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La oveja «Dolly» sufre artritis, un signo de envejecimiento prematuro que podría deberse a la clonación

La oveja «Dolly» padece artritis y, según su creador, Ian Wilmut, este posible signo de envejecimiento prematuro, que se suma a los ya detectados en sus células, podría ser resultado de defectos genéticos originados en el proceso de clonación. Aunque la artritis puede aparecer en ovejas de más de cinco años, Wilmut aboga por estudiar el estado de salud a largo plazo de todos los animales clónicos.

Actualizado 05/01/2002 - 08:37:26
La oveja clónica «Dolly» sufre artritis en su pata trasera izquierda. Reuters
La oveja clónica «Dolly» sufre artritis en su pata trasera izquierda. Reuters
La oveja más famosa del mundo tiene achaques que no son habituales en ovinos y menos a su edad, aseguró ayer el investigador Ian Wilmut, líder del equipo de investigadores del Instituto Roslin de Edimburgo que logró en 1995 el nacimiento de «Dolly», el primer mamífero obtenido mediante la clonación de células adultas. Con esta última noticia sobre el estado de salud de «Dolly», Wilmut echaba un jarro de agua fría sobre las lucrativas expectativas que las técnicas de clonación habían suscitado recientemente para la obtención de animales idénticos capaces de producir proteínas terapéuticas en la leche o incluso órganos susceptibles de trasplante a seres humanos.
La revelación también se ha interpretado como un duro revés para el investigador italiano Severino Antinori y sus colaboradores que, con la opinión mayoritariamente en contra de la comunidad científica, planean aplicar las técnicas de clonación en humanos con fines reproductivos. Incluso quienes abogan por la clonación de células humanas adultas con fines terapéuticos tienen ahora motivos de preocupación.
TÉCNICAS DEFICIENTES
La artritis de «Dolly» «proporciona una nueva evidencia de que, desafortunadamente, las actuales técnicas de clonación son deficientes», afirmó ayer Ian Wilmut a los medios de comunicación. Este acreditado embriólogo explicó que la oveja clónica padece artritis en la pata trasera izquierda, tanto a la altura de la cadera como de la rodilla. «Dolly» responde bien al tratamiento con inflamatorios pero, según Wilmut, no se puede predecir «cómo va a evolucionar. El hecho de que tenga artritis a temprana edad hace pensar que podría haber problemas». En su opinión, probablemente nunca se sabrá si esta oveja sufre procesos inflamatorios en sus articulaciones por causas naturales o bien como consecuencia de defectos genéticos inducidos por la técnicas de clonación.
«Dolly» nació después de que este equipo escocés transfiriera el núcleo de una célula aislada de una oveja adulta, de la raza Finn Dorsett, al óvulo sin núcleo de otra oveja, de raza Blackface. La fusión, completada con una descarga eléctrica, produjo que los genes del núcleo se reprogramasen hasta su estado embrionario, propiciando el desarrollo del óvulo hasta formar un embrión que fue implantado en una oveja de alquiler. Desde que nació así hace cinco años y medio, «Dolly» ha llevado una vida normal si no fuera por los extremos cuidados y análisis a los que ha sido sometida por los científicos. En dos ocasiones ha dado a luz hasta seis corderos y su estado de salud siempre ha sido satisfactorio. No obstante, estudios realizados en el propio Instituto Roslin suscitaron hace tiempo dudas sobre la posibilidad de que «Dolly» sufra un envejecimiento acelerado. En 1999, Wilmut anunció que un análisis detallado de sus células reveló que tiene los extremos de sus cromosomas más cortos que un grupo de ovejas normales de igual edad, una característica que los científicos asocian a un envejecimiento celular prematuro.
MÁS INVESTIGACIÓN
Una posibilidad barajada desde entonces es que la reprogramación genética del núcleo celular, que exige una compleja activación de muchos genes y la desactivación de otros, fue incompleta o defectuosa. El embriólogo del Instituto Roslin insistió ayer en que la mayoría de las veces la técnica de clonación fracasa y muchos de los animales clónicos que nacen muestran sobrepeso, malformaciones o daños en el sistema inmune. También es cierto que otros equipos, sobre todo relacionados con empresas de biotecnología, han publicado datos científicos que certifican la normalidad de sus animales clónicos. Ante las dudas, Wilmut abogó por investigar el estado de salud a largo plazo de los más de cien animales clónicos obtenidos desde 1995. «Es una tecnología con un enorme potencial para el tratamiento de enfermedades, pero debemos ser cautos», dijo.
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