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La crecida del Ebro pasó por Zaragoza y amenaza poblaciones aguas abajo

Actualizado 08/02/2003 - 20:49:31
La crecida del Ebro alcanzó los 5,73 metros de altura y un caudal de 2.957 metros cúbicos por segundo en la ciudad de Zaragoza, que ha pasado toda la jornada en alerta y en la que no se han producido inundaciones de importancia, salvo en algunas zonas bajas y próximas al cauce. 
El ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, ofreció esta noche una rueda de prensa en la que precisó que la punta de la avenida llegó a la capital aragonesa a las 18:00 horas y que se mantiene estable desde entonces, lo que hace pensar a los técnicos de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) que no subirá más. 
Tras indicar que después de un periodo de tiempo indeterminado,
comenzará a descender "de forma mucho más rápida que subió", instó a
la prudencia y advirtió de que la atención se ha desplazado ahora a
los municipios de ambas riberas del río, aguas abajo de la capital, a donde empezará a llegar, previsiblemente, a partir de las 6:00 horas de mañana. 
El ministro reveló que esta mañana ya hubo que desalojar la urbanización "Las Huertas", de Alfajarín, y que se está trabajando en el reforzamiento de dos motas en Pina y en un muro de hormigón que se ha seccionado en Nuez de Ebro. La avenida, que obligó a desalojar el pueblo de Pradilla y que ha mantenido durante dos días en vilo a pequeñas poblaciones como Boquiñeni, Cabañas o Alcalá y ha anegado miles de hectáreas de cultivo, continúa su trayecto hacía el mar y provoca ahora los mayores problemas en localidades aguas abajo de la capital
aragonesa, según la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).
La situación de mayor alarma, que continua también en la capital aragonesa, se ha decretado en poblaciones como El Burgo, Fuentes,
Pina y Gelsa, hacia donde se dirige ahora la cresta de la avenida, aunque las autoridades no esperan que se produzcan inundaciones de sus cascos urbanos. En Zaragoza capital, los mayores problemas se registraron en el
tercer cinturón, donde se cortaron varios carriles por acumulación
de agua, que los bomberos achican desde esta mañana para permitir el
tráfico limitado de vehículos en ambos sentidos, y en el camino de
Ranillas, donde se han reforzado las defensas con tierra y zahorra
para contener la avenida. 
Por otra parte, los bomberos buscaron durante toda la jornada de
forma infructuosa a una persona que al parecer se desnudó y se lanzó
al agua en la zona del Parque Deportivo Ebro, según los testimonios
ofrecidos por tres personas a la Policía Local y Nacional. Además, se han producido cortes de luz en varias calles de los barrios del Actur, La Almozara y el centro de la capital. Mientras, los pueblos de la Ribera Alta comienzan a recuperar la normalidad al bajar, aunque muy lentamente, el nivel de las aguas, que han anegado unas 10.000 hectáreas, según las primeras estimaciones del Gobierno aragonés.
En los municipios de Novillas, Boquiñeni, Gallur, Pradilla, Remolinos, Cabañas y Alagón, el nivel de la avenida ya está bajando y, por ejemplo en Pradilla, uno de los lugares más afectados por las inundaciones, el nivel del Ebro ha bajado 1,5 metros desde el máximo nivel de anoche y ya está en la cota 6,58. Luis Eduardo Moncín, alcalde de Pradilla, cuyos vecinos fueron desalojados ayer al ceder un dique e inundarse el casco urbano, dijo a Efe que la crecida ha provocado cuantiosos daños en las viviendas y algunos derrumbamientos. 
El alcalde, que tuvo que dar un bando de desalojo inmediato de sus 650 vecinos, destacó que la mitad del pueblo se inundó y que durante todo el día personal de distintas instituciones trabajó en las tareas de achique del agua. Boquiñeni, otra de las localidades más afectadas por las
inundaciones, recuperó también hoy la normalidad, según indicó a Efe
su alcalde, Félix Coscolla, después del "nerviosismo" y la "preocupación" generados por la crecida, que calificó de "desmesurada".
Coscolla precisó que el momento de "máxima alerta" ha pasado, los
"trabajos de emergencia" han finalizado y, ahora, es necesario pensar en subsanar algunas deficiencias que se han puesto de manifiesto con la riada. Sobre los daños causados por la gran crecida, Matas se congratuló de que no haya provocado víctimas personales, pero lamentó las graves afecciones a los cultivos de regadío y que muchas
infraestructuras hayan quedado anegadas, así como zonas de
determinados municipios. 
El ministro, que sobrevoló en helicóptero la zona esta mañana, dijo que la visión del río desde el aire es "impresionante", ya que se observa perfectamente cómo se ensancha el caudal del río hasta prácticamente desaparecer y agradeció la "completa colaboración" de todas las instituciones implicadas, así como de las fuerzas de seguridad del Estado.
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