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Tom Ford abandona el grupo Gucci

Actualizado 05/11/2003 - 00:03:38
Tom Ford, al final de uno de sus desfiles
Tom Ford, al final de uno de sus desfiles
PARÍS. Convulsión en el mundo de la moda. Los dos pilares del grupo italiano de lujo Gucci, su presidente, Domenico De Sole, y su diseñador estrella, Tom Ford, abandonarán la compañía a finales de abril de 2004, según informaron en un comunicado conjunto Gucci y el consorcio francés que lo controla, Pinault Printemps Redoute (PPR). De Sole y Ford estaban en negociaciones con PPR para la renovación de su contrato, que vence en abril de 2004, momento en el que PPR se hará con la totalidad del capital de Gucci, del que ya posee un 67 por ciento. Además, PPR ha lanzado una oferta pública sobre la parte que no detentaba del capital de Gucci, a 85,52 dólares por acción, que
concluirá también en abril. «Los intensos esfuerzos de las partes no han concluido en un acuerdo satisfactorio. En consecuencia, consideran que la oferta y el término de los contratos son las condiciones propicias para un cambio de los principales dirigentes del grupo Gucci», afirma el comunicado. En cualquier caso, De Sole y Ford se han comprometido a mantenerse en sus puestos hasta el 30 de abril de 2004 «para asegurar el éxito de las próximas colecciones», añaden.
Perfeccionista hasta el extremo, Tom Ford, de 41 años, es el director artístico de Gucci e Yves Saint-Laurent. El control de Ford en las dos firmas se extiende desde la ropa hasta los perfumes, desde la comunicación de las casas hasta el diseño de las boutiques. «Este trabajo es totalmente narcisista, en cierta manera. Poder decir: la gente tiene que vestirse así, sus casas tienen que ser de esta manera... Para finalmente llegar al objetivo final: el dominio del mundo por el estilo», decía en una reciente entrevista, informa Afp.
La moda y el estilo no fueron, sin embargo, la primera pasión del estilista, nacido en Austin (Texas) e influenciado por Nuevo México, donde vivía su abuela y donde vuelve con asiduidad. Su físico de play-boy lo llevó a estudiar arte dramático, pero su carrera de actor se limitó a la publicidad y algunas apariciones en teleseries. Optó después por la arquitectura, que estudió en Los Ángeles, Nueva York y París, donde unas prácticas de verano en la casa Chloé lo encaminaron hacia la moda.
Ford regresó a Estados Unidos, donde se formó durante varios años con grandes nombres del sector, como Cathy Hardwick y Perry Ellis. En 1990, se incorporó a Gucci para ocuparse de la línea femenina. Pensaba quedarse en la casa uno o dos años y después desarrollar su propia marca, pero en 1994 se convirtió en el gran director artístico de Gucci.
A fines de 1999, el consorcio Gucci compró la casa Yves Saint-Laurent, modista por el que el texano ha confesado que siente una admiración sin límites. El desafío hubiera asustado a otros, Tom Ford lo consideró un «estímulo apasionante». Para Ford, la mujer Gucci es una «estrella de rock que conduce un Maseratti, sexy y provocadora», mientras que la mujer YSL «es una estrella que circula en limusina, una seductora que sabe esperar», decía entonces.
En su opinión, la creación y el mercado van paralelos y la globalización no es una mala palabra. Tom Ford tiene una enorme ambición sólo equiparable a su capacidad de trabajo: sólo duerme cuatro horas por día y dirige varios equipos en Londres, Florencia, Milán y París. Tras ocuparse de la dirección de YSL fue controlando todos los sectores, hasta el punto de rediseñar las boutiques. Bolsos, zapatos, gafas, nada quedó fuera. Relanzó los perfumes emblemáticos de la casa -Opium e YSL Rive Gauche- y creó también dos nuevos, Nu y el provocativo M7, cuya campaña mostraba a un hombre desnudo de frente.
La gente se pelea por asistir a sus desfiles en Milán o en París. Y, pese a que el primero que hizo para Yves Saint-Laurent Rive Gauche, en octubre de 2001, suscitó poco entusiasmo, posteriormente las opiniones cambiaron y hoy se considera unánimemente que logró utilizar los códigos de Yves Saint-Laurent reafirmando al mismo tiempo su estilo.
«Estoy muy triste por un futuro sin Gucci. En los últimos 13 años, esta empresa ha sido mi vida», manifestó ayer el diseñador.El presidente de PPR, Serge Weinberg, lamentó que no se haya llegado a ningún acuerdo. «Este talentoso tándem hizo de Gucci una marca de lujo reconocida mundialmente», dijo.
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