, vigila de nuevo el discurrir de los ciudadanos sobre su nuevo pedestal realizado a imagen y semejanza del antiguo. De este modo se ha intentado cerrar la polémica abierta tras la última remodelación de la plaza, que situaba al monarca sobre un moderno pedestal de hierro

Actualizado 09/01/2006 - 02:54:26
En la imagen de la izquierda, el moderno pedestal que fue rechazado por los burgaleses. A la derecha, la imagen actual
En la imagen de la izquierda, el moderno pedestal que fue rechazado por los burgaleses. A la derecha, la imagen actual

TEXTO: MAR GONZÁLEZFOTO: FÉLIX ORDÓÑEZ

BURGOS. La plaza Mayor de Burgos ha sufrido en sus más de dos siglos de historia numerosos cambios estéticos y remodelaciones. La última fue diseñada por el arquitecto catalán Albert Viaplana, quien modificó completamente este céntrico espacio de la ciudad convirtiéndolo en una «calle ensanchada». Así se denominaba el proyecto con el que ganó el concurso de ideas convocado en la pasada legislatura por el PSOE.

El clinker o ladrillo rojo utilizado para el suelo y las elevadas farolas de color negro fueron centro de debates y polémicas entre los ciudadanos que alcanzaron su punto álgido con el pedestal de Carlos III. El proyecto contemplaba la conservación del pedestal antiguo, pero lo impidieron diversos problemas en el desmontaje y almacenaje del mismo.

Por ello, Viaplana diseñó un nuevo pedestal acorde, en su opinión, con la nueva imagen de la plaza Mayor. Dos tubos metálicos con una placa del mismo metal arriba que para algunos parecía una «extraña señalización». Primero en solitario y después con la estatua de Carlos III no terminó de convencer a parte de la sociedad burgalesa y el nuevo equipo de gobierno del PP con Juan Carlos Aparicio a la cabeza apostó por el cambio.

«Fisonomía más acorde»

Aparicio destaca que, «conscientes de la polémica», el objetivo de esta modificaciónha sido dotar a la estatua de una «fisonomía más acorde con el que ha tenido siempre siguiendo un modelo clásico». Además, agradece la colaboración de una empresa burgalesa que ha realizado el proyecto y corrido con los gastos.

Se trata de «Areniscas de los Pinares» que ha sustituido la piedra caliza original por la que le da nombre cuyo color rojizo no contrasta con el suelo. Su presidente, José Manuel González, explica además que «dependiendo de las condiciones atmosféricas se verá de un tono o de otro porque cuanto más humedad haya el pedestal quedará casi tan rojo como el clinker». Por lo demás se ha mantenido la estructura original aunque «se ha hecho más esbelta y un poco más lineal».

De este modo, Carlos III vuelve a mirar a los burgaleses desde un pedestal de piedra en medio de una renovada plaza Mayor donde ha permanecido desde el 26 de julio de 1784. Fue donada a la ciudad por Antonio Tomé, vecino y cónsul de Burgos, hijo de los Condes de Liniers, quien rindió así homenaje al que apodaban «buen rey y mejor alcalde».En su inauguración se celebraron grandes festejos que incluyeron varias corridas de toros y desde entonces Carlos III ha visto pasar el tiempo y la historia en la plaza Mayor que ha acogido mercados, conciertos y manifestaciones ciudadanas de diversa índole. Estas navidades se ha celebrado allí un carrusel infantil y el próximo año todavía tendrá que ver algunas obras en la plaza. Además del nuevo pedestal, se han pintado ya las farolas de la plaza Mayor de Burgos en las que se ha cambiado el negro por el gris. Todavía falta la reparación de algunas zonas del clinker deterioradas por la nieve durante su colocación ylos distintos edificios de la plaza, presididos por el Ayuntamiento, están siendo rehabilitados progresivamente.
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