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Del arte y los vinos de Valencia

TEXTO Y FOTOS: JUAN FERNÁNDEZ CUESTAREQUENA (VALENCIA). La propuesta era sencilla. No sólo del mar debiera vivir el turismo en la Comunidad Valenciana. Todos los veranos, la monotonía se suele

Actualizado 06/08/2006 - 02:52:19
TEXTO Y FOTOS: JUAN FERNÁNDEZ CUESTA
REQUENA (VALENCIA). La propuesta era sencilla. No sólo del mar debiera vivir el turismo en la Comunidad Valenciana. Todos los veranos, la monotonía se suele apoderar del humano que acaba por abarrotar las playas. Cada mañana acaba por hacerse un hueco, apuntala su sombrilla y chapotea en la orilla. Cada mañana podría ser distinto. En vez de un mar de arena; hectáreas de viñedos, uvas bien arropadas ya por las hojas, vides envueltas por bosques de pinos. Aromas del campo, y de la historia de pueblos, aldeas y villas. La propuesta es sencilla.
Requena, Utiel, y más. Vinos de Requena, de Utiel, y más. Cultura, gastronomía, historia. Y, por supuesto, bodegas. Nuestro destino era encontrarnos con cuatro visiones distintas del mundo del vino. Desde la bodega que saca al mercado dieciséis millones de botellas al año a aquella que vive casi de forma artesanal, unas pocas barricas en tres o cuatro estancias dentro de una cueva.
Y nuestro destino se cumplió, pero con un añadido: Requena nos cautivó. Su casco antiguo -Barrio de La Villa-, origen de la actual ciudad y con un primer asentamiento humano en el siglo VII a. C., está edificado «sobre un promontorio coronado por toba caliza, el cual le confería su carácter de defensa cultural», como reza en los folletos turísticos. Y más.
Son, pues, veintisiete siglos de historia, época íbera, romana y árabe, de donde provine su nombre -«Rakkana», la fuerte, la segura-. De un recinto amurallado, de la Alcazaba rehabilitada, la Torre del Homenaje, iglesias del siglo XIII (San Nicolás, construida inicialmente en estilo gótico y reconstruida en estilo neoclásico) y del siglo XIV (Santa María, de estilo gótico florido isabelino y remodelado su interior en estilo barroco en el siglo XVIII).
Se conservan hoy aún sus cuevas, «aprovechando la toba caliza y la arcilla que componen el subsuelo de La Villa». Y alguna de las puertas de acceso al recinto, como la Puerta del Ángel, orientada hacia Toledo. Junto a ella vive en la actualidad el Museo de Arte Contemporáneo Florencio de la Fuente, con obras de Miró, Dalí, Tapiés, Mompó...
Cultura y arte, pues. Muestras de otras artes también gozamos dentro y fuera de La Villa. Dentro, en la Plaza de Albornoz, en el restaurante Doña Anita, con una ensalada de queso de cabra, patatas a lo pobre con huevo y jamón crujiente, un arroz con costillas y pimientos y, de remate, un espléndido cochinillo, cocinado a fuego lento siete horas y a baja temperatura. El arte de la gastronomía, en toda su extensión, y del vino, gracias a un Pago de Balagueses merlot 2004, una de las mejores muestras de la uva merlot de España, que acompañó la comida. Nos sirvió, y les puede servir, como ejemplo de los tesoros de esta tierra, por la que paseamos desde primera hora de la mañana hasta casi el anochecer. Bodega a Bodega.
De más a menos en extensión, no en importancia. Bodegas Murviedro es un símbolo de cómo una gran industria, capaz de almacenar once millones de litros de vino en depósitos de acero inoxidable, de hacer desde sangría a rosados de aguja, moscateles, tintos y blancos, mantiene la calidad en todos sus productos.
Catamos en sus depósitos al aire libre syrah, cabernet y merlot de 2005, y también la sangría, el rosado de aguja, y el vino dulce natural de moscatel «Estrella 10º», que podría enganchar a cualquier tipo de público. Pablo Osorio, su director técnico, nos enseñó otra forma de hacer vino, el negocio del vino, pero con arte.
Tesoros ocultos
La uva bobal, autóctona de la zona, es la reina de la Bodega Mustiguillo, de la Finca El Terrerazo, unas 110 hectáreas de viñedo muy cuidado, con distintos tipos de suelo y en el que también tienen su sitio otras uvas, como tempranillo, cabernet sauvignon, garnacha y syrah. Todo lo que catamos aún no ha salido al mercado, desde el Mestizaje 2005 al Quincha Corral 2004, y aunque fuera de la Denominación de Origen Utiel-Requena, esta bodega ha puesto los vinos valencianos en boca de toda España. Es uno de los grandes ejemplos del potencial aún no descubierto de la región, como nos mostró Antonio Sarrión.
Unas 50 hectáreas de viñedo -algunas, más que acaparar uvas, contienen un tesoro-, muestra Bodegas Vegalfaro en dos fincas. De primera mano conocemos como su responsable, Rodolfo Valiente, no ha obtenido aún el rédito merecido a su saber hacer.
Impuso primero la lógica (blanco, rosado, tres tintos) y luego la calidad, que se ha adueñado ya de toda su línea de productos gracias a la finca Pago de los Balagueses, 300 hectáreas de pinar, almendros, cereal y viñedos, junto a Casas de Penen de Albosa, al suroeste de Requena. Si ya era autor del que en nuestra opinión es el mejor merlot (relación calidad-precio) de España, ahora se ha sacado de la manga otro triunfo, que se llama Pasamonte, o como hacer de la garnacha tintorera un vino al gusto del común de los mortales. Y eso también es arte.
Acabamos nuestro recorrido en compañía del británico Philip Diment, en Bodegas Casa del Pinar. En la carretera de Requena a Albacete, tras desviarnos camino de Venta del Moro y nada más pasar el pequeño pueblo de Los Cojos y su indicación de «centro ciudad» a la izquierda, nos encontramos con Casa del Pinar, una bodega en miniatura o cómo hacer vino en una estancia a modo de garaje.
Arriba se elabora, abajo se cría, se mima, duerme y despierta el vino, la esencia de uvas compradas en su mayoría a agricultores de la zona, de las mejores uvas que así se manifiestan con el blanco Verderon, y los tintos Sanfir y Casa del Pinar reserva.
Es la hora de regresar a la playa, como casi todos, de recordar entre la sal -del mar- y el sol, entre chapuzones y quemaduras, el arte que pervive en el interior de Valencia. Historia, cultura, gastronomía y vinos. Y más. A menos de una hora de Valencia, y entre una y dos horas de Oropesa, Benicasim, Gandía y Denia, está Requena, y Utiel. Era, y es, una propuesta sencilla. Pasado, presente y futuro de Valencia.
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