Madrid

null

Hemeroteca > 07/11/2007 > 

Carta de quesos en Braille

POR MARÍA ISABEL SERRANOFOTO SIGEFREDOMADRID. No es fácil encontrar en esta Villa y Corte un restaurante que presuma de tres cosas: su particular cocina creativa a buenos precios, su especialidad en

Actualizado 07/11/2007 - 02:50:33
POR MARÍA ISABEL SERRANO
FOTO SIGEFREDO
MADRID. No es fácil encontrar en esta Villa y Corte un restaurante que presuma de tres cosas: su particular cocina creativa a buenos precios, su especialidad en quesos nacionales y extranjeros y, sobre todo, una carta con los menús escritos en Braille para facilitar la vida a los invidentes.
El local se llama Catranius y está en el número 19 de la calle Moratín. Al frente del local, Cristian Sainz De Marles, un hombre de 38 años, madrileño, soltero y con una alegría contagiosa. Es invidente y director técnico de Informática en la ONCE.
«Seguro -nos dice Cristian- que soy el único invidente con un restaurante especializado en quesos».
-¿Y que hace un informático metido en la restauración?, le preguntamos.
-La verdad, mi trabajo está en la ONCE. Esto del restaurante es una ilusión a la que dedico mis ratos libres. Estamos en ello desde marzo.
-¿Y va bien? ¿Tiene tirón?
-Mujer, de momento me está costando dinero... Pero creo que dentro de poco ya no será así. Parece que funciona, que gusta, en especial a mis amigos. Estamos en los inicios y esta ha sido una apuesta muy fuerte. Tenemos la cocina creativa. De lunes a jueves, los quesos, todos los quesos, más de cincuenta especialidades ...
Por parte de madre
Cristian es de madre francesa. «De ahí que yo sea muy quesero. Me viene por parte de madre. No niego que en España gusten mucho, pero es que en Francia es cultural. mucho antes que aquí. Hace treinta y ocho años, los que yo tengo, se hablaba mucho más de los quesos franceses aunque los nuestros fueran tantos en número como en calidad y variedad».
A este joven restaurador no le importa lo más mínimo contar su historia. «Perdí la vista a los 18 años, en un accidente de tráfico. No llevaba el cinturón de seguridad y, tras un golpe, me empotré con el cristal delantero. Los cristales se metieron en mis ojos».
Pero a falta de su capacidad visual, lo que sí ha demostrado Cristian es tener un magnífico olfato para los quesos. Ya saben, le viene de madre. «Es muy curioso. Tenemos unas cincuenta especialidades. De las españolas, que recuerde, están representadas Castilla y León, Asturias, País Vasco, La Mancha, Andalucía y Aragón. También tenemos buenas muestras de Francia, Suiza, Italia y Holanda».
Pero lo más gracioso de la degustación de los quesos en Catranius es la forma en que se sirven. Por lo visto, no vale pedir ésta o aquella especialidad. Ni la socorrida tablita de productos variados. Que va. Aquí, lo que manda es la improvisación. Y triunfa. Se trata de que los empleados del local van sacando bandejas que ofrecen a los comensales. Más y más bandejas que van y vienen de un extremo a otro del restaurante. Cada cual para al que lleva esa bandeja, se empapa de qué especialidades porta y se apunta a las que más le gustan. Original sí que es la idea. Y Cristian lo llama «bufet» de quesos. Así de sencillo.
«Estoy muy ilusionado con este proyecto. Espero que nos dé muchas satisfacciones; a mis empleados y a mí. Cuesta empezar pero si se tienen ganas y dar un buen servicio, digo yo que las cosas tienen que funcionar», asegura.
Cristian es, además, usuario del programa «Empréndelo», de la Comunidad. Recibió dos cursos de formación, uno sobre traspaso de locales y otro sobre planes de negocio. Ayer, la consejera de Empleo y Mujer, Paloma Adrados, visitó Catranius. Quedó encantada. Adrados no perdió la oportunidad para recordar que uno de cada cinco emprendedores españoles crea su empresa en la Comunidad de Madrid.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.