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Victoriano Muñoz Cava: «Lo que no se puede pensar hoy es en hacer kilovatios con gas»

Ingeniero, ha elevado Acerinox al primer lugar del mundoJAIME GARCÍABlanca TorquemadaAntonio AstorgaVirginia RódenasSu tatarabuelo, José Muñoz, defendió heroicamente junto a Daoíz y Velarde el Parque

Actualizado 04/05/2009 - 04:53:03
Su tatarabuelo, José Muñoz, defendió heroicamente junto a Daoíz y Velarde el Parque de Artillería de Monteleón frente a las mesnadas napoleónicas. Su abuelo, inventor, se trajo de París el primer coche de Lérida, un Berliet. Su padre fue un gran ingeniero. Él, Victoriano Muñoz Cava, nació a los cuatro días de estallar la Guerra Civil mientras se quemaba la Iglesia del Carmen, que flanqueaba su casa. Ahí empezó a forjarse ya en acero inoxidable.
-¿Por sus venas circula esa aleación?
-Siempre tuve la vocación de ingeniero. Me forjé en el extranjero durante los veranos. De ahí me viene la vena. He tenido mucha suerte en la vida. El acero inoxidable era sumamente caro; la producción, muy artesanal y manual. Pero los convertidores, la colada continua y los laminadores revolucionaron la tecnología y lo hicieron asequible: más barato y de mejor calidad.
-Y lo vio con un binocular esclarecedor.
-Y lo viví. Nadie, creo, ha empezado tan joven en algo -acabé la carrera con 24 años- y se ha retirado tan tarde, a mis 71. Disfruté todas las etapas.
-Marcelino Oreja recuerda a Talleyrand -«un ministro de Exteriores tiene que serlo y ejercer como tal las 24 horas»- para ilustrar su constancia empresarial.
-Marcelino es muy amigo y demasiado generoso. Yo he logrado dormir bien, pero me he dedicado a la empresa totalmente. Me llenó y me realizó.
-Dos hombres machadianamente buenos y excepcionales han sido sus maestros de energía: su padre, Victoriano Muñoz Oms, y José María Aguirre Gonzalo.
-Me formaron en la ingenería y empresa. Mi padre fue muy creativo, honrado, tenaz, y en mi mujer e hijos veo la continuidad. Los ejes de mi vida son familia, carrera y acero inoxidable.
-¿Cómo industrializó la Roca?
-Al cerrar la verja existía un paro tremendo en Gibraltar. Las industrias se fueron a la bancarrota. Y pensaron en una empresa de acero inoxidable. Cuando me hice cargo pensé que era descabellado porque el consumo estaba en Cataluña, País Vasco, Zaragoza y Valencia. La exportación y el puerto propio fueron claves. No estuvo mal.
-El gran presidente Kai, de la empresa Nisshin, figura preeminente de la industria japonesa, ante sus directivos nipones le definió con un viejo proverbio: «El discípulo [o sea, usted] aventaja al maestro».
-Los japoneses venían en plan de terreno conquistado a exportar acero inoxidable. Y este hombre se enfadó al hacer el proyecto de América porque les habíamos pasado por delante.
-Su padre fue pionero aquí de la energía nuclear y usted enarbola hoy su defensa.
-Y en 1990, cuando decirlo era políticamente incorrecto: si se cierran las centrales nucleares, la industria española no tendrá nunca un coste aceptable de la energía. Y es lo que ha pasado. La eléctrica es básica para la industria. Lo que no se puede pensar es en hacer kilovatios con gas.
-Tras 37 años de beneficios ininterrumpidos, 10.000 puestos creados, se retira y deja Acerinox en la cumbre mundial.
-Con las inversiones de 430 millones de euros en curso, desde principio de año, es la primera empresa del mundo con una capacidad de producción de 3,5 millones de toneladas. Un orgullo.
-No hay genios de energía como usted.
-No soy pesimista. La juventud está preparada. Hace falta que el Plan Bolonia se encauce, y el tema energético.
-¿Se le acabarán las pilas a la crisis?
-Con una energía eléctrica cara y unas leyes laborales y fiscales antiguas no vamos a ningún lado. Y eso hay que afrontarlo con suma dureza y urgencia. Yo creo que lo mejor sería hacer un Gobierno de coalición.
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