Cultura

Cultura

Hemeroteca > 04/11/2003 > 

El Reina Sofía refuerza su colección con la llegada al museo del primer rothko

Actualizado 04/11/2003 - 00:28:21
«Sin título (Orange, plum, yelow)», de Mark Rothko
«Sin título (Orange, plum, yelow)», de Mark Rothko
MADRID. El expresionismo abstracto norteamericano (movimiento al que pertenece Mark Rothko) es una de las principales lagunas de la colección de este museo
Es un secreto a voces que el Museo Reina Sofía tiene importantes lagunas en su colección. En los últimos años se han cubierto, sólo parcialmente, dichas carencias, gracias, sobre todo, a daciones como la que nos ocupa. Poco a poco, el «Guernica» (estrella indiscutible del museo) ha ido acompañándose de otras obras del artista malagueño gracias a la que se conoce como «Operación Picasso».
Pero, por mucho esfuerzo que se haga en este sentido (los buenos picassos que aparecen en el mercado son codiciadísimos y cotizadísimos), resulta difícil (y algo absurdo) competir con dos museos dedicados monográficamente a él en España: primero en Barcelona y, ahora, también en Málaga. En el CARS se han emprendido, además, otras ambiciosas «operaciones»: Miró y Gris fueron sus protagonistas. La colección de estos artistas (especialmente, los periodos peor representados en su colección) se ha ido enriqueciendo con compras tan destacadas como «La casa de la palmera» del primero. Seis mirós por 2.600 millones de las desaparecidas pesetas y siete obras de Juan Gris por 1.770 millones fueron algunas de las adquisiciones más llamativas.
Tarde y demasiado caras
Hay quien opina que se está llegando «tarde y mal» a estas compras, que se están pagando precios desorbitados. Un ejemplo: se desembolsó 100 millones de pesetas por un barceló -hasta hace poco mal y escasamente representado en el museo-, cuando pocos meses antes se le había ofrecido al CARS por mucho menos. Pero, quizás, la generación peor representada en el Reina Sofía sea el expresionismo abstracto norteamericano, uno de los puntales del arte contemporáneo. Llama la atención que apenas cuente en su colección con obras de Motherwell, Sam Francis o Twombly, entre otros. Pero nada de las grandes figuras de este movimiento. Se echan en falta grandes obras de Pollock, de Jasper Johns, de Rothko, de Willem de Kooning...
A estas alturas, resulta muy difícil hacerse con piezas maestras de estos artistas, porque su cotización ha subido de tal manera que resultan inaccesibles para los presupuestos habituales de cualquier museo en nuestro país. Hubo una tentativa de comprar un excelente pollock, pero el precio parecía desorbitado y, finalmente, no se adquirió. De ahí la importancia de la dación de este rothko. Aunque se hizo efectiva en abril, no será hasta mañana cuando se presente oficialmente en un acto al que acudirán la ministra de Cultura, Pilar del Castillo; el presidente del Patronato del museo, Juan Manuel Urgoiti; el director del CARS, Juan Manuel Bonet, y el gerente de la Fundación Caja Madrid, Rafael Spottorno.
«Sin título (Orange, plum, yellow)», de 1950, fue comprado por Caja Madrid a la galería Marlborough de Nueva York por 3.350.000 euros y con él ha pagado sus impuestos. Esta fórmula (dación es su nombre) es utilizada habitualmente por Caja Madrid. El primer rothko que entra en el CARS es un óleo sobre lienzo (176,9 por 101,6 centímetros), que fue adquirido por la galería neoyorquina en 1969 directamente al artista y ha formado parte de exposiciones en Gran Bretaña y México.
Colores metafísicos
Marcus Rothkowitz (verdadero nombre de Mark Rothko) nació en Rusia en 1903 y murió en Nueva York en 1970. Pintor de culto y referente indiscutible del siglo XX, son famosos los juegos de color de sus series entre 1947 y 1969, hasta llegar a las «pinturas negras» de su última etapa. Destacan sus «rectángulos flotantes» realizados con capas de colores «tenues y autoluminosos», que se han interpretado como afirmaciones sobre la meditación, lo metafísico y lo sublime. En el cuadro del Reina Sofía, la gradación de color va del naranja al amarillo.
La dación de Caja Madrid se completa con el cuadro «A Família» (1925), de la brasileña Tarsila do Amaral. Se trata de un óleo sobre tela (79 por 101,5 centímetros), que ha sido adquirido a una galería de Sao Paulo, Flavio Cohn Escritorio de Arte, Ltda. Esta dación completa otro hueco importante de la colección del museo, pues hay no pocas facetas del arte moderno y contemporáneo iberoamericano que no tienen presencia en el Museo Reina Sofía. Otra asignatura pendiente, pues, del CARS del siglo XXI, que afronta su ampliación con grandes expectativas. Esta artista brasileña (1886-1973), hija de terrateniente y criada en el seno de la elite del país, frecuentó los ambientes artísticos europeos de la época, llegando a conocer a Picasso, De Chirico, Brancusi...
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.