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Charlie McCreevy: «España es muy proteccionista»

Charlie McCreevy_ Comisario europeo de Mercado Interior.El Mercado Interior es uno de los pilares de la Unión Europea y constituye una de las pocas áreas en las que se puede hablar de una auténtica

Actualizado 07/01/2007 - 10:35:04
Charlie McCreevy_ Comisario europeo de Mercado Interior.
El Mercado Interior es uno de los pilares de la Unión Europea y constituye una de las pocas áreas en las que se puede hablar de una auténtica política europea común ya que, entre otras cosas, se gobierna desde Bruselas y no desde los países miembros. Al frente de este departamento está el irlandés Charlie McCreevy.
-Recientemente la Comisión Europea ha abierto contra España un expediente sancionador por las trabas que ha puesto a E.ON para comprar Endesa. ¿Cuál es la situación actual, acabará el caso ante el Tribunal de Justicia de la UE?
-Es una posibilidad pero antes se tienen que producir una serie de pasos, como que el Gobierno conteste a cuestiones que le hemos planteado en el dictamen motivado que le enviamos en septiembre, y que era la segunda fase del expediente. Tenía dos meses de plazo, que cumplen ahora, de modo que habrá novedades durante este mes. Pero, desde luego, hay un largo camino por recorrer antes de llegar al Tribunal Europeo de Justicia.
-Hay muchos países, entre ellos España, con Gobiernos que aseguran que es normal tener problemas con Bruselas a cuenta de la interpretación de la legislación europea... ¿qué opinión le merecen estas afirmaciones, es normal tener problemas con usted?
-Bueno, lo primero que tengo que decir es que en este momento habrá unos 800 expedientes abiertos contra diferentes Estados por no cumplir la normativa comunitaria. Sin embargo, los casos que llegan hasta el Tribunal Europeo de Justicia son muy pocos, aunque sí los más graves. En el caso de España, por ejemplo, ha tenido últimamente una actitud muy proteccionista, aunque no lo fue en el pasado, por ejemplo, con el sector de la banca. El Gobierno español ha puesto condiciones especiales a las empresas europeas que quieran entrar en su sector energético... y lo que nosotros hemos dicho simplemente es «no». Nuestro trabajo es hacer cumplir las normas del Mercado Interior dentro de la Unión Europea.
-Sin embargo, lo que el Gobierno español alega es que está defendiendo los intereses del país y de los ciudadanos, habla incluso del interés público o interés general...
-Entiendo que los Gobiernos intentan defender lo que consideran que son los intereses de sus países, pero lo que nosotros intentamos es que se respeten las reglas que entre todos hemos pactado. Cuando era ministro de Economía en Irlanda yo tomaba las decisiones que me parecían que podían ser más adecuadas para mi país, es decir, en interés de Irlanda. Y en este caso estoy seguro de que el Gobierno español está tomando las decisiones que cree más oportunas en interés de su país. Lo que yo intento mirar desde aquí es ambas imágenes, por decirlo de alguna manera, la posición de España y el conjunto del Mercado Interior europeo. Pero, desde luego, tengo que decir que ni yo ni ningún miembro de la Comisión Europea queremos tener batallas con los Estados Miembros porque no es bueno y crea resquemor.
-Y entonces a qué se deben tantas tensiones...
-A algo muy simple. Cuando los países se adhieren a la Unión Europea, y como consecuencia de ello, firman los Tratados europeos que obligan a seguir una serie de normas. Nosotros lo que hacemos desde la Comisión Europea es obligar a que se cumplan las normas. Y lo que llama un poco la atención es que los ministros de los diferentes países europeos vengan a Bruselas a un Consejo de Ministros de Energía, o de cualquier otro tema, den su apoyo a determinada directiva o reglamento, y cuando vuelven a sus países aseguran con toda tranquilidad que no van a cumplir lo firmado. Hay algunos que defienden lo indefendible.
-Uno de los últimos enfrentamientos que ha tenido ha sido, además de con España, con el Gobierno italiano en relación con las medidas que ha puesto en marcha para proteger su concensionaria de autopistas, Autostrade, de la española Abertis. ¿Qué ha pasado en este caso?
-Bueno, para empezar la legislación italiana tiene un artículo que establece que una constructora no puede tener más de un 5% del capital de una concesionaria de autopistas. Además, mi compañera la señora Kroes ha intervenido también en este caso. La cuestión es que este artículo va contra la libre circulación de capitales que está en los pilares de la Unión Europea, y la no discriminación a esta libertad. Vamos a dejar que este caso siga su curso.
Sectores en transformación
-Uno de los sectores económicos en transformación en Europa es el de la aviación, con movimientos en Alitalia o Ryanair, entre otras. ¿Qué opinión le merece esta consolidación del sector?
-Mi trabajo no es seguir las actividades de un determinado sector económico, en este caso el del transporte aéreo, ya que este trabajo le corresponde a mi colega, el comisario Jaques Barrot. Mi misión es sólo controlar que las reglas del mercado se siguen de manera imparcial pero es el propio mercado, las empresas, las que deciden. Pero, desde luego, este sector lleva cambiando mucho tiempo, o por lo menos desde que yo soy adulto lo he visto así, ya que todos recordamos grandes empresas ya desaparecidas, como la mítica Panam, entre otras. Pero, en general, los europeos tenemos que estar orgullosos de nuestro sector aéreo ya que se está adaptando a los nuevos tiempos y con un importante crecimiento en los últimos quince años, por ejemplo, y en buena medida gracias al aumento de las compañías de bajo coste. El mercado se está transformando.
Servicios financieros
-¿Para cuándo será una realidad un verdadero mercado interior de servicios financieros?
-En este área hemos hecho una serie de propuestas en los últimos años pero, sin duda, hay sectores en los que sigue habiendo poca competencia entre empresas de distintos países. Tengo algunas propuestas preparadas que se harán públicas en los próximos meses para los sectores de la banca, las compañías de seguros, etc. De todos modos es verdad que todavía es difícil pagar desde una cuenta en un país europeo un producto o un servicio en otro país aunque nuestro objetivo es conseguirlo y, entre otras cosas, por eso hemos presentado la Directiva de Servicios de Pago, para facilitar todas estas operaciones que, además, tienen un escasísimo coste real para las entidades bancarias.
-Y, ¿qué opina el sector bancario de que se vaya a crear un auténtico mercado único de los servicios financieros, y que se pueda operar desde entidades que están en otros países europeos?
-Bueno, se parte de la base que todos los bancos europeos han sufrido en los últimos años un fuerte proceso de consolidación, entre ellos Italia, por ejemplo. La novedad es que antes los reguladores bancarios nacionales podían oponerse a una fusión transfronteriza o a la entrada de un grupo de accionistas en una entidad y ahora ésto es mucho más complicado. Mi trabajo es vigilar de cerca los criterios por los que se rigen los supervisores nacionales para oponerse a determinadas tomas de participaciones.
-Pero si no se le pone freno se podrían crear auténticos «campeones europeos en banca», utilizando la terminología de su compañera la comisaria de Competencia, Neelie Kroes
-Desde luego y ésto es lo que ha pasado en Italia o en España, entre otros países, donde hay enormes grupos bancarios en comparación con 1999, época en la que había demasiados bancos y demasiadas barreras para operaciones transfronterizas. Ahora, dieciséis años después, que es un periodo muy corto de tiempo, el sector bancario está mucho más consolidado.
-Uno de los temas de su departamento que está de actualidad estos días es el vano intento de crear un modelo único de patente europea, pero al final no ha sido posible
-Lo que ha pasado es que cada uno de los 25 países miembros cree que es una buena idea, sobre todo que será muy práctico para hacer negocios, pero la realidad es que no ha habido avances en el tema ya que algunos países han hecho nuevas peticiones, con lo que no hay más remedio que posponer el tema a la Presidencia alemana que comienza en enero.
-Una de las normas más importantes que ha salido de su departamento es la Directiva de Servicios, aprobada finalmente el mes pasado en el Parlamento Europeo. Si algo se le puede reconocer a esta normativa es que dióa conocer en toda Europa a símbolos como el ya famoso fontanero polaco, en referencia al posible «dumping» social que se podía haber avecinado. ¿Qué consecuencias prácticas tendrá esta nueva norma en la vida de los europeos?
-Mañana o en el mes de enero ninguna, pero a largo plazo desde luego. Los países tienen tres años de plazo para trasponer la directiva a sus respectivas legislaciones y, al mismo tiempo, escanear si alguna de sus regulaciones internas contradice a esta directiva, que es de rango superior y, por tanto, obligaría a cambiar la norma del país. Pero, volviendo a la pregunta, los ciudadanos notarán muchos cambios ya que en muchos países europeos hay enormes trabas a que empresas de servicios de otros países entren en su territorio, trabas que en el plazo de tres años como máximo tendrán que desaparecer.
-Al final a esta directiva, en los tres años en que ha durado su trámite, se le ha quitado mucho del liberalismo inicial que pretendió su primer impulsor, el comisario holandés Fritz Bolkenstein. ¿Qué opinión le merece este hecho?
-Tengo que reconocer que es el texto que más controversia ha creado en Europa en mucho tiempo, incluso con manifestaciones en la calle y, en parte como consecuencia de toda esta oposición, el texto ha cambiado mucho tanto en su paso por el Parlamento Europeo como por el Consejo de Ministros de la UE. Al final se alcanzó un consenso a condición de dejar a un lado los aspectos más conflictivos del texto y el hecho de que al final se alcanzara un acuerdo es sin duda positivo, aunque algunos sectores se quedaran finalmente fuera.
-Su trabajo parece complicado ya que tiene que poner orden en muchos sectores para que realmente se respeten las reglas del Mercado Interior pero, en general, ¿qué es lo más difícil, resistir las presiones de los Estados Miembros en los casos que les atañen o de los miles de «lobistas» que inundan Bruselas?
-Todo es difícil. Primero está la presión del Consejo, con 27 países miembros, a la que le sigue el Parlamento, pero después hay un gran número de «lobistas» entre los que destacan los bancos, que hacen muy bien su trabajo entre los eurodiputados. Un buen ejemplo lo hemos tenido con la Directiva de Servicios, la enorme presión que hizo Francia para que se rebajara el texto. Pero a mi favor tengo que soy político desde hace muchos años en un país además pequeño como es Irlanda, con poco más de cuatro millones de habitantes, donde también había muchos «lobistas», sobre todo en los sindicatos, de modo que estoy acostumbrado a la presión desde hace muchos años.
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