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Descabezada la cúpula de ETA con la detención en Francia de «Mikel Antza» y «Anboto»

El dispositivo, desarrollado por la Policía gala y la Guardia Civil, permitió intervenir casi mil kilos de explosivos y numerosas armas, incluidos lanzagranadas

Actualizado 04/10/2004 - 08:20:45
La juez francesa Levert se desplazó a Bayona para seguir «in situ» la operación.AFP
La juez francesa Levert se desplazó a Bayona para seguir «in situ» la operación.AFP

MADRID. Los máximos dirigentes de la banda terrorista ETA en la actualidad -Mikel Albizu Iriarte, «Mikel Antza», y su compañera sentimental, Soledad Iparragirre, «Anboto»- fueron detenidos cerca de las seis de la madrugada de ayer en la localidad de Salis de Bern (suroeste de Francia) en el curso de la operación más importante contra ETA desde la que supuso, en 1992, la caída de la dirección etarra en Bidart.

El dispositivo fue llevado a cabo de forma conjunta por la Policía francesa y la Guardia Civil y se ha saldado, de momento porque las actuaciones siguen abiertas, con la detención de 20 personas en Francia y de un camionero en Burgos, presunto responsable de los últimos atentados contra instalaciones eléctricas.

Cuatro años de investigaciones e informaciones sobre el «aparato logístico» de la organización criminal culminaron con una redada que, además de los dos cabecillas y los otros 18 etarras, permitió desmantelar al menos cuatro depósitos de armas y casi una tonelada de explosivos. En una rueda de prensa ofrecida a las siete de la tarde, el ministro Alonso aseguró que la operación seguía abierta, por lo que no se descartaban nuevos arrestos y el hallazgo de nuevos escondites.

Hasta la hora del cierre de esta edición, los agentes de la Policía habían localizado cuatro zulos. Los escondites fueron descubiertos en cuatro viviendas, todas ellas caseríos aislados, edificadas en las localidades de Ayherre, Urrugne, Saint Pierre d´ Irube y Briscous. En ellos, se hallaron casi mil kilos de explosivo (630 kilos de dinamita titadyne, robada por ETA en Grenoble y Plevin y, al menos, otros trescientos kilos de clorato de sodio más otras sustancias empleadas en la fabricación de artefactos en cantidades pendientes de determinar). Además, se localizaron unos 60.000 proyectiles, decenas de armas de todo tipo (fusiles de asalto y ametralladoras, entre otras) y armamento pesado (de guerra), como lanzagranadas y lanzamorteros.

20.000 euros enterrados

Los detenidos disponían también de una importante cantidad de dinero. Parte -aunque aún no se ha contabilizado- fue encontrado en el zulo de Briscous y 20.000 francos más estaban enterrados en un bote en un lugar próximo al domicilio de «Mikel Antza». Allí fueron intervenidos también varios ordenadores.

Fuentes antiterroristas resaltan la gran magnitud de esta operación porque no sólo se ha conseguido descabezar a ETA sino que, además, se ha desmantelado prácticamente todas sus reservas de armamento y explosivo. Así lo puso de manifiesto un comunicado emitido por el Ministerio francés del Interior. Su titular, Dominique de Villepin, llamó por teléfono a su homólogo en España, José Antonio Alonso, para felicitarse por el éxito de la operación.

«Mikel Antza», número uno de la organización terrorista, venía siendo buscado desde hace tiempo. La Policía le perdió la pista el pasado 2 de abril, después de que lograra escapar de una redada en la que cayeron el entonces jefe de logística, Félix Ignacio Esparza Luri, y el coordinador de los diversos aparatos etarras, Félix Alberto López de Lacalle, «Mobutu». No mucho tiempo después, sin embargo, se le volvió a localizar y el cerco se ha ido estrechando hasta que ha sido posible su detención. Algunas fuentes aseguran que, en principio, la Policía no esperaba encontrar ni a «Antza» ni a su compañera sentimental, «Anboto», en el lugar de las detenciones, y desmintieron que en la casa estuviera con ellos el hijo de ambos.

Con el fin de asegurar la identidad del cabecilla y de su compañera, sus huellas dactilares fueron enviadas ayer a España. El cotejo dio positivo. Soledad Iparragirre, «Anboto», es considerada responsable de los «comandos legales» de la banda desde 1993; también se encargaba del cobro, gestión y distribución del llamado «impuesto revolucionario».

La importancia de esta operación policial se pone de manifiesto en el amplísimo despliegue humano: unos 150 policías franceses se desplazaron al Departamento de los Pirineos Atlánticos para practicar las detenciones y los numerosos registros bajo la supervisión de las jueces antiterroristas de París Laurence Le Vert y Marie-Antoniette Houyvet, que viajaron a Bayona para seguir «in situ» la redada. Miembros de la Guardia Civil estuvieron presentes también junto con los agentes del servicio de Renseignements Generaux movilizados desde París, Burdeos y Bayona; junto con los de la Policía Judicial, llegados de Burdeos y Toulouse; con la División Nacional Antiterrorista de París y con la unidad especial de asalto, denominada Raid. La mayoría de las veintiún detenciones se practicaron de forma coordinada y casi contemporánea en varias localidades francesas -Salies de Bern, Saint Pierre d´ Irube, Briscous, Ayherre, Domezain Berraute, Urrugne y Hendaya-, todas ellas ubicadas en el suroeste del país.

Un camionero, detenido en Burgos

Sólo uno de los arrestados, Pedro Alcantarilla Mozota, lo fue en España, concretamente en Burgos. Fuentes de la lucha antiterrorista sospechan que este individuo, camionero de profesión, sea el responsable de los últimos atentados registrados en nuestro país contra centrales eléctricas. Su esposa, Lourdes Urdanpilleta, fue capturada en su casa de Urrugne. Todos detenidos de nacionalidad española tienen fijada su residencia legal en Francia, donde no estaban fichados por la Policía.
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