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Francia impulsa su política de natalidad para ejercer el liderazgo en la UE

¿Cual son las armas estratégicas de Francia para salir de la crisis y suplantar a Alemania como «corazón» o «motor» político, económico y cultural de Europa? El lecho amoroso. La fecundidad de las

Actualizado 07/12/2009 - 14:26:05
ABC  Un bebé junto a su madre y su hermana en un hospital de la ciudad francesa de Nantes
ABC Un bebé junto a su madre y su hermana en un hospital de la ciudad francesa de Nantes
¿Cual son las armas estratégicas de Francia para salir de la crisis y suplantar a Alemania como «corazón» o «motor» político, económico y cultural de Europa? El lecho amoroso. La fecundidad de las francesas.
Jacques Marseille, catedrático de Historia de Economía en la Universidad de la Sorbona, describe tal proceso de este modo: «Con su fecundidad actual, Francia será dentro de unos años el país más poblado de Europa, rodeado de naciones envejecidas y menos dinámicas».
-¿Por qué?
-Con una tasa de natalidad más alta que el resto de Europa, Francia podrá consolidar su industria de la construcción que deberá construir más de 500.000 nuevos pisos durante los próximos quince años. Al mismo tiempo, la natalidad permitirá consolidar el sistema de pensiones, alimentando el vivero de la creación de empresas, con nuevos empresarios jóvenes, asegurando el crecimiento del mercado interior, principal fuente de riqueza.
-¿Y Alemania?
-Alemania retrocede. Por vez primera en su historia, está retrocediendo y envejeciendo la población alemana. Ese envejecimiento será el fin de la competitividad alemana. Tras medio siglo de «milagro» económico, Alemania está corriendo el riesgo del declive histórico, como colectividad humana.
Eurostat, la CIA y el Institut National d´Études Démographiques (INED) confirman los mismos datos demográficos. Francia crece desde hace una larga década, mientras el resto de Europa envejece peligrosamente.
Alemania, la caída más alta
Según las estadísticas comparadas (2008), Francia tiene un índice de fecundidad superior al resto de Europa, salvo Irlanda: cada mujer francesa tiene una media superior a los dos hijos, mientras que la alemana no pasa de 1.37, la española se estanca en 1.46, la inglesa alcanza un 1.94, la italiana no va más allá del 1.41.No obstante, la tendencia de la fecundidad de las irlandesas va en retroceso, mientras que las francesas roza ya los 2,15 hijos por mujer.
En términos demográficos, el declive de Alemania y la ascensión «imperial» de Francia son una realidad palmaria. Alemania perdió 168.000 habitantes en 2008: la caída más alta de la Unión Europea. Aumenta el número de muertes anuales, decrece el número de nacimientos, cuando en Francia ocurre exactamente lo contrario. En 2008 nacieron 828.404 franceses, uno de las cifras más altas del último siglo.
De no revertirse la actual tendencia, la población francesa podría superar a la alemana en poco más de una década.
France Prioux, demógrafa en jefe del INED, subraya un punto estratégico capital: la política demográfica nacional, desde hace décadas, es muy favorable a la fecundidad nacional, por estas razones: «La política de Estado permite a las mujeres tener más hijos, sin dejar de trabajar. Existen muchas ayudas. Italia, España, el Reino Unido, apenas tienen políticas familiares comparables. La política alemana solo favorece a las mujeres que no trabajan. La política familiar francesa favorece la natalidad, y, al mismo tiempo, da un impulso económico a toda la nación».
Según el Tribunal de cuentas, el conjunto de ayudas directas e indirectas a la familia, las mujeres y la fecundidad nacional ascendió el 2008 a unos 70.000 millones de euros, de un alcance económico palmario: la fecundidad también es un «motor económico» para la nación.
François Héran, autor de un ensayo reputado sobre la natalidad nacional, «Figures de la parenté» (2009), estima que existe una «excepción francesa»: «Francia es la campeona de Europa en materia de natalidad. Francia asegura, ella sola, tres cuartos del «excedente» natural del continente europeo. A finales de los años 30 del siglo XX, Francia era el país más viejo de Europa. Por entonces, la natalidad nacional no permitía asegurar la renovación generacional. Medio siglo de políticas familiares han contribuido a modificar ese declive histórico. Y Francia va camino de convertirse en la primera potencia demográfica de Europa».
Potencia demográfica que tiene muchos rostros, raíces y semillas. La fecundidad también es un indicador cultural de fondo. Y un motor económico, un factor de cohesión social. Las francesas tienen los hijos más tarde, y, con frecuencia, fuera del matrimonio. Pero su fecundidad es la primera esperanza individual, colectiva y nacional, para combatir la crisis, en el lecho.
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