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Aznar destaca «el deber moral de defender la democracia»

ENRIQUE SERBETOENVIADO ESPECIALPRAGA. No es el prólogo de la cumbre del G-8, pero probablemente pretende tener una influencia en la discusión intelectual mayor que la de la reunión de Alemania. La

Actualizado 05/06/2007 - 02:49:56
ENRIQUE SERBETO
ENVIADO ESPECIAL
PRAGA. No es el prólogo de la cumbre del G-8, pero probablemente pretende tener una influencia en la discusión intelectual mayor que la de la reunión de Alemania. La conferencia de Praga sobre «Democracia y Seguridad» y el reconocimiento al papel de los disidentes frente a los totalitarismos, es una «premiere» y no sólo porque se va a reconocer el papel de los que luchan por la democracia a contracorriente, sino porque van a participar personas como Edurne Uriarte o Jon Juaristi, obligados a reconocerse como disidentes en un país democrático como España, porque todavía se tienen que jugar la vida para reclamar su derecho a la libertad.
José María Aznar, uno de los principales impulsores de este encuentro, en el que participa hoy el presidente norteamericano, George Bush, dijo en el discurso inaugural que «la libertad no resulta gratis, hay que nutrirla y defenderla y todos nosotros debemos agradecer a quienes ponen en riesgo sus vidas en contra de regímenes intolerantes, dictadores o fanáticos: desde China a Cuba y desde Irán a Venezuela».
A la reunión, en efecto, han sido invitados muchos que se opusieron desde dentro a las viejas dictaduras comunistas de Europa, ya desaparecidas, y otros que han podido salir a duras penas de los países donde todavía no hay democracia para venir a este encuentro de Praga. El objetivo es, precisamente, como dijo Aznar, rendirles homenaje y expresar el apoyo de las democracias, «proteger la llama de la libertad en esas zonas es responsabilidad de los disidentes, pero también es nuestra responsabilidad. Pueden estar seguros de que nosotros no les fallaremos y las democracias liberales, tampoco fallarán. Estoy seguro de que escuchándoles, manteniendo vivas sus voces, contribuiremos a que sus causas sean nuestra causa, promoviendo la libertad y la prosperidad para todos».
Aznar no hizo ayer referencia expresa a la situación en el País Vasco, pero se da por seguro que la situación allí aparecerá a lo largo de las discusiones. Aunque desde que esta reunión empezó a ser planeada hace un año, la idea de que estuvieran representados los perseguidos por la obsesión nacionalista se ha ido abriendo camino porque, como dijo Aznar, «extender la libertad allá donde no la hay es un deber moral en cualquier parte del mundo».
La intervención de Bush será probablemente simbólica, según el programa no está previsto que pronuncie un discurso formal, aunque su sola presencia reconoce el apoyo a este encuentro, patrocinado por el Gobierno checo y el Ayuntamiento de Praga.
Caída del muro
Junto a Aznar estuvieron ayer Vaclav Havel, ex presidente checo y célebre disidente de la dictadura comunista, y el israelí de origen soviético Natan Sharansky, que también fue perseguido en la Unión Soviética. Los participantes se preguntarán si el impulso de la democratización que el mundo conoció tras la caída del muro de Berlín se ha paralizado al llegar al mundo árabe y musulmán, y si el proceso de democratización contribuye o no a la seguridad internacional.
El diputado popular Jorge Moragas hablará de los caminos más adecuados para la transición de los sistemas totalitarios a la democracia, con la mirada puesta en Cuba, de donde existen pocas esperanzas de que puedan venir los disidentes que han sido invitados a participar.
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