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La Jonde, 20 años no es nada

Actualizado 07/04/2004 - 02:12:17
Los músicos de la Jonde, de entre 18 y 23 años, se reúnen cuatro veces al año
Los músicos de la Jonde, de entre 18 y 23 años, se reúnen cuatro veces al año

MADRID. La Joven Orquesta Nacional de España, que ofrece mañana un concierto en la Semana Religiosa de Cuenca, acaba de publicar un libro con motivo de sus veinte años. Su director artístico, José Luis Turina, realiza un breve recorrido por su historia

Desde la creación, en octubre de 1983, dependiendo de la Dirección General de Música y Teatro, que entonces ocupaba José Manuel Garrido, hasta hoy, que forma parte de una de las unidades del Instituto Nacional de las Artes y de la Música (Inaem), la Joven Orquesta Nacional de España (Jonde) ha crecido en número, pasando de tener cincuenta músicos al casi centenar que la componen hoy -número flexible que depende del repertorio que aborden en cada uno de sus cuatro encuentros-. Tres hombres se pueden adjudicar los méritos de los progresos que ha experimentado esta formación casi pionera en España (la primera agrupación de jóvenes músicos surgió en Murcia y en la actualidad cada autonomía disfruta de una agrupación joven). Ellos son Edmon Colomer, quien ocupó el cargo de director artístico y musical entre 1983 y 1995;Llorenc Caballero, que desempeñó tan sólo la vertiente artística -la musicalla asumen desde entonces una sucesión de directores invitados- y José Luis Turina, actual director artístico, nombrado en el año 2001.

Para Turina, que tras dos semanas de trabajo en Málaga ha viajado, junto con la Jonde, a Cuenca, donde la formación ofrecerá un concierto mañana,ésta nació con un claro objetivo: «Dar una oportunidad a los jóvenes músicos españoles en la preparación de unos repertorios que no podían abarcar en sus centros de enseñanza». Pero, sobre todo, surgió como respuesta urgente a la precaria situación musical que atravesaba entonces España. «La intención fue crear una gran cantera de la vida musical española en la que no había recursos humanos suficientes y, en consecuencia, había que contratar a músicos extranjeros». Y es que en la década de los 80, en España se vivió un efervescente plan de construcción de auditorios, espléndidos continentes que había que llenar de contenidos, para lo que era preciso un capital humano, con una buena formación musical.

Entre la coherencia y la variedad

Es una realidad que, desde 1983, la situación musical ha mejorado muy notablemente en nuestro país. Muchos son los artistas que en su visitas a España se deshacen en elogios sobre el crecimiento y la calidad de sus programaciones. El mismo Turina subraya, con satisfacción, que en España actualmente hay una «salud envidiable». «Antes, los conservatorios no hacían nada parecido a la formación orquestal, mientras que en el nuevo plan de estudios, que todavía se está implantando -matiza-, se dedican seis años en el grado medio, y cuatro, en el superior». Y lo certifica con cifras: «Cada año escucho alrededor de 1.300 músicos que se presentan a las pruebas de la Jonde, a las becas de la Joven Orquesta Europea o a la Gustav Mahler, y puedo decir que el nivel de los jóvenes españoles es muy alto». Otro dato a tener en cuenta es que el año pasado España fue el segundo país en número de candidatos que se presentaron a las pruebas de la Joven Orquesta Europea, situándose en cuarto lugar en el número de aceptados. Este gran desarrollo también ha influido en la filosofía de la Jonde. «El objetivo es el mismo, la formación, pero ya no perseguimos crear una cantera -una cuestión de urgencia antes-, sino que nos concentramos en los aspectos pedagógicos».

La trayectoria de la Jonde se puede dividir en dos claras etapas. Una de consolidación, en la que una misma persona -Edmon Colomer- asumió la dirección artística y musical; y una segunda, a partir de 1995, en la que se potenció la presencia de los directoresinvitados, que le otorga más versatilidad a la orquesta, pues los jóvenes aprenden a adaptarse a distintas batutas. «Esto les abre la perspectiva -asegura Turina- y la experencia resulta mucho más enriquecedora en comparación con una única figura, que es con la que trabajan en el conservatorio». Por el podio de la Jonde ha pasado durante estos años una importante nómina de directores de orquesta como Carlo María Giulini, Víctor Pablo, Peter Maag, Josep Pons, Alberto Zedda o Arturo Tamayo.

También en esta segunda etapa se estableció la plaza de director asistente y la de compositor residente (ambos menores de 30 años). Se trata de una manera de sumergir a los jóvenes en la creación musical española, tema que se ha constituido en una de las principales preocupaciones de su director artístico. «Hay que despertar el interés no sólo por el repertorio tradicional, sino que su mente se abra a lo contemporáneo».

Formación y ética

En cuanto a la labor pedagógica, ésta se desarrollaa lo largo de cuatro encuentros sinfónicos anuales (más dos de cámara) que se establecen en los periodos vacacionales -Navidad, Semana Santa y Verano-. Anualmente se hace una selección entre músicos con edades comprendidas entre los 18 y los 23 años, con algunas excepciones. Durante estos encuentros, de entre 15 días y tres semanas,los jóvenes distribuyen el tiempo entre los ensayos por secciones del repertorio elegido por la dirección artística; y los de conjunto, bajo la batuta del director invitado. Como colofón, y donde mostrarán lo aprendido, realizan una pequeña gira de conciertos. El progreso de los jóvenes es indiscutible. «El primer día es como una jaula de grillos -bromea Turina-, pero el último día se puede escuchar a una orquesta de calidad».

Para el encuentro que en estos momentos está desarrollando la Jonde, su director artístico ha elegido una única obra, la «Octava sinfonía» de Bruckner, «una gran prueba física y mental»,que ofrecerán hoy en Albarracín (Teruel) y mañana en la Semana Religiosa de Cuenca, con Antoni Ros Marbà en el podio. Con la mirada puesta en el futuro, José Luis Turina confiesa que su objetivo prioritario es «desarrollar los aspectos éticos de la Jonde», haciendo un especial hincapié en la «disciplina que los músicos deben tener hacia su trabajo, tanto en lo que respecta al conjunto como al director, al material y al repertorio».

La Jonde culminará las celebraciones de su 20 aniversario con un concierto especial el próximo mes de julio, en el que interpretarán, junto al Coro de la Orquesta Sinfónica de Galicia,la suite de «Pulcinella», de Stravinsky, y «Lobgesang», de Mendelssohn, bajo la batuta de Christopher Hogwood.
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