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La víctima del crimen de Ugena murió «desangrado lentamente»

EFETOLEDO. La autopsia practicada al cadáver de César Consuegra Ceballos, de cuya muerte en Ugena están acusados los hermanos Mónica y Francisco Javier M. S., concluye que el joven murió «desangrado

Actualizado 05/02/2009 - 02:52:48
EFE
TOLEDO. La autopsia practicada al cadáver de César Consuegra Ceballos, de cuya muerte en Ugena están acusados los hermanos Mónica y Francisco Javier M. S., concluye que el joven murió «desangrado lentamente» y que permaneció con vida al menos media hora después de recibir las tres puñaladas mortales en el pulmón.
Así lo pusieron de manifiesto los médicos forenses Manuel Picazo y Mónica Casillas, que comparecieron ayer en la vista oral que se sigue por un presunto delito de homicidio contra los dos hermanos, aunque Mónica exculpó a Francisco Javier y se atribuyó en solitario el crimen.
Sin lesiones defensivas
Durante la explicación del informe de la autopsia, que se hizo con la exhibición de grandes fotografías en un proyector de imágenes, los forenses explicaron que en el cadáver de César apenas se encontraron lesiones defensivas y que al menos una de las heridas que acabaron con su vida fue hecha con la suficiente fuerza e intensidad que chocó contra la columna vertebral.
Dada la complexión atlética, la estatura y el peso del fallecido comparada con el físico de la acusada, los forenses dudaron de que esa puñalada la hiciera Mónica.
Aunque no pudieron precisar cuanto tardó en morir César, los forenses dijeron que fue una «supervivencia larga» y que pudo permanecer con vida por lo menos media hora, durante la cual pudo haber sobrevivido de haber recibido asistencia médica.
También dijeron que las puñaladas lo más probable es que se hicieran con un cuchillo de cocina, dado que no ha sido encontrada el arma homicida que el acusado y otro hermano arrojaron en un descampado de Fuenlabrada (Madrid) donde vivían.
También explicaron que la acusada, que fue examinada por la forense dos días después del crimen y que había presentado un parte de lesiones producidas, presuntamente por la paliza que le había propinado el finado, indicó que solo presentaba una contractura muscular en la espalda y dos hematomas poco perceptibles en el muslo derecho y en el gemelo.
Tampoco vio alopecia traumática, que se hubiera podido producir de los tirones de pelo que la acusada refirió que le había infligido la víctima.
Durante la sesión vespertina también compareció un ingeniero de telecomunicaciones, Fernando de la Pinta, que analizó las llamadas que hicieron y recibieron tanto los acusados como sus hermanos entre las 00:43 y las 01:31 horas del 12 de septiembre de 2006, tiempo durante el cual presumiblemente se cometió el homicidio.
El perito concluyó que del mapa de antenas de telefonía móvil que tenía la compañía Telefónica en aquella época se deduce que el móvil del acusado Francisco Javier estaba situado en Fuenlabrada a la una de la madrugada, de lo que se deduce que no estaba en Ugena con Mónica. Respecto al lugar donde se encontraba la acusada en esa franja horaria, el perito no pudo concretar el lugar de donde se hacían porque en Ugena no había antena de telefonía móvil en aquella época y las señales pudieron ser captadas desde otras de la zona.
La vista oral continuará hoy con el informe de conclusiones del fiscal, de la acusación particular y de la defensa.
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