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Un mundo de ilegales y yermas

MOSTRA DE VENECIAE. RODRÍGUEZ MARCHANTEENVIADO ESPECIALVENECIA. Aún no se había repuesto el personal de la impresión de ver a Helen Mirren agarrada a su bolso como una reina en la película de Stephen

Actualizado 04/09/2006 - 09:20:20
Aún no se había repuesto el personal de la impresión de ver a Helen Mirren agarrada a su bolso como una reina en la película de Stephen Frears cuando la Mostra se sacó de la chistera la única película hispana de la sección oficial; hispana sólo, o porque, la dirige el mexicano Alfonso Cuarón, ya que está rodada en Londres y en inglés; sus protagonistas son Clive Owen, Julianne Moore y Michael Caine y se ha exprimido en imágenes después de adaptar una historia de P. D. James. El resultado es «Children of Men», un fogonazo crepuscular que ni siquiera se podría considerar ciencia ficción, pues está empapado por completo de presente, tanto en su forma como su en fondo.
La forma es, digamos, antifuturista, con la cámara muy suelta, todo desaliñado, embarrado y sin que aparentemente haya pasado un día más del próximo jueves en los coches, los trajes, las armas o los modales... En cuanto al fondo, podría considerarse como un efecto resacón de la portada de cualquier día de cualquier diario (bueno, de cualquier diario no, sólo de algunos): la ciudad es un estercolero, hay tanta seguridad como en el interior de la jaula de los tigres, a los ilegales (que son casi todos) los trincan y encierran en jaulones... Y lo más noticioso: hace unos treinta años que nuestra especie se quedo yerma, no ha habido desde entonces más nacimientos y... acaba de morir el hombre más joven del mundo, obviamente casi un treintañero.
La acción enseguida se desmelena y la trama crepuscular se convierte en pura intriga y agitación porque hay que afrontar el milagroso hecho de que, de repente, hay una mujer embarazada... Se pasa, pues, del apocalipsis al génesis, aunque dejamos los nudos de la trama para hablar de algunos de los personajes, como el que interpreta Michael Caine, un viejo «jipi» que vive escondido en el campo con una mujer en coma y cultivando su propia hierba: el personaje tiene la gracia que le otorga un Michael Caine disfrazado de John Lennon canoso y colgado.
El director de «Y tu mamá también» y del último Harry Potter consigue crear en «Children of Men» un cuadro desolador de nosotros mismos y subraya la ironía de contar como ciencia ficción algunos de los males que ya lleva el hombre colgados de la chepa (y se dice el hombre como especie, de ahí que no usemos el políticamente correcto de los vascos y las vascas). Las escenas bélicas, de guerrilla y de escaramuzas callejeras están filmadas desde el interior de las balaseras, con un impresionante trazo hiperrealista, con la cámara boqueando junto a los protagonistas y a la espera de cualquier cosa.
Bueno, lo de Cuarón fue ayer lo mejor del día, porque la competición no tuvo demasiada piedad en su siguiente cita en pantalla; una película austríaca titulada «Fallen», dirigida por Barbara Albert e insoportable casi desde el mismo instante de comenzar. Una historia mórbida sobre un encuentro de antiguas amigas del colegio alrededor del cadáver de uno de sus compañeros, al que ni se le conoce ni ganas... La estructura es sencilla, muchas conversaciones llenas de «maldad femenina» en su peor version, acompañadas por algún que otro flashback sin interés y alguna que otra agudeza visual, como ésa de insertar en foto fija algún momento «cumbre» que se verá posteriormente: como previniendo al espectador. Duraba poco, apenas noventa minutos, pero lo suficiente para tapar con su presencia la final de baloncesto de España contra Grecia, pues coincidía en hora. Eso, seamos sinceros, tampoco le ayudó al engendro a caer bien.
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