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Otros cuatro detenidos en la operación Nova, uno de ellos imputado en el 11-M

Actualizado 04/11/2004 - 09:57:35

Agentes de la Comisaría General de Información de la Policía detuvieron ayer por la mañana a un nuevo implicado en la operación «Nova II», Faisal Allouch, de 34 años, que ya estuvo detenido por su implicación en los atentados del 11-M. Tras permanecer en prisión algo más de un mes, acusado de un delito de colaboración con banda armada, Allouch quedó en libertad con cargos el 5 de mayo. El juez Del Olmo, además, le impuso una serie de medidas cautelares. Este individuo, al que los agentes han llegado gracias a la declaración de algunos de los últimos trece arrestados, fue localizado en su vivienda del barrio de Villaverde.

Precisamente en este piso se celebraron reuniones de algunos de los implicados en los «trenes de la muerte», en concreto Serhane ben Abdelmajid Fakhet, alias «el Tunecino» y líder espiritual del grupo, y Said Berraj, «el Mensajero», en la actualidad en paradero desconocido. Además, a estos encuentros acudía Abdezarrak Azzi, detenido en Madrid en la operación «Nova II» y encarcelado por orden de Baltasar Garzón el pasado martes.

Dos células

En el auto de prisión de este último sospechoso, el juez de la Audiencia Nacional asegura que la célula de Madrid desmantelada la semana pasada fue creada a instancias de Mustafa Maimouni, en la actualidad preso en Marruecos por su vinculación con los atentados de Casablanca, quien a su vez recibió la orden de Abdelatif Mouratik, «Malek el Andalusi», al que Garzón considera «operativo de Al Qaida» e «integrante del Grupo Islámico Combatiente Libio».

Maimouni, siguiendo por tanto las instrucciones del anterior, fundó en 2002 dos células que se integrarían en Al Qaida, una en Kenitra (Marruecos) y otra en Madrid. En cuanto a la primera, creada en diciembre de 2002, Jamal Zougam, uno de los autores materiales del 11-M, puso en contacto en Tánger a Maimouni con Salahaddine Benyaich, «Abu Mouguen», implicado por su parte en los atentados de Casablanca. Resultado de este encuentro fue la creación del grupo de Kenitra.

«Entre finales de 2002 y febrero de 2003 -afirma Garzón en su auto- Maimouni forma una célula en Madrid», cuyos integrantes se reunían periódicamente en varios domicilios. Las sesiones duraban entre seis y ocho horas y los asistentes veían cintas de vídeo con sermones y escenas de la «yihad». «El material era controlado por el emir Maimouni, cambiaban el lugar y la hora de reunión y se preparaban para la yihad en cualquier país del mundo, incluido España», señala el juez.

Según el auto, con este individuo y otro de los implicados en los crímenes de Casablanca -Driss Chebli- se integra en el grupo de Madrid Abderrafak Azzi, alias «Abderrazak el de Marrakech», que habría viajado a Afganistán para realizar cursos de adiestramiento en el manejo de armas. También lo hace Mohamed Larbi ben Sellam, en paradero desconocido e imputado en el sumario de Marruecos, quien distribuía las cintas de vídeo de Abu Qutada -líder religioso de Al Qaida en Europa y residente en el Reino Unido- y tenía asimismo relación con Rabei Osman «el Egipcio», uno de los «cerebros» del 11-M, detenido en Milán. Otros de los citados por Garzón son «el Tunecino», uno de los suicidas de Leganés; Mohamed el Ouazzani, en paradero desconocido; Abdelkrim el Ouazani, enviado a prisión el martes por su implicación en la «Nova II» e inquilino del piso donde se reunía la célula; Samir Ben Abdellah, imán de la mezquita de Torrejón en paradero desconocido; los hermanos Noureddine y Azzedine Bellid; Said Berraj, imputado en el 11-M y huido; Mohamed Afalah -huido del 11-M- y Said Rehou, también en paradero desconocido. Finalmente, al grupo pertenecía Jamal Zougam, dueño del locutorio de Lavapiés, aunque éste no asistía a las reuniones.

El grupo de Levante

En un segundo auto en el que se ordena el ingreso en prisión de otros cuatro detenidos en la «Nova II», el juez los implica en un grupo creado este mismo año por Mohamed Achraf en Levante, «de igual tendencia salafista extrema», que aprovechó la existencia de estructuras anteriores vinculadas con el GIA. El magistrado se refiere a la caída en 1997 de cuatro terroristas -tres de ellos detenidos en la operación «Nova I»-, liderados por Allekema Lamari, séptimo suicida de Leganés.

Uno de los ahora encarcelados, Hocine Kedache, habría cobijado a Lamari de junio a septiembre de 2003 en su domicilio cuando éste se hallaba en busca y captura. Garzón, no obstante, otorga el papel principal de este grupo a Djilali Mazari, al que califica como emir local del mismo y bajo cuya dirección se estructuró. Por su parte, Salah Zelmat habría ocultado las cartas que incitaban a la yihad y que fueron recibidas o remitidas por Achraf. Esas misivas eran entregadas a Smail Latrech, detenido en la operación «Nova I» en El Ejido (Almería). Finalmente, a Ahmed Chebli le atribuye una labor de «menor entidad»: servir de contacto con otros miembros del grupo.
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