Deportes

Deportes

Hemeroteca > 08/07/2003 > 

La odisea de Hamilton

El americano, con una fractura en la clavícula derecha, tomó ayer la salida y llegó a Sedan sin perder tiempo. El año pasado fue segundo en el Giro con una fisura en el hombro

Actualizado 08/07/2003 - 00:41:56
SEDAN. Tyler Hamilton le ha planteado un pulso a la naturaleza. Quiere seguir en el Tour con una clavícula rota. Ayer sorprendió a la concurrencia cuando anunció que tomaba la salida y más aún cuando desembarcó sin perder tiempo en la meta de Sedan: 204 kilómetros con una fractura en el cuerpo. ¿Qué puede hacer, lisiado, frente a los mejores del mundo? ¿A qué aspira? La pregunta estaría condenada a la evidencia de lo imposible si no fuera porque el americano del CSC es reincidente. Ya fue segundo del Giro 2002 con una fisura en el hombro.
Armstrong podía haber concedido el día libre a sus guardaespaldas, porque ayer nadie se le arrimó en la salida. El público, al olor de cámaras, objetivos y libretas, fue arremolinándose en torno al autobús del CSC. Hamilton sigue. El eco del rumor fue cogiendo peso hasta que el americano abrió la puerta. Casi se lo comen los periodistas, incrédulos ante la confirmación de que, con la clavícula derecha rota y los ojos hinchados como pelotas, había decidido dar un triple salto mortal.
Con las ruedas deshinchadas
Miguel Ángel Rubio es digitopuntor del ONCE-Eroski y un alma protectora del pelotón. Sus milagrosos dedos-sensores han arreglado más de una avería en cuerpos doloridos que no podían esperar al hospital. Incluso Rubio recela: «No creo que aguante, pero si resiste tres días... Todo depende de dónde tenga la fractura. Si no se le ha salido del esternón o del acromio puede que haya milagro. Pero si el ligamento se inflama no podrá mover el brazo».
Ayer los mecánicos del CSC le deshincharon las ruedas para facilitar su odisea. Cuanto menos bote la bici, mejor para él. Y cuanto menos cambios de marcha haga, también. Vivió la etapa instalado atrás, protegido por sus compañeros. Y llegó en el puesto 100.
Hamilton se había presentado este año al Tour como un candidato potente. Enseña en su hoja de servicios una clásica de monumento, Lieja-Bastogne-Lieja, y una prueba de fuera de categoría, el Tour de Romandía. «Llevaba nueve meses preparando el Tour con gran ilusión y no quiere rendirse», cuenta Carlos Sastre, el abulense que comparte equipo con el americano.
De casta le viene al galgo. El paciente Hamilton, introvertido, silencioso, pelín anodino incluso, esconde la fuerza en el interior. Durante el Giro del año pasado corrió con un hueso astillado en el hombro. Le sucedió en la quinta etapa y aguantó. En Milán, punto final del Giro, fue al hospital y en las radiografías se vio la fisura. Acabó segundo, detrás de Savoldelli.
Precedentes cercanos hay, aunque ninguno como el de Zülle. Antes del Tour 96 se partió la clavícula en la Vuelta a Suiza. En un quirófano de Barcelona le introdujeron dos tornillos en el hombro. Pero las piezas se movían como si fueran un mecano en mal estado. Y el doctor del ONCE, Nicolás Terrados, se llevó en el maletín del Tour un destornillador especial para ajustar el chasis de Zülle. No hubo milagro y sí Ley de Murphy. El suizo se cayó en una etapa de la primera semana y adivinen donde se golpeó...
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.