Madrid

null

Hemeroteca > 04/12/2006 > 

La EMT retira los autobuses de etanol porque Hacienda lo grava «como el whisky»

SARA MEDIALDEAMADRID. La Empresa Municipal de Autobuses de Madrid (EMT) lleva años introduciendo biocombustibles en su flota, con el objeto de hacerla más sostenible y reducir la contaminación

Actualizado 04/12/2006 - 06:48:01
SARA MEDIALDEA
MADRID. La Empresa Municipal de Autobuses de Madrid (EMT) lleva años introduciendo biocombustibles en su flota, con el objeto de hacerla más sostenible y reducir la contaminación emitida. Tiene vehículos que funcionan con gas natural, con hidrógeno y con electricidad. Pero el siguiente paso previsto, los autobuses que se mueven con etanol, se ha parado por una diferencia de criterios con el Ministerio de Hacienda: este biocombustible tiene el mismo tratamiento fiscal en España que un alcohol, lo que lo encarece de tal manera que hace inviable su uso.
En el área de Movilidad no salen de su asombro ante una situación que consideran absurda. «No se entiende que el Ministerio de Medio Ambiente impulse el uso de combustibles ecológicos como el etanol, y que el de Hacienda lo grave no como un hidrocarburo, que ya sería malo, ni por supuesto como un biocombustible, que es lo que es, sino como al resto de los alcoholes; igual que si fuera whisky», explicaron fuentes del área que dirige el concejal Pedro Calvo.
Biodiésel, GNC, híbridos...
La EMT comenzó el proceso de renovación de su flota y la introducción de vehículos movidos por combustibles menos contaminantes hace varios años. En la actualidad, de los 2.015 autobuses que componen el parque móvil de la EMT, 238 se mueven con biodiésel, 174 con gas natural comprimido, 20 son híbridos -de gasóil y electrónicos-, y tres de hidrógeno. En total, suponen más del 20 por ciento del parque automovilístico de la EMT.
A ellos se unen dos vehículos preparados para utilizar como combustible etanol, un tipo de alcohol que, en alguna de sus variantes, se perfila como un recurso energético sostenible y menos contaminante.
De hecho, es utilizado como combustible alternativo en países como Suecia, donde la flota urbana de Estocolmo se mueve con bioetanol, al igual que muchos taxis y vehículos privados.
Pero los etanol-buses madrileños no pueden salir de las cocheras, porque resultan carísimos. La razón, según el Gobierno local, es el tratamiento fiscal de este compuesto químico: «El etanol -explican estas fuentes- no tributa como un biocombustible, sino como un alcohol, y eso supone una enorme carga fiscal sin compensaciones por sus ventajas medioambientales, lo que hace inviable utilizarlo».
El Gobierno local tenía previsto comprar otros etanol-buses, pero «lo hemos tenido que parar» hasta ver si consiguen solucionar las diferencias con Hacienda. Hasta el momento, las gestiones realizadas, dicen en el Ayuntamiento, no han dado frutos: «Hemos hablado con el Ministerio de Medio Ambiente, y también con la Agencia Tributaria y el Ministerio de Hacienda», sin conseguir hasta ahora ningún efecto.
Ni con aditivo
Los responsables locales viajaron a Suecia para conocer su experiencia en este campo, y empresas fabricantes de autobuses como SAAB o Scania propusieron incluso añadirle al etanol «un aditivo que lo desnaturaliza como alcohol, para que así cambiasen la tributación en España, pero no lo admite Hacienda», indica un responsable de Movilidad.
La cuestión del precio no es, en absoluto, una nadería: según los cálculos municipales, el litro de etanol, a consecuencia de tener un gravamen «como si fuera whisky», costaría «entre 8 y 10 euros» en litro, lo que lo convertiría en absolutamente inviable como combustible de un transporte público.
Los autobuses de la EMT que se mueven con diesel gastan «más de un millón de litros a la semana, y su compra se adjudica por subasta, ya que ante estas cantidades una variación de un céntimo repercute muchísimo en el coste final».
Desequilibrio tarifario
Utilizar el etanol, con el precio final que resulta de aplicarle el gravamen destinado a los alcoholes, lo convierte en prohibitivo y, «de tan caro, usarlo descompensaría el equilibrio» entre financiación pública y aportaciones de los usuarios en que se basa la política de precios del transporte público, señalan en el Gobierno municipal.
Las directrices europeas están promoviendo la utilización de biocombustibles para el transporte público, y entre ellos, del bioetanol. «Pero aquí chocamos -dice el Ayuntamiento- con la incongruencia entre el Ministerio de Medio Ambiente y el de Hacienda». E insisten en la misma argumentación: «En Europa, el etanol se considera biocombustible, medioambiental y fiscalmente; en España, no sólo no está subvencionado, sino que el gravamen encarece su coste una barbaridad».
El bioetanol no se utiliza sólo para determinado número de autobuses de la EMT; también el área de Medio Ambiente ha elegido este combustible para seis de sus vehículos flexibles dedicados a la inspección ambiental. Estos son los primeros de la flota municipal en utilizar este combustible, pero en verano de 2007 serán ya 41 los coches que se muevan con bioetanol en el área de Medio Ambiente.
En este departamento calculan que la reducción anual de dióxido de carbono gracias a este cambio en el combustible será de 104 toneladas.
Para surtir a estos vehículos, Medio Ambiente ha puesto en marcha también la primera estación de suministro de E85 -el etanol generado a partir de la fermentación de restos agrícolas-. El uso de bioetanol supone, según los estudios de esta área, una reducción de un 70 por ciento en las emisiones respecto al empleo de gasolina de 95 octanos.
Proyecto BEST
Pero no es sólo Madrid la que se ha «embarcado» en este cambio de los combustibles tradicionales por otros menos contaminantes. De hecho, el uso de bioetanol para el transporte sostenible es el objetivo de un programa europeo, el Proyecto BEST -bioetanol para un transporte sostenible-, cofinanciado por la Unión Europea y en el que participan varios países en todo el mundo.
La idea consiste en llevar a cabo una sustitución a gran escala de la gasolina por bioetanol, tanto en vehículos ligeros como pesados. El proyecto se desarrolla en colaboración con varias ciudades y regiones, fabricantes de automóviles, productores de carburantes y estaciones de suministro.
En concreto, participan nueve regiones o ciudades: Estocolmo -Suecia es la principal colaboradora y también la coordinadora del programa-, Dublín (Irlanda), Rotterdam (Países Bajos), Somerset (Reino Unido), Nanyang (China), La Spezia (Italia), Sao Paulo (Brasil), una mancomunidad de municipios del norte de Suecia, el País Vasco y Madrid.
En todas ellas se persigue una meta: la sustitución de más de 8.000 coches y 125 autobuses que antes de cuatro años deberán ser impulsados por bioetanol.
La inversión total destinada por Madrid al proyecto BEST es de casi un millón de euros, de los que la Unión Europea financia prácticamente un 50 por ciento.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.