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Un suicidio anunciado

JULIO BRAVOMADRID. En febrero de 1999, con apenas veintiocho años, la dramaturga británica Sarah Kane se suicidó. Antes, y casi como testamento, dejó escrita una obra titulada «4.48 Psicosis», un

Actualizado 06/02/2009 - 02:53:02
JULIO BRAVO
MADRID. En febrero de 1999, con apenas veintiocho años, la dramaturga británica Sarah Kane se suicidó. Antes, y casi como testamento, dejó escrita una obra titulada «4.48 Psicosis», un texto oscuro que habla del suicidio -el título alude a la hora en que, al parecer, se producen más suicidios porque es cuando se acaba el efecto de los fármacos psiquiátricos tomados la noche anterior- y en el que la autora anticipó lo que pensaba hacer. Sarah Kane quiso darse la muerte con la ingesta de ciento cincuenta pastillas antidepresivas y cincuenta somníferos; alguien la encontró a tiempo y la llevó al King´s College Hospital. Allí, sin embargo, y al parecer por falta de personal, la dejaron sola tres horas, que ella aprovechó para ahorcarse en el cuarto de baño con los cordones de sus zapatos.
Leonor Manso, una de las grandes damas de la escena argentina, trae al teatro Fernán-Gómez de Madrid, donde estará hasta el día 22, este monólogo -Sarah Kane no especifica personajes en su texto, y en alguna puesta en escena se ha hecho con varios actores-, que ya estuvo en Barcelona hace un par de años. La actriz -a quien dirige Luciano Cäceres- no actuaba en la capital desde 1986, cuando representó «Made in Lanús».
«Cuando leí el texto -relata la actriz-, yo no sabía quién era Sarah Kane; me atrajo que hablara del suicidio, uno de los grandes temas de la vida. ¿Quién no ha fantaseado en alguna ocasión con él? Me interesó la hondura y el lado poético del texto, la energía que había que desarrollar para llevarla a escena. Luego, cuando conocí la historia de su autora, me impresionó muchísimo».
Dice la actriz que «4.48 Psicosis» no es únicamente el testamento de Sarah Kane; «si sólo fuera eso no sería tan atractivo. Ella pone en evidencdia un sistema en el que no hay tiempo para conectarse con el propio dolor, y menos aún con el dolor ajeno, y por eso estamos todos empastillados, anestesiados».
A pesar de la oscuridad del texto, asegura Leonor Manso que deja abierta la puerta a la esperanza, que hay luz al final. «La esperanza está en cambiar esa vida, esa tendencia. Para eso el ser humano tiene que recuperar la capacidad de vivir, las ganas de vivir, de ser solidarios. Pero de momento no nos queremos quedar al margen del sistema. Y eso es lo que quiere la autora con esta obra; ella misma dice que no es que quiera morir, que lo que no quiere es vivir».
«Un minuto lúcido antes de la noche interminable». Lo escribió Sarah Kane en esta obra, que Leonor Manso pensó siempre como un monólogo. «No vimos nunca a otros personajes», cuenta la actriz, que lleva más de tres años embarcada en este agotador personaje. «La autora sintetiza la energía de sus sentimientos en este relato, que habla de un asunto que siempre ha rozado la oscuridad de la prohibición».
A la actriz le gusta, confiesa, «el teatro que revela cosas ocultas, que mira por el ojo de la cerradura. El teatro es único en su expresividad, porque supone al hombre mirándose a sí mismo, sin intermediarios. El suicidio frecuentemente se esconde, no se habla de él, y por eso el teatro es tan valioso, porque en él se abordan las grandes cuestiones del ser humano».
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