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Ortega Cano busca reencontrarse en el Camino de Santiago

Como un fugitivo dice Ortega Cano que se siente viajando por todo el mundo en esa lucha que tiene interna por asumir la pérdida de Rocío Jurado. Al maestro la casa se le hace grande, enorme, y la

Actualizado 05/10/2006 - 10:37:18
Como un fugitivo dice Ortega Cano que se siente viajando por todo el mundo en esa lucha que tiene interna por asumir la pérdida de Rocío Jurado. Al maestro la casa se le hace grande, enorme, y la vuelta a la normalidad, a la rutina del día a día, le cuesta enormemente. Ha vuelto al trabajo como comentarista taurino, tiene a sus dos hijos a su lado ya en pleno curso escolar, tiene a sus hermanos siempre cerca y a su madre sin separarse, pero no tiene la paz que necesita para poder mirar hacia adelante.
En esa búsqueda y con sus promesas en la mente es como Ortega Cano ha emprendido el Camino de Santiago, el segundo que hace en su vida, y el que tantas veces quiso realizar al lado de Rocío. Salió el pasado domingo desde Burgos y lo hace en compañía de uno de sus hermanos y con el saludo de todos los otros peregrinos que le reconocen en cada parada. Ortega buscaba el silencio pero a cada paso que da se encuentra con las cámaras y reporteros que buscan su imagen de peregrino. Educado y afable el matador contesta a todos, a la gente que le saluda y los periodistas que le interrogan, y repite que necesita encontrarse a sí mismo. Ortega habla porque muchos necesitan explayarse cuando sufren. Resulta sorprendente ver cómo a algunos sus palabras resultan una falta de discreción, un querer estar en los medios. Qué facil es juzgar. Hay que estar en la piel del que sufre y entender que cada uno es como es.
Por eso el largo silencio de Rocío Carrasco también merece todos los respetos. Días atrás se animó a ir a la fiesta de cumpleaños de Miguel Ángel Arenas, Capi, el mismo que ahora se encarga de la carrera musical de su prima Rosario Mohedano. El lanzamiento de la «Chayo» promete dar que hablar. Rocío llegó con su novio Fidel Albiac y todavía con las secuelas del dolor en su rostro. Coqueta y siempre pendiente de su físico se nota que ahora mismo es lo que menos le importa. Si la cara es el espejo del alma por su rostro sin gota de maquillaje y con gesto cansado se ve que aún es pronto para volver a la normalidad.
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