Madrid

null

Hemeroteca > 04/03/2003 > 

En el camino de la integración

Actualizado 05/03/2003 - 23:40:50
MADRID. Las puertas están siempre abiertas. Aunque no acudan a dormir, aunque no vayan a clase, a los talleres... Siempre hay alguien esperando a que vuelvan con una sonrisa y una palabra amable. Todas esas facilidades, además de la constatación de que, esta vez sí, «el estamos aquí para ayudarte», no es sólo una frase; unida a una educación especial, individualizada y adaptada a su ritmo, carencias y desarrollo, a pesar de los tropiezos,esta obrando el pequeño milagro: «llevarles por la vía de la adaptación». Así lo explica a ABC la directora gerente del Instituto Madrileño del Menor y la Familia (IMMF), Esperanza García.
Todo ello ocurre dentro de un nuevo recurso en el ámbito de protección de menores que se puso en marcha en octubre, el primero de estas características en la región. Aunque se le denomina de baja intensidad, los resultados obtenidos, en los cuatro meses de funcionamiento, hacen que ese calificativo signifique lo opuesto.
«Baja o¿alta intensidad?»
El cartel de «completo» cuelga habitualmente, ya que tiene doce plazas, que ocupan otras tantas vidas adolescentes con una pesada carga a sus espaldas. Españoles y magrebíes, al 50 por ciento, son los inquilinos de este atípico recinto -por el que han pasado 16desde entonces-, en el que se acepta que los pasos adelante y hacia atrás son consustanciales dentro del proceso de reinserción. «Baja intensidad no significa baja intensidad educativa, ausencia de normas o que cada cual haga lo que le plazca», subraya García. Es tan fácil, y a la vez, tan difícil, como ponerse en la piel y en la mente de un chico, vapuleado por la vida o que ha elegido un camino equivocado, que acarrea un pasado de desarraigos, problemas de convivencia en su paso por otros centros de protección, que acaba fugándose...
De ahí que, si, hasta ahora, se han saltado todas las exigencias aquí el asunto cambia. La mano tendida, el enganche emocional, y un sistema educativo flexible, que trabaja las relaciones personales, están haciendo que esta iniciativa, que se preveía ardua, esté dando frutos rápidos, incluso en chicos de la «banda del pegamento». «Si alguno, que los hay, falta un día, dos... siempre verá a un educador preocupándose por él, o si no quiere ir al taller, si llega tarde..., pero se le busca una alternativa en el camino de la adaptación. La relación se establece desde otro punto de vista: el cariño, y el enganche emocional que se produce con el personal vale más que una instalación entera». No se trata más que de «encajar»a educadores con menores y viceversa. Y se los ganan.
Cerrado de nuevea seis
Todo ello se traduce en el ritmo del centro, que cierra de nueve a seis de la tarde. «¡Hasta es fácil levantarles a las 7.30 y que hagan la cama y arreglen su cuarto!. Saben que se tienen que ir». ¿A dónde? Acompañados por un educador a un centro de día que gestiona la asociación Junco, donde reciben formación, o a talleres ocupacionales. El objetivo es formarles para que logren un empleo. A las seis, «¡están puntuales en la puerta, esperando a que abran!». Si logran trabajo se van a pisos tutelados; el camino sigue.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.