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Pueblos de la Sierra de San Vicente se imponen duras restricciones para combatir la escasez de agua

Actualizado 07/06/2005 - 02:59:12
Un vecino, ayer, delante de la única fuente que funciona en Montesclaros A. MIRANDA
Un vecino, ayer, delante de la única fuente que funciona en Montesclaros A. MIRANDA

TOLEDO. En Sartajada, Montesclaros y La Iglesuela, tres pequeños pueblos de la Sierra de San Vicente, se enfrentan otro verano más a la falta de agua potable en el grifo. Se están preparando para lo peor y ya han tomado algunas medidas, en todos los casos severas, para no quedarse sin suministro en pleno estío. Desde prohibir el riego de los huertos a estas alturas de año -cuando faltan dos semanas para que entre el verano- hasta poner a disposición del pueblo un fontanero municipal para que no se escape ni una gota por una maldita fuga. Y si algún listo incumple las normas, sanciones ejemplares. Con el agua no se juega.

El alcalde de Montesclaros, el socialista José Joaquín Manzanas, dice que sus convecinos tienen miedo de no poder beber del grifo de aquí a un mes. Poco le consuela lo que dijo ayer el delegado de la Junta en Toledo, Fernando Mora, quien aseguró que el Plan de Emergencia por la sequía aprobado por el Consejo de Ministros «garantiza el suministro de agua para el consumo humano durante el verano en todos los municipios de la región (...) en ningún pueblo se necesitará cisterna». Manzanas, sin embargo, no lo tiene tan claro. Quien escucha su agónico relato sobre lo que se les avecina este verano se imagina que en su pueblo las ranas no tardarán mucho en llevar cantimploras.

Desde el Ayuntamiento de Montesclaros (500 habitantes censados) se ha lanzado una «campaña fortísima» a través de panflejos para sensibilizar a los lugareños con el asunto. Además, se han adoptado ya restricciones para garantizar el consumo. Desde el 1 de junio, está prohibido regar huertas, lavar coches, calmar la sed al ganado y llenar las piscinas privadas empleando agua de la red general de abastecimiento. La piscina municipal, que iba a abrirse el próximo jueves, se retrasa hasta el día 18. Los jardines municipales se riegan cada 12 días, pero en el Ayuntamiento ya se han planteado dejarlos que se sequen. «Tenemos que asegurarnos el agua de cualquier forma. Desde julio a septiembre no podemos permitirnos regar los jardines, sería un lujo», subraya Manzanas.

Y para no perder ni una gota a través de una fuga por mínima que sea, el Ayuntamiento pondrá a disposición de los vecinos, a partir del 15 de junio, un fontanero municipal para que arregle cualquier fuga en cañerías o en un simple grifo. El usuario pagará la pieza y la mano de obra correrá a cuenta del Consistorio, que hace unos días dedicó un pleno monográfico a la sequía.

En Montesclaros se abastecen de dos acuíferos, pero el subsuelo está formado por piedra caliza; así, cuando no llueve, los pozos se quedan secos, no reciben suministro de ningún manantial subterráneo. Y el panorama a corto plazo -un mes y medio vista- se presenta muy gris. Según las previsiones del alguacil, Luis Candelas, en los aljibes hay agua hasta el 15 de julio. Pero lo peor llegará a partir del 20 de agosto, días después de que comiencen las fiestas patronales, cuando la población ya se habrá multiplicado por cuatro: 2.000 personas abriendo el grifo. «Para entonces no tendremos agua en ningún depósito», dice Manzanas. Será el momento en que entren en escena los camiones cisternas, pero el alcalde ya adelanta que «no tenemos dinero para pagarlos». Y el sector de la construcción, por el momento, puede seguir trabajando con agua de la red general. «¿Cuánto tiempo podremos aguantar?», se pregunta el alcalde.

La primera vez

En La Iglesuela (450 vecinos censados; 2.500, en agosto), el Ayuntamiento ya está controlando al máximo el consumo de agua. Desde el 31 de mayo hasta el 16 de junio, las 21 piscinas privadas deben ser llenadas por turnos de 12 horas. Después de ese plazo, ni una gota en todo el verano con el agua de la red general, excepto la piscina municipal, que será llenada a partir del día 17. «Es la primera vez que tenemos una medida así», señala el alcalde, Gregorio Buitrago, del PP, quien asegura que el Consistorio controlará que nadie se salte la orden. Desde el 15 de junio hasta el 15 de septiembre, tampoco se podrán regar huertas, jardines ni lavar coches... Si se incumple la orden, sanción ejemplar: 5.000 euros y, según los casos, la piscina clausurada.

En Sartajada (150 habitantes censados, que se multiplican por tres en verano) también se preparan para sufrir severas limitaciones, según admite su alcalde, Luis Alberto Fernández, del PP. El municipio tiene captaciones en el río Tiétar, pero es agua no potable -tiene mucho aluminio- que los vecinos usan para menesteres domésticos. Para calmar la sed se abastecen de garrafas de agua mineral y de los manantiales que vierten por tres fuentes, aunque el líquido no está clorado. Una solución a sus problemas iba a ser el embalse de Marquesitas, pero tendrán que esperar al próximo verano.
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