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El constitucionalismo vasco pide en el Palacio Euskalduna un «cambio por la libertad»

Ricardo Benedí, finalista al Mejor Empresario Vasco en 2001, o Gloria Castresana, promotora de las casas vascas en EE.UU., abogan por el relevo en Ajuria Enea

Actualizado 06/12/2003 - 00:06:01
Michavila se coloca la chapela de Agustín Ibarrola tras el acto constitucionalista celebrado ayer en Bilbao. TELEPRESS
Michavila se coloca la chapela de Agustín Ibarrola tras el acto constitucionalista celebrado ayer en Bilbao. TELEPRESS
BILBAO. El movimiento social por la alternancia política en el País Vasco dio ayer un paso de gigante al incorporar a las voces que llevan años denunciando la falta de libertad en la que se mueve la mitad de la sociedad vasca no nacionalista a personas como el empresario Ricardo Benedí, quien, al frente de trescientos trabajadores, representa un ejemplo de la fortaleza del tejido industrial vasco de la que se enorgullece el Gobierno de Juan José Ibarretxe.
Organizada por la Fundación por la Libertad, se celebró ayer en el Palacio Euskalduna de Bilbao una conferencia bajo el lema «Cambiar para la libertad», en la que se expusieron las ventajas que quienes no comparten el ideario nacionalista consideran que tendría un relevo en el Gobierno vasco frente a la opción que ofrece a la sociedad vasca el lendakari Juan José Ibarretxe, con un plan secesionista con el que sólo está de acuerdo una parte de los vascos y que excluye a la otra parte.
Dos ministros del Gobierno, Rodrigo Rato por la mañana y José María Michavilla por la tarde, acompañaron a los vascos que tuvieron ayer el valor de subirse al escenario del Palacio Euskalduna de Bilbao para que todo el mundo sepa que el Gobierno de Juan José Ibarretxe no habla en nombre del conjunto de la sociedad vasca cuando asegura que el plan secesionista que propugna es el reflejo de la voluntad de los vascos. El empresario Ricardo Benedí, quien fue premio Pedro Gangoiti al mejor empresario de la margen izquierda en 2000 y finalista, en 2001, del premio al Mejor Empresario vasco, expresó su preocupación por el futuro del País Vasco si los partidos nacionalistas consiguen sacar adelante el «plan Ibarretxe».
Benedí reconoció que mantiene muy buenas relaciones con el Gobierno vasco e incluso alabó su labor, desde el punto de vista económico e industrial, pero lamentó que la prosperidad de la Comunidad autónoma y de sus ciudadanos fuera a ponerse en peligro por un plan de ruptura con España, «su gran fuente de financiación, el gran pacto económico que supone el Concierto económico», según destacó el empresario. «Es como si se echara de la Sala de Juntas al principal accionista por ser español y no vasco», explicó gráficamente.
«¿Dónde están los moderados?»
Benedí habló como un vasco no nacionalista que ama «entrañablemente» su tierra y que está invirtiendo en estos momentos en nuevos proyectos en ella, después de haber tomado el testigo de su padre en una empresa de la industria auxiliar del automóvil fundada en 1945.
Benedí se preguntó dónde están los nacionalistas moderados «que respetaron a España desde su orgullo de ser vascos» y lamentó que el nacionalismo actual considerara de forma despectiva a lo español y actuara de forma «brutalmente imprudente» al desobedecer a los tribunales de justicia.
Al escenario del Palacio Euskalduna subieron también Gloria Castresana, promotora de las casas vascas en Estados Unidos, quien denunció los filtros que los nacionalistas ponen a las iniciativas vascas en el extranjero, de forma que cualquier movimiento que ellos no controlen es materialmente asfixiado; Inma Castilla de Cortázar, miembro del Foro Ermua, quien explicó que tras las últimas elecciones autonómicas vascas el objetivo prioritario del Gobierno Ibarretxe no fue acabar con ETA, sino eliminar al Foro Ermua y a Basta ya; Vidal de Nicolás, presidente del Foro Ermua, quien, en clave de humor, se refirió a Xabier Arzalluz como el «jefe de la tribu» que rompe la tradición coral del pueblo vasco con la forma de entonar canciones bélicas ante el Palacio de justicia de Bilbao, y Javier Barrondo, quien expuso su innumerable lista de apellidos vascos para reclamar «tolerancia y comprensión de las ideas ajenas» a los nacionalistas y para denunciar que le quieren «echar de su tierra».
Los oradores fueron presentados por Maite Pagazaurtundua y sus intervenciones enmarcadas por la presidenta de la Fundación por la Libertad, Edurne Uriarte, quien señaló que son muchos los ciudadanos que quieren cambiar el rumbo del País Vasco. En el patio de butacas, dirigentes del PP como Jaime Mayor Oreja, del PSE, como Rosa Díez, algunos empresarios vascos, profesores universitarios y jóvenes comprometidos con las asociaciones ciudadanas que luchan en el País Vasco contra el nacionalismo obligatorio.
Propuesta de pacto no nacionalista
Al finalizar la conferencia, la Fundación para la Libertad realizó una propuesta en la que se propugna «el relevo democrático en la dirección política de las instituciones vascas para sustituir al nacionalismo al frente de las mismas», para lo cual entiende que es necesaria «una fuerte movilización social y una formulación política adecuada». Para esta última, la Fundación para la Libertad propone abrir «de inmediato un proceso de reflexiones y contactos entre los partidos políticos constitucionalistas».
Las conclusiones de la conferencia incluyen también la reafirmación de la validez de la Constitución española y del Estatuto de Guernica y el rechazo al proyecto nacionalista para un nuevo estatus político aprobado por el Gobierno vasco.
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