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El secreto no rompe la disciplina de voto y CiU y PPC rechazan llevar la Ley de Extranjería al TC

La suma de los votos convergentes y populares impidió ayer que el Parlament recurra la Ley de Extranjería ante el Tribunal Constitucional (TC), tal como pretendían los tres partidos de izquierda. Durante el debate de la propuesta, que tuvo algunos momentos agrios, el PPC recordó que los mismos artículos que se querían recurrir estaban en la ley socialista de 1985.

Actualizado 08/03/2001 - 00:24:04
El líder del PSC entrega su voto al presidente de la Cámara autonómica para que lo deposite en la urna. Elena Carreras
El líder del PSC entrega su voto al presidente de la Cámara autonómica para que lo deposite en la urna. Elena Carreras
El pleno del Parlament rechazó ayer por dos votos la presentación de un recurso de inconstitucionalidad por la Ley de Extranjería. Tal como habían pedido ERC e IC-V, la votación fue secreta mediante una urna, aunque ello no fue óbice para que se rompiese la disciplina de partido y no hubo sorpresas.
En este sentido, y como en otras ocasiones, la suma de los votos convergentes y populares, 68 en total, impidió la presentación del recurso, que cosechó 66 votos favorables. El diputado socialista Martí Carnicer fue el único ausente durante el debate a causa de una fractura ósea, aunque su presencia no hubiera modificado el resultado. Los tres partidos defensores de la interposición del recurso esgrimieron sus argumentos ante el pleno e instaron a los diputados nacionalistas a amparse en el secreto de voto para aprobar la propuesta.
ELECTORALISMO
El presidente del PSC, Pasqual Maragall, aseguró que el dictamen del Consell Consultiu, que veía indicios de inconstitucionalidad en tres artículos, «obliga a esta Cámara a llevar adelante el recurso», a la vez que pidió que el debate sobre la inmigración quede libre de electoralismo y se amplíe a los agentes sociales. En la misma línea se expresaron los máximos dirigentes de ERC e IC-V, Josep Lluís Carod-Rovira y Rafael Ribó, quienes adujeron que el actual redactado de la Ley de Extranjería vulnera los derechos constitucionales de reunión, asociación y sindicación de los inmigrantes ilegales.
Por contra, la defensa más contundente de la constitucionalidad de la ley recayó sobre el diputado del PPC Daniel Sirera, quien recordó a Maragall que la legislación sobre extranjería aprobada en 1985, elaborada por los socialistas, incluía los mismos artículos que el PSC quería llevar al Tribunal Constitucional. Además, según el parlamentario popular, algunos expertos confirman que «no se pueden beneficiar de algunos derechos las personas que voluntariamente se sitúan al margen de la legalidad».
El diputado Domènec Sesmilo, que fue el encargado de defender la postura de CiU, admitió que la ley «podría haberse hecho mejor», pero añadió que ésta contó con un amplio consenso ya que «el PSOE votó 52 de sus 67 artículos». A su juicio, la legislación no incumple la Constitución.
Minutos después de la agria discusión provocada por la propuesta de recurrir la Ley de Extranjería ante el TC, los presidentes de todos los grupos se reunieron con algunos miembros de la comisión parlamentaria de estudio de inmigración, integrada por diputados y expertos en la materia. Ante el enfrentamiento de los partidos en el debate sobre la inmigración, Rigol convocó esta comida con el fin de buscar un consenso al que todas la formaciones mostraron su intención de adherirse.
Esta comisión, creada hace un año, debe presentar sus conclusiones en mayo, y es entonces cuando los partidos intentarán presentar un pacto unitario sobre inmigración. Todos los grupos mostraron su voluntad de consensuar la política de inmigración y se comprometieron a elaborar un informe que sirva de base para desarrollar diversas actuaciones orientadas a la integración de los trabajadores extranjeros. Así, los portavoces de los diversos grupos formarán una comisión de «reflexión» sobre la gestión política de la inmigración con el compromiso de reunirse siempre que se produzcan crisis como la vivida en los últimos días.
«INDIGNACIÓN» DE SOS RACISMO
En el capítulo de reacciones, la organización SOS Racismo manifestó, en un comunicado, su «indignación» por el resultado de la votación en el Parlament a la vez que expresó su «preocupación por el futuro de la convivencia en Cataluña». Para no ponerla en peligro, la entidad abogó por «encontrar vías legales y de diálogo sincero para avanzar en la igualdad de derechos». Finalmente, SOS Racismo lamentó el «mercadeo que los partidos políticos han realizado con los derechos fundamentales» de los inmigrantes.
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