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La historia a través de los recortables

«Luisita hace retratos y mueve el brazo derecho y los ojos al sacar el clisé que ha hecho de su muñeca», «Tomasito monta en su pavo y el pavo de Tomasito se echa a andar si usted lo empuja»... Estos

Actualizado 07/01/2008 - 09:09:04
«Luisita hace retratos y mueve el brazo derecho y los ojos al sacar el clisé que ha hecho de su muñeca», «Tomasito monta en su pavo y el pavo de Tomasito se echa a andar si usted lo empuja»... Estos mensajes infantiles nos acaban de transportar a una infancia muy lejana. Estamos en 1925 y los recortables hacen furor entre el público más pequeño. Tanto, que hasta fueron utilizados como propaganda política y como vehículo de transmisión de modos de comportamiento y vestido.
Así se puede apreciar en la emotiva exposición que acoge el Museo del Traje. Bajo el título «Juegos de papel», la muestra reúne la excelente colección de recortables que custodia esta institución y que ofrece un exhaustivo recorrido por la evolución de estas láminas, desde sus inicios hasta la actualidad.
Cuarenta y ocho láminas
No en vano, en un recorrido por la sala, el visitante comprobará cómo esta colección no sólo destaca por abarcar cronológicamente toda la historia del recortable, sino también por tener muestras de prácticamente todas las tipologías que se imprimieron.
Comencemos este «viaje» en el tiempo a través de 48 ejemplares, fechados entre 1850 y 1955, de diversas ciudades de España, además de Alemania, Francia, Rusia, Portugal e Italia. Para situar al visitante, un primer panel explicativo repasa el origen de estas láminas, su calidad estética, sus características y su contenido pedagógico. Por ello, la comisaria de la muestra, Teresa García Cifuentes, ha puesto especial énfasis en transmitir la originalidad y el valor de este tipo de juguetes como documentos históricos. Así, en la mayoría de los casos, el Museo ha realizado copias idénticas de muchas láminas para exponerlas recortadas y montadas en las vitrinas.
Aunque las primeras láminas que se diseñaron como recortables datan de finales del siglo XVIII, en esta muestra los encontraremos desde 1850. Es el caso de los primeros recortables planos, que hicieron la competencia a los clásicos soldaditos de plomo. Vemos series de caballería española, de voluntarios catalanes, lanceros franceses, mosqueteros, guardias civiles y soldados búlgaros, rusos y portugueses.
Pasamos ahora a los muñecos móviles, donde destacan las clásicas muñecas para vestir. Alcanzaron tal popularidad que las láminas pueden considerarse dentro del grupo de juguetes de «aprendizaje social» o con contenido ideológico. De hecho, como explica la comisaria, el origen de estas láminas se encuentra en la Inglaterra de finales del siglo XVIII, donde se utilizaron para mostrar a las niñas de clase alta el modo «adecuado» de vestirse y comportarse. Poco a poco, estos recortables se fueron extendiendo entre las clases populares por su fácil producción y su bajo coste.
También encontramos recortables volumétricos, unas láminas tridimensionales que encontraron en los teatros su mejor valor. De nuevo, el valor pedagógico de estas piezas se ponía en evidencia. Así, jugando con los escenarios recortables, los niños leían clásicos como El Tenorio y escenificaban cuentos como Caperucita Roja.
Ya hoy, con las nuevas tecnologías, un juguete tan sutil como éste ha pasado a formar parte de un grupo de minorías. Sólo parecen sobrevivir las mágicas muñecas recortables...
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