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Interpretación Maestros de estrellas

TEXTO: PEDRO TOUCEDA FOTOS: J. DE DOMINGO, SIGEFREDO, I. GIL

Actualizado 04/05/2008 - 10:08:46
Juan Carlos Corazza entre un grupo de alumnos. A la escuela del profesor argentino siguen acudiendo figuras como Javier Bardem o Sergio Peris-Mencheta  Cristina Rota, actriz, directora y maestra del arte de interpretar
Juan Carlos Corazza entre un grupo de alumnos. A la escuela del profesor argentino siguen acudiendo figuras como Javier Bardem o Sergio Peris-Mencheta Cristina Rota, actriz, directora y maestra del arte de interpretar
El talento no es un don celestial, sino el fruto del desarrollo sistemático de unas cualidades especiales», comentó en cierta ocasión el actor José María Rodero. En nuestra visita a algunas de las escuelas de actores más afamadas del país, eso siempre sale a relucir. Sin trabajo, sin compromiso día a día con la interpretación, no hay recompensa. En los últimos años, diversos actores españoles han dado el salto a las superproducciones de Hollywood. Javier Bardem, Penélope Cruz o el caso más reciente de Sergio Peris-Mencheta -quien interpreta al boxeador argentino Óscar «Ringo» Bonavena en «Love Ranch», un filmedirigido por Taylor Hackford y coprotagonizado por Joe Pesci y Hellen Mirren- están en la mente de todos. Otros muchos no ocupan tan a menudo las primeras páginas de las revistas, pero también dejan su buen hacer en numerosas producciones teatrales, películas y series de televisión. Pero detrás del éxito de todos ellos hay unas escuelas y unos maestros de actores que llevan años enseñando a diversas generaciones. Algunos, como el actor y director argentino Juan Carlos Corazza, continúa trabajando con muchos de sus antiguos alumnos en seminarios de reciclaje y también realiza distintos tipos de «coach», incluidos los actorales (preparación individual para la creación de un personaje). En más de una ocasión, al recoger un premio, hemos escuchado a Javier Bardem agradecerle su continuo apoyo. ¿Qué siente uno en ese momento?
«Pues la verdad es que lo primero que se siente es mucha gratitud -reconoce Juan Carlos Corazza-. Me siento muy agradecido y reconocido de que un actor como Javier se acuerde de nosotros en esos instantes y de que siga apostando por el trabajo que aquí ha aprendido y continúa viniendo a buscar. Y lo mismo que digo de Javier, lo puedo decir de otros muchos. Personalmente me alegro de un modo especial cuando se premia a actores comprometidos con la investigación permanente, porque eso hace mucho bien a las generaciones que vienen.» Personajes como el que Bardem interpreta en «No es país para viejos» y por el que obtuvo el primer Oscar que consigue un actor español, han sido pergeñados junto a Corazza en esta escuela de actores que lleva funcionando desde 1990 y que cuenta en su plantel de profesores con profesionales del prestigio de Rosa Morales, Manuel Morón o Consuelo Trujillo. «En el "coach" con Javier -continúa Corazza- hacemos una creación conjunta de personajes y luego los directores han sabido apreciar y aprovechar estas creaciones. Él tiene un gran talento, una capacidad de trabajo increíble y es muy minucioso con los detalles. Otro de los papeles que preparamos conjuntamente fue el personaje de "Mar adentro", en el que Javier hizo un papel bárbaro.»
Pese a que en España este tipo de forma de trabajo es poco conocida por los profanos, en países como Estados Unidos siempre se ha sabido que muchos de los grandes actores siguen acudiendo durante toda su carrera a seminarios de reciclaje o haciendo «coach». Katharine Hepburn, Meryl Streep y muchos otros lo comentaron en su momento como la cosa más normal del mundo. En nuestro país sin embargo, ha habido sobre el tema una especie de extraño ocultismo. «Cosa que me parece antinatural -dice Corazza-. El mismo Paul Newman declaró una vez, cuando tenía 60 años, que continuaba dando clases.»
Peris-Mencheta
Otro actor que trabaja muy estrechamente con el estudio de Juan Carlos Corazza es Sergio Peris-Mencheta. «Sergio aprendió con nosotros. Hizo aquí la formación básica y también ha realizado cursos para profesionales. Es de los actores más representativos de la escuela, un actor con mucho compromiso con nuestra línea de trabajo... Recientemente hemos tenido la oportunidad de preparar algo muy especial, el personaje de "Ringo" Bonavena para la película "Love Ranch", de Taylor Hackford.»
Pero, además de estos trabajos con profesionales, en la escuela de Corazza se realiza la formación básica de decenas de aspirantes a actores que por allí pasan. «Tratamos de sentar las bases para que alguien que entre aquí siendo un principiante alcance esa formación básica. Enseñamos a los alumnos las herramientas y las técnicas para que aprendan a encuadrar y ordenar su trabajo y, de alguna manera, a desarrollar una autonomía para crear un personaje, para trabajar con un guión o una obra de teatro y para ofrecer su material a un equipo coordinado por un director. Es importante para nosotrosque los actores aprendan a utilizar su imaginación, pero al servicio siempre de un relato, de un personaje, de un carácter.»
La directora y actriz argentina Cristina Rota es una de las grandes figuras de la enseñanza actoral en España. Desde que comenzó su labor en nuestro país, hace más de dos décadas, su escuela siempre ha estado entre las más prestigiosas. Por ella pasan cada año alrededor de 350 alumnos -a los que hay que añadir otros 100 itinerantes de los diversos seminarios- y trabajan 26 profesores entre los que hay artistas y profesionales muy reconocidos. «Cuando llegué aquí este ámbito se encontraba muy desangelado. Para mí hubo tres referentes entonces. El primero fue William Layton. Su escuela abrió camino a todas las que existen ahora. Sin su labor, a nosotros nos hubiera costado muchísimo más todo. Otro referente fue Juan Margallo, que tenía entonces "El Gayo Vallecano"y trabajaba también con Layton. Era una persona muy coherente y un gran militante del teatro. Y el tercer referente fue Puigserver con el Lliure. Yo, al ver su forma de trabajo, me dije: "Ah, pero si se puede hacer aquí teatro independiente".»
Han sido tantos los años de enseñanza y han pasado por su escuela tantos alumnos que ahora son grandes actores que es difícil hacer una lista de todos, «aunque recuerdo muy especialmente a una generación que parecía un tanto caótica, pero que tenía mucha energía. Era la formada por mi hijo, Juan Diego Botto, Penélope Cruz, Cristina Marcos, Willy Toledo, Alberto San Juan, Ernesto Alterio, Ana Torrent... Fue una generación de gente apasionada por el conocimiento y por la cultura, por el teatro, por el cine... Con muchos de ellos sigo manteniendo contacto, además de con mi hijo, como es obvio. Algunos me piden consejo para determinados proyectos o papeles que tienen que abordar. Pero esta parte de mi labor prefiero no publicitarla demasiado».
Cristina Rota, quien además de su escuela dirige el Centro de Nuevos Creadores y la Escuela de Cine Municipal de Alcorcón, es una amante de la palabra -«cada palabra esconde secretos insondables»- y de la continua evolución -«en esta profesión hay que reinventarse, hay que fundar ideas continuamente, sorprender a los alumnos...»-. Éstos a su vez sorprenden al público en un divertido y original espectáculo de prácticas escénicas que se desarrolla entreseptiembre y julio en el Teatro CNC-Mirador: «La katarsis del tomatazo». «Para mí, el actor es un revelador de los conflictos del alma y creo que quien quiera ser intérprete debe tener primero vocación, y, luego, muchas ganas de trabajar. En la escuela intentamos abarcar una amplia gama de materias, que van desde la danza o la Historia del Teatro a la técnica vocal. Ponemos mucho el acento en el movimiento, en el desarrollo de la intuición y en las prácticas escénicas.»
Francisco Vidal, es otro veterano de la enseñanza de actores. Director y actor, todavía le reconocen en la calle por su papel de cura en la célebre serie de los setenta «Crónicas de un pueblo». Vidal es uno de los profesores del mítico Laboratorio de Teatro William Layton. «Entré en contacto con Layton cuando tenía 17 años, a través de Miguel Narros. Éste me conocía de unas pruebas que me había hecho para un montaje de "Así que pasen cinco años", de Lorca. Aunque yo había venido a Madrid para estudiar en la universidad, mi verdadera vocación era la de actor. Tiempo después de aquella prueba coincidí con Narros viendo una obra de teatro y me dijo que iban a abrir una escuela de actores que iba a dirigir Layton. Era una escuela para profesionales, pero éstos, entre que estaban muy ocupados o creían que ya no tenían nada que aprender, apenas acudieron y la idea no prosperó. Entonces se pensó en hacer una escuela para estudiantes de interpretación. Primero -corría el año 1963- fui alumno, después, cuando se formó compañía, entré en el cuadro de actores y más tarde Layton me nombró profesor.»
Figura emblemática
El actor y profesor de actores estadounidense William Layton llegó a España a mediados de los cincuenta tras haber conocido al gran maestro de estrellas Lee Strasberg y de estudiar con el no menos prestigioso Sanford Meisner. «Layton tenía dos pilares fundamentales -cuenta Vidal-. Uno era su ética del teatro, que se basaba en su amor por el teatro y por el trabajo. El otro era su ética de la verdad. Decía que lo que sucedía en un escenario tenía que ser verdad. Por ejemplo, si había una escena de una pareja de enamorados, éstos no nos tenían que contar que estaban enamorados, sino que ese amor debía verlo el público.»
En este «laboratorio», por el que han pasado actores como Ana Belén, Julieta Serrano, Juan Luis Galiardo, Fernando San Segundo, Chema Muñoz, Silvia Espigado o Najwa Nimri, siguen fieles a las directrices del gran maestro, pero sin dejar de investigar. «Layton enseñaba que había que partir de una base fundamental, que es la Stanislavski, y que luego esa base tiene que irse desarrollando... Yo creo que hay tantos métodos como actores. Un actor debe coger de cada profesor lo más intersante para luego hacerlo suyo y darle sus propios matices. Para nosotros es muy importante desarrollar la creatividad, la intuición, la personalidad y la seguridad del actor. Esta es una profesión donde es importante tener seguridad. Siempre digo que la seguridad es un músculo y hay que entrenarlo.» También el maestro dejó dicho que esta profesión hay que vivirla las 24 horas del día. «Pero no como esos actores que van de actores por la vida -matiza Vidal-, sino que uno debe aprender constantemente de la observación del comportamiento de los demás. William decía que un actor tenía que aprender incluso cuando soñaba.»
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