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Los «padres» de la Constitución piden que los posibles cambiossólo se hagan por consenso

Los ponentes del texto constitucional de 1978 atribuyen al Rey el mérito de ser motor del cambio y garante leal del funcionamiento de las instituciones democráticas

Actualizado 08/10/2003 - 00:38:53
NAVARREDONDA DE GREDOS (ÁVILA). Los siete ponentes de la Constitución, reunidos ayer en el Parador Nacional de Gredos, donde hace 25 años desbrozaron el primer proyecto de la ley de leyes, pactaron una declaración en defensa de la vigencia de la Carta Magna y del espíritu de concordia que permitió alumbrarla en 1978, manifiesto que se cierra con un llamamiento a que cualquier reforma de la misma se aborde «con idéntico o mayor consenso al que presidió su elaboración».
En un acto sencillo y sobrio, dentro de las celebraciones de conmemoración de los 25 años de la Constitución, los ponentes redactaron la «Declaración de Gredos» -ya adelantada en sus puntos fundamentales por ABC- la firmaron y la leyeron ante un nutrido grupo de destacados dirigentes políticos y sindicales de la época y de los representantes enviados por la mayoría de los partidos con grupo parlamentario. Sólo el PNV e Izquierda Unida se quedaron al margen. La organización de Arzalluz, por su decidida línea anticonstitucional y la coalición, sin que supiera aclarar por qué no acudieron.
Los tres redactores designados en su día por UCD -Gabriel Cisneros, Miguel Herrero y José Pedro Pérez Llorca- más Gregorio Peces Barba que lo fue por el PSOE, Manuel Fraga por Alianza Popular y Miguel Roca por Convergencia, formaron de nuevo equipo y entre la cena del lunes y el desayuno de ayer consensuaron la declaración. A Jordi Solé Tura, ponente por el grupo comunista, que no pudo acudir al Parador de Gredos por enfermedad, se le enviará el documento para su firma, pues se dió por hecho que no tiene objeción alguna al contenido de lo acordado.
Contra las teorías del PNV
En el texto se empieza por recordar frente a las teorías del PNV sobre el presunto rechazo a la Constitución en el País Vasco que el texto fue aprobado por «amplísima mayoría» en «todas y cada una de las provincias». Se resalta después que el mérito de la ponencia fue «acertar a interpretar los anhelos de paz y libertad que alentaban en lo más profundo del pueblo español» y se recuerda que el respeto a los valores y principios y a las reglas de juego de la democracia «es garantía imprescindible para el futuro». También se subraya que la Constitución de 1978 es la primera en la Historia de España fruto del pacto entre todos y no expresión de la circunstancial hegemonía de un sector político sobre otro.
Los ponentes reconocen «el papel insustituible de la institución monárquica», atribuyen a Su Majestad el Rey el mérito de ser, primero, «motor del cambio» y, después, garante leal del funcionamiento regular de las instituciones en la democracia ya consolidada. En otro punto del texto se hace hincapié en que a lo largo de este cuarto de siglo la Constitución ha demostrado su aptitud para desarrollar alternativas de Gobierno de distinto signo ideológico -UCD, PSOE y ahora PP- y que ha servido para amparar e impulsar el fortalecimiento de los derechos individuales, la modernización de España y su proyección internacional.
El Estado de las Autonomías
Para leer los puntos citados se turnaron por orden alfabético Cisneros, Fraga, Herrero, Peces Barba y Pérez Llorca. Y se quedó el representante nacionalista, el portavoz de la antigua Minoría Catalana, Miguel Roca, para rematar con la parte final, la más apegada a una actualidad política marcada por el desafío de PNV y su propio partido a la Constitución. «El Estado autonómico -dice la declaración- representa el proyecto descentralizador del poder político más importante de la historia de España, amparado por el reconocimiento del derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran».
Roca remachó con la advertencia, obvia pero oportuna ante las pretensiones independentistas del nacionalismo vasco, de que los cambios se deben proponer dentro de las normas y no desde la violación de las leyes. «Las eventuales reformas del texto constitucional que el futuro pueda aconsejar deben acomodarse a las reglas del juego que la propia Constitución establece; y abordarse con idéntico o mayor consenso al que presidió su elaboración». Con ese párrafo decisivo termina la «Declaración de Gredos», no sin antes pedir a los poderes públicos que difundan entre todos los españoles y muy especialmente entre las nuevas generaciones «los principios y valores de la sociedad democrática avanzada a los que la Constitución sirve y ampara».
Tras el acto celebrado en el salón Almanzor del Parador, que apenas duró media hora entre presentación, firma y lectura, siguió un «posado» para la foto de familia con dirigentes políticos, sindicales y periodistas que siguieron la información de los trámites del texto constitucional en la época.
El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de la Presidencia, Javier Arenas, en su calidad de responsable de la organización de los actos conmemorativos del XXV Aniversario, tuvo una breve intervención en el acto para expresar a los ponentes su reconocimiento y el de todos los españoles «por el impagable servicio que hicieron a España y que tuvo dimensión política, colectiva y también personal».
Guerra, ausente
Arenas se felicitó por el hecho de que sus respectivos partidos supieran elegir, hace ahora 25 años, a los «mejores» para tan ardua tarea. También recordó a los dos principales impulsores del pacto constitucional ausentes en la celebración: Fernando Abril, fallecido hace años, y Alfonso Guerra, que no estaba entre los invitados. El PP estuvo representado por Ana Mato y Luis de Grandes, mientras que el PSOE envió a Álvaro Cuesta, CiU a Xavier Trias, Coalición Canaria a Paulino Rivero y el Grupo Mixto a José Antonio Labordeta.
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