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Un único gen está en el origen de la diversidad de tamaño de los perros

JOSÉ MANUEL NIEVESMADRID. No son animales exóticos recién descubiertos en un valle perdido al otro lado del mundo. Son nuestros mejores amigos, los mismos que acompañan al hombre, que se sepa, por lo

Actualizado 06/04/2007 - 09:07:26
No son animales exóticos recién descubiertos en un valle perdido al otro lado del mundo. Son nuestros mejores amigos, los mismos que acompañan al hombre, que se sepa, por lo menos desde hace 15.000 años. Los mismos que tenemos en nuestras casas y a los que creíamos conocer a la perfección. Sin embargo, una característica concreta de los perros domésticos traía locos a los científicos: la inusitada variedad de sus tamaños, la mayor que se conoce en cualquier otro vertebrado terrestre. Si esa misma diversidad existiera también entre nosotros, habría seres humanos, por ejemplo, del tamaño de simples ratones.
A pesar de ello, todo el mundo sabe (el tamaño no importa) que un perro es un perro nada más ponerle la vista encima. Y da igual que sea un diminuto chihuahua o un enorme dogo como los que muestra la fotografía. Un perro siempre es un perro, se comporta como un perro y tiene, invariablemente, todas y cada una de las características que debe tener un perro.
Ahora, científicos de siete instituciones diferentes han conseguido encontrar la «llave» que permite explicar esos tamaños tan dispares. Se trata de una pequeña porción de ADN, que incluye un único gen, el IGF1, una de cuyas variantes aparece sin excepción en todas las razas de perros pequeños. Los animales que poseen esta variante seguirán siendo pequeños.
Comparación de ADN
Para llegar a esta conclusión, que se publica hoy en la revista «Science», los investigadores se centraron primero en un millar de ejemplares de perros de agua portugueses, la raza que muestra una mayor variedad de tallas, con individuos cuyo peso oscila entre los 11 y los 34 kg. La minuciosa comparación del ADN de estos perros y la posterior identificación de la zona de su genoma que difiere entre ejemplares pequeños y grandes permitieron determinar que la clave se encontraba en la ya mencionada variación del IGF1, un gen que influye en la producción de una hormona de crecimiento. Una versión defectuosa de este mismo gen es responsable del pequeño tamaño en ratones y, en casos muy raros, en los humanos.
El siguiente paso fue comparar estos resultados con los análisis de otros 3.241 perros de 143 razas diferentes, desde los más pequeños hasta los más grandes, entre los cuales había chihuahuas, pequineses, caniches enanos y reales, San Bernardos y gran daneses. «Todos los perros que pesan menos de 9 kilos tienen la misma variación de este gen, es extraordinario», afirma con asombro Gordon Lark, un biólogo de la universidad de Utah (oeste) y uno de los 21 coautores de la investigación. «Resulta llamativo ver que una cantidad tan grande de razas de perros pequeños es producto de la mutación de un solo gen», asegura por su parte Carlos Bustamante, profesor de Biología de la Universidad de Cornell (Nueva York), que también ha participado en el trabajo.
Genes de lobo
Según Bustamante, «al aprender cómo los genes controlan el tamaño en los perros, avanzamos en nuestra comprensión sobre cómo se programa genéticamente el tamaño en los humanos (...) pero también sobre los mecanismos de enfermedades como el cáncer».
Todas las razas de perro descienden del lobo, y comenzaron a ser domesticadas por el hombre hace entre 12.000 y 15.000 años. La variación genética del IGF1 estaba presente desde los inicios de la domesticación, señalan los investigadores, que creen que pudieron heredarla de un lobo muy pequeño. Tanto, opina Gordon Clark, que no pudo sobrevivir solo en la naturaleza y buscó la protección de los humanos, lo que habría llevado a la proliferación de perros pequeños en todo el mundo.
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