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Seineldín: «Me alcé en armas forzado por Menem, que me tendió una trampa»

El 3 de diciembre de 1990, el ex coronel Seineldín, protagonizó la última asonada militar en Argentina. El ex presidente Eduardo Duhalde le indultó antes de abandonar la Casa Rosada

Actualizado 08/06/2003 - 00:30:04
Mohamed Alí Seineldín en la actualidad, a la izquierda, y durante la intentona. ABC
Mohamed Alí Seineldín en la actualidad, a la izquierda, y durante la intentona. ABC
BUENOS AIRES. La última intentona la perpetró contra el Gobierno de Carlos Menem. El saldo: catorce muertos y más de trescientos heridos. Corren otros tiempos y el caduco coronel ya no está para muchos trotes. Aquel militar que hizo temblar por dos veces los cimientos de la democracia argentina (la primera con Raúl Alfonsín) ahora confiesa que, en este contexto, no empuñaría un arma. «Tengo que atender mi casa, a mi señora que está muy dolorida porque perdimos un hijo. Me considero un abuelo, un hombre que está para dar consejos, contar sus cosas. No tengo proyecto político ni me presentaría como candidato a nada porque ya me ha llegado el momento de retirarme. Una nación como ésta, destruida, necesita gente joven».
El jueves 22 de mayo se fue a comer a un modesto restaurante del barrio porteño de Caballito. Tras casi trece años de prisión, era su primer día en libertad absoluta. Antes gozaba de permiso laboral y sólo pasaba las noches entre rejas. Si no fuera porque la televisión refresca la memoria de sus peligrosas aventuras castrenses, cualquiera pensaría que este anciano, afable y de buen talante, acaba de salir de una fábrica como un obrero cualquiera.
-¿Está agradecido a Duhalde?
-Le agradezco en parte. Por razones de edad, me faltaban seis meses para salir. Me hubiera gustado poder marcharme y decir: yo, cumplí. Ahora, pueden reprocharme: a usted lo indultaron. Cedí por mi mujer y mi familia pero yo no pedí nunca un indulto.
-¿Por qué se alzó en armas contra el Gobierno de Carlos Menem?
-Mire, a mí Menem me preparó una trampa. Me llamó cuando era candidato a la Presidencia, siendo yo agregado militar en Panamá, para trabajar en el sistema de defensa y seguridad militar que Alfonsín había destruido. Concurrí inocentemente. Ganó las elecciones y me firmó documentación que no respetó. Descubrí que se estaba debilitando a las instituciones militares para ponernos debajo de la sombrilla de Estados Unidos, del Ejército norteamericano. En esa situación, me empujó, me sentí obligado, por razones de forma de ser, a tener que levantarme militarmente.
-Entonces, decidió dar un golpe...
-Nosotros no hemos participado jamás en un golpe. Fue un levantamiento de presión militar, de ocupación de cuarteles, para forzar una negociación. En un golpe se ocupan instalaciones tanto civiles como militares, lo nuestro no fue así. Apelé a todos los medios pacíficos y anticipé mis intenciones al propio Menem y a todos los generales. Aún así, no hicieron nada... No me quedó otra alternativa que la violencia física. Tome todas las medidas para que no hubiera muertes, pero los que provocaron el baño de sangre fueron ellos tirando contra sus mismas tropas.
-¿No se siente responsable de los 14 muertos y los 350 heridos?
-Soy responsable de todo, pero por encima de la pérdida, lamentable, física -yo pague con trece años de cárcel- están los principios y las instituciones que hay que defender.
-¿Volvería a hacerlo?
-Sin ninguna duda. Pero hoy no se dan las circunstancias porque nosotros ya perdimos dentro del Ejército a 2.500 hombres armados que les dieron de baja. El Ejercito quedó dividido, los que responden a mis ideas son un 15 por ciento, formados en la fe cristiana y principios de la patria.
-Usted es reincidente, primero se alzó en armas contra Raúl Alfonsín, Menem le indultó y también se levantó contra él...
-Soy un turco terco. La primera vez fue porque Aldo Rico se había levantado con un grupo de oficiales en Semana Santa (1987). Les pusieron presos y salí en su defensa, porque eran mis subordinados. Como no encontré respuesta le hice un levantamiento a Alfonsín, para liberarlos. Menem ya me había convocado y sabía lo que iba a hacer. No se opuso. Las dos veces lo sabía pero la segunda no le convenía por eso preparó todo, para aprovecharse de las circunstancias en lugar de pararlo. ¿Qué lío eh?
-¿Que le parece que su indulto se lo hayan dado al mismo tiempo que al guerrillero Gorriarán Merlo, protagonista del asalto al cuartel de La Tablada, durante el Gobierno de Alfonsín?
-Mire, yo me manejo por el sentido religioso. Cristo es mi ejemplo, si él fue crucificado entre ladrones, quién soy yo para ser lo contrario. Acepto todos estos sacrificios pasados. Lo que no me puedo apartar es de los principios.
-Los argumentos que usted utiliza, en cierto modo, son los mismos de Gorriarán. Usted dice que querían someter las Fuerzas Armadas a Estados Unidos y él que usted preparaba un golpe y se sentía en la obligación de impedirlo.
-A mí Menem me pidió que investigara La Tablada. Un amigo de la Side (Inteligencia del Estado) me avisó 48 horas antes de lo que iba suceder. Lo sabía mucha gente. A él no le engañaron. Fue contratado para montar la operación de La Tablada con el fin de impedir las elecciones y que Menem se desviara a un Gobierno nacional, cosa que luego no hizo.
-¿Usted cree que Néstor Kirchner está en condiciones de hacer un buen Gobierno?
-Menem cuando se va le avisa de lo que va a pasar: que va haber ingobernabilidad que se la va a provocar él mismo, como hizo con los saqueos , el que los montó fue él. Le dejó debilitado con el 22 por ciento, le dejó sin munición pero si hablo en términos militares y sumo las fuerzas en presencia tiene: primera línea con él mismo, segunda línea de ataque con la señora, una mujer tremenda que no le va a dejar renguear y en tercera línea a Duhalde
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