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El yogi de los Beatles, en el nirvana

Aquel febrero de 1968, los Beatles no alcanzaron el nirvana pero lo rozaron con las yemas de sus rockanrroleros dedos. Fue durante un viaje, tan iniciático como turístico, a la India, con un séquito

Actualizado 07/02/2008 - 02:48:50
Aquel febrero de 1968, los Beatles no alcanzaron el nirvana pero lo rozaron con las yemas de sus rockanrroleros dedos. Fue durante un viaje, tan iniciático como turístico, a la India, con un séquito de más de dos docenas de personas, algunas también de renombre en el mundo del pop hippie, como Donovan, o el surfero, como el beach boy Mike Love, y hasta alguna jovencísima actriz como Mia Farrow. Un viaje para conocer al Maharishi Mahesh Yogi, conocido como el gurú de los Beatles, que el martes murió en su casa de Vlodrop, en Holanda, a los 91 años.
De vuelta a la historia, en 1967 a Harrison le había picado el gusanillo de la cultura hindú, le había cogido el tranquillo al sitar y a otros instrumentos orientales y el gusanillo también acabó por picar a Lennon, siempre abierto a todo tipo de experiencias (sensoriales y extrasensoriales), incluidas las religiosas. Los de Liverpool pusieron manos a la obra (y a lo que no es la obra) de forma sustanciosa y comenzaron los preparativos para su viaje a la India y a los círculos de la meditación más o menos trascendentales. Incluso, habían localizado un maestro, y como aventajadísimos alumnos de Ramiro Calle, se fueron a una de sus conferencias.
El elegido era el mismo hombre que el martes llegaba al nirvana, el Maharishi. Y no le debía hacer mal, pues tras la charla, John flipaba en colores y no tardó en contárselo a Mick Jagger. «Mick -recordó después John- vino y sólo con oler aquello ya estaba al teléfono: «Ketih, dile a Brian (Jones) que venga, que vengan todos». Con un simple olisqueo quedabas enganchado. Lo que el Maharishi dice sobre la vida es el mismo mensaje de Jesús, Buda y Krishna». Eso fue el 25 de agosto del 67, y el 16 de febrero del 68 la avanzadilla, Harrison y Lennon, ya estaba en Delhi.
El yogi les puso a dieta y a meditar. La experiencia apenas duró dos meses, y no tuvo un final feliz. Algún malentendido se cruzó entre los músicos y el hombre de paz, y Lennon acabó por pensar que el Maharishi no sólo se iba de la lengua, y por los cerros (no de Úbeda, claro, sino del Himalaya), sino que creía que también tenía las manos un poco largas, sobre todo en lo tocante (con perdón) a Mia Farrow. Paul y George lo desmentirían años más tarde. Los «fab four» volvieron a Inglaterra, pero su música y su vida nunca volvió a ser igual. Ni la del yogi, que consiguió que su mensaje de paz, tolerancia, introspección, armonía y serenidad se esparciese por el mundo como la buena nueva de los tiempos que, como Dylan resumió, estaban cambiando. Tal vez, en el cielo, o en el nirvana, John y el Maharishi le den una oportunidad a la paz. Que así sea.
POR MANUEL DE LA FUENTE
AP
Los Beatles, cuando se convirtieron en seguidores de Maharishi Mahesh Yogi
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