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JornadaS de reflexión

Actualizado 08/03/2001 - 00:21:30
Atención al plural. No se trata de reflexionar un solo día sino de paliar, en lo que cabe, la escasez de pensamiento que domina la política española: mucha prisa, mucha seguridad en los clichés, mucha vacuidad, mucho aislamiento, cada uno en su Olimpo. Los partidos parecen decir: yo tengo mi política, tú la tuya, así es que... Es un mal lenguaje. Si el imán no funciona, cambiemos de brújula. Imaginemos una larga conversación, cada mes o dos meses, de pocos partícipes, algunos de ellos retirados ya, por eso más útiles: una conversación de cinco, seis, siete horas en la que pudieran tomar parte Aznar, Rodríguez Zapatero, Pujol, Ibarretxe, González, Fraga, Carrillo, Trinidad Jiménez, Pérez Rubalcaba, Rajoy, Rato... No se trata de dialogar sino de hablar. Hablar sin límite, la tarde de los viernes sirve para esto. En la política española se habla casi siempre con los del mismo campo. A los políticos les gusta hablar, y gastan tiempo en ello cuando creen que es parte de sus operaciones de imagen. Lo que proponemos es lo contrario de una operación de imagen. Una conversación realmente privada. Quienes participen no obtendrán nada para su propia fama, pero podrán enriquecerse —intelectualmente, claro— en cada conversación.
¿Por qué las empresas españolas han obtenido éxitos sorprendentes en Latinoamérica? Entre otras cosas, porque han hablado largamente entre ellas, han intercambiado información. Telefónica es la empresa que dedica mayor esfuerzo a interpretar lo que ocurre. No hay otro modo de avanzar —sin mapas— hacia el futuro. Los dos grandes Bancos tienen relaciones difíciles pero hablan mucho entre sí. Repsol habla con Cepsa, Dragados con Entrecanales, Endesa sigue sus conversaciones con Iberdrola. ¿Cómo pretender que el estado mayor de una gran compañía viva aislado en su cápsula?
El gobierno, cada gobierno, debería estudiar modos nuevos de aproximarse a los problemas. De otro modo la visión se deforma, crece el riesgo de ceguera: los pasillos de la oposición ciegan, como ciegan las nubes de incienso que caen sobre el poder. El régimen parlamentario como sabemos se funda en el debate, pero estos debates tasados se convierten, si los oradores son hábiles, en monólogos superpuestos. Lo que aquí se propone es distinto: no se trata de ganar en cada ocasión, sino de analizar en una conversación privada, nunca pública, los verdaderos problemas. La idea no es original: Franklin D. Roosevelt habló hasta su muerte, incansablemente, con todos los interlocutores imaginables, desde Wendell Willkie hasta Rudolf Hess, con el que se dice que mantuvieron, Churchill y él, una entrevista secreta. Ni Churchill ni Roosevelt hablaron nunca con arrogancia, yo tengo el poder y usted se calla, sino con el deseo de saber, de entender: esto es lo que mueve al hombre... Los nuevos problemas de la sociedad del riesgo, desde las vacas hasta el calentamiento del planeta, tendrán quizá alguna respuesta: no demagógica, ni populista, sino la respuesta que se obtiene de una reunión privada de diez personas inteligentes. A puerta cerrada, la política sobre migraciones tiene un análisis distinto del que se ha hecho en el Congreso. Naturalmente, la política de investigación se debate en el Parlamento; pero la conversación resultaría más fructífera si se hablara, sin grabaciones ni micrófonos, entre diez españoles. Las conversaciones de los viernes, inspiradas en FDR, no sirven para exhibir sino para avanzar con discreción. Creando otro clima y otras honorables comunidades de intereses.
Nota: rectificamos lo escrito el 28 de diciembre. Esperábamos que George W. Bush hubiera perdido la elección de Florida. Ahora el consorcio USA Today-Miami Herald hace el recuento de las 10.644 papeletas del condado de Miami-Dale: Gore obtiene 49 votos más, sobre una ventaja de Bush de 930. Nuestra predicción era errónea y así lo reconocemos. No eran erróneos otros datos: el Refugio Natural del Ártico, en Alaska, con 7,6 millones de hectáreas, será explorado por las petroleras, que hasta hoy lo tenían prohibido. Bajo el Refugio puede haber hasta 3.200 millones de barriles, menos de lo que Estados Unidos consume en seis meses. Contribución de Bush al «calentamiento de la tierra».
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